Otra vuelta de tuerca al aburrido mundo del corredor

Archivo de Abril 2006

Una generación de mierda (o varias)

In Uncategorized on Abril 27, 2006 at 10:25 am

Anoche tocó rodaje post-tv. Habían estado muy entretenidos en Cuatro con discernir si lso jóvenes de ahora lo tenían(teníamos) más dificil que los de antes. Lizao, el sociologo mazinger de Deusto, empezó dejando caer el lazo que nadie entendió: hay tipos de jóvenes, no juventud (Bordieu). En fin, como la entrevistadora pudo, más o menos decentemente, quedó clara una cosa. Si no hacemos grupitos, pensaba yo mientras subía Ruperto Chapí hacia el parque a más de 180 ppm, reventamos.

Ahora resulta que hay una juventud de antes, y otra de ahora. Tócate los huevos. En el mismo saco metieron la juventud que vivió el tardifranquismo, la élite que peleó en la universidad de los 60, y la que se venía de los pueblos a currar en la Pegaso. En el saco contrapuesto, a los baby boomers, a los mileuristas, espera.. no, giro atolondrado en el planteamiento del programa. Me parto. Alguien se da cuenta que poco tienen que ver las generaciones de ‘becarios abducidos por el sumidero’ y los ‘nacidos para becario’. Los primeros, hijos de una masificación tremenda de las ciudades en los 60, de asalariados que pretendieron colocar a esta gente en las universidades. Los segundos, los del terreno sembrado por el neo liberalismo, que ya nacen con la lacra del trabajo temporal.

Cuando me paro a estirar un poco y en las terrazas se recogen los últimos que llenan los bares, como dicen los cincuentones que llenan los bares (ningún treintañero tiene 200 pavos al mes de sobra para quemar en cañas), me acuerdo de una clave que nadie ha situado. España carece de burguesía en el sentido clásico, propietaria y generadora de medios de producción. La ‘clase media’ (ja ja ja ja) se limita a buscar un puesto de asalariado, bien en el sector privado o en el público. Y eso no se hereda. Cuando se han copado las posibilidades que dio la expansión de las estructuras administrativas descentralizadas, los que nacieron(nacimos) después, nos jodemos. Así que me sonrío y me subo a casa. Una casa que me cuesta el 90% del salario.

Júrgol mundial, huye de la TV

In Uncategorized on Abril 26, 2006 at 9:34 am

Este verano tenemos ración empacho de júrgol. Nos vamos a cagar. Ni machacando a la selección española en cuartos de final nos libraremos, porque ya se ha iniciado la batalla meses antes. La Sexta, Canal+, ahora llegarán las voces pidiendo la retransmisión de los partidos de interés general por la Primera… regalamos balón contratando tu ADSL, Emidio Tucci y los trajes de la selección, yo, de ti, me compraba un portabidón.

No es cachondeo. El verano es calor, fútbol absurdo y … calles desiertas. Imagina el orgasmo. Te comienzas a tocar las piernas con esa crema que tanto te gusta, estiras un muslo por encima de un taburete de la cocina, miras de reojo esa ropita corta que apenas tapa tu sexo, te atas los cordones de las zapatillas y bajas las escaleras con tu bidón en la cintura. A correr por esa avenida sin coches, sin seres humanos. Además, si eres vergonzoso o si tu tipo no es el de un modelo de la portada de Runners’ World, nadie te verá trotar mientras te botan las cachas del culo, los michelines (gloriosa reserva para cuando venga el invierno) o las tetas (amén).

Porque España estará agazapada tras su entretenimiento. Los (y las) hinchas de los cojones, garantizando a los corredores y caminantes que pueden ir libres y cruzar despreocupadamente las calles, las glorietas, sin peligro que te arrollen. Los subnormales del casco levantado o en el codo no amenazarán tu carrera con su moto de mierda, porque ellos son los elegidos para encarnar el fanatismo mayor. Únicamente ten cuidado con el timing del partido y procura recogerte a la sombra de tu casa o de tu parque un par de minutos antes del pitido final programado. No apures tu carrera. Los jurgoleros pueden aparecer por cualquier esquina.

Algunos trucos ultra del abuelo cebolleta (I)

In Uncategorized on Abril 25, 2006 at 1:10 pm

Como estamos liados con la preparación de esa simpática e infernal prueba que son los 100km/24h, y surgirán preguntas de temerosos ultrafondistas o aspirantes a ello, vamos a ver si podemos ser de alguna utilidad. Ojo, tómense estos consejos como una guía, no como un libro sagrado. Cada uno los puede ajustar a su experiencia, modo de correr, peso, exigencias o estrategia de carrera. Son tontadas que pueden hacer menos machacante el correr o caminar. Saldrán desestructuradamente, a lo bobo. Según me acuerde.

Pisando por el camino verás que hay siempre una zona más lisa, más hundidita. Ve por ella, no por esos bordes que levantan unos milímetros, trocitos de césped o arruguitas y baches del terreno. Si ves una ondulación grande, intenta pisar en todo su mitad: el pie cae e impulsa más recto que si vas por los lados. Te juegas varios miles de impactos contra el suelo. Un roce de milímetros puede ser como la gota malaya.

Una obviedad. ¿Cómo correr?. ¿Ando?, ¿paro?, ¿la regla del 5+1?. Pues hay gente con todo tipo de gustos, programas mentales y demás. Como no somos sino esclavos de nuestras ganas de disfrutar, propongo una regla sensata. Trotar un minuto más lento que tu ritmo de tirada larga durante los llanos y bajadas. Cada vez que venga una subida, de 5 o de 500m, camina sin estridencias. No marches ni desmontes los bastones ni hagas movimientos raros (recuerda lo de los miles de impactos y tus piececitos). Algunos ‘expertos’ del ultrafondo se mueven más que un garbanzo en la boca de un viejo si dientes. Paran, se agachan, se giran para coger el bastón de ataque del bolsillo lateral de la mochila. Quietorrr!. Se gana muchisimo cada vez que uno para a caminar: las pulsaciones bajan de pronto, entran en acción otros músculos del pie y de las piernas, y el peso se carga sobre otras zonas diferentes a las de la carrera.

Pradillo 40-42, 08.53am

In Uncategorized on Abril 21, 2006 at 8:27 am

Dos fotos, inmundas, sobre la opinión y la supervivencia.
Bajo con el cuchillo caliente por la mantequilla derecha, números pares. El primer tajo cae sobre el mundo de los papeles, infame proceso de asimilación por goteo que forma vergonzosas colas de avergonzados -no deberían estarlo- emigrantes que esperan en la oficina de asilos y refugio. Manda sobre todos ellos un tipo armárico, de dos cuerpos, me cruzo con el a las 8.53. Sortea con su fria mirada perlas de ébano con rizos imposibles y cuerpos moldeados por la miseria y, aun asi, con ventaja genética sobre nuestros enchepados oficinistas. Hay policias custodios sin culo, policias fumantes de negro, enbigotados cincuentones con un arma en el cinto que miran indiferentes hacia el campo de futbol 7 de enfrente. Motivos para la amargura.

El segundo cae sobre los papeles de El Mundo. Son apenas quince metros, una frontera invisible que ocupa todo el largo de un portón metálico. A las 8.53 ya están los guardianes del bunker editorial mirando por la seguridad del edificio. Miran, sin embargo, empero, los cabrones, hacia el lado donde están los culos de las africanas. Estos no tienen pistola, solo porra. Al menos a la vista. En segundos paso por una pantalla de plasma, un escaparate de obras publicadas por el grupo, veo entrar BMW blindados y chasquidos de walkies, rugidos semisecretos. Bajan los grandes periodistas a su escondrijo, cosas de estar amenazados por el terror. Las chicas y escuálidos y desgarbados africanos que hay 20 metros más alla también estan amenazados por el terror. Pero no cuentan con protección.

8.54 y se termina la zona de seguridad que hay tras la zona de miseria y policía. Comienza el esquinazo del placer, el Club, el gimnasio, el paddel lobb y la carta exquisita (aunque el servicio del Abasota cojee). Un monitor despide cariñosamente a una abuela que va a recuperar sus huesos muchas mañanas. Un cruce en peralte por donde bajan los coches desde mi izquierda. Una agencia de viajes siempre cerrada a las 8.54. Fumadores a la puerta del almacen de ordenadores. El sol repunta ya alto.

100km en 24h: metiéndonos en harina

In Uncategorized on Abril 20, 2006 at 1:05 pm

Poco a poco, como ese verano que amenaza con darnos en la nuca al menor descuido, los fieles, repetidores, ultrafondistas y algún novicio de la zona centro ya vamos haciendo grupitos de autoayuda y programamos salidas para vernos las caras con los caminos por donde iremos el 17 y 18 de Junio. Es como los libros donde un supuesto experto dice cómo solventar el acoso laboral en tu oficina cuando ese experto no ha fichado de 9 a 6 en su vida. En este caso, el gurú soy yo. Metí en este fregado a unos pocos y de él tengo que sacarles con bien.

Hemos formado un grupo que saldrá los días 13 de Mayo y 3 de Junio. En el primero, subiremos y bajaremos unas cuantas cuestas por el entorno de Manzanares el Real. El segundo, probaremos cómo se va de noche por los caminos que rodean el monte de Viñuelas. Andando y corriendo, intentaremos poner en práctica eso tan complicado en que se ha vuelto correr. Si estás interesado, deja un comentario en este blog.

Por qué no me gusta el maraton de Nueva York

In Uncategorized on Abril 19, 2006 at 7:26 am

Estas son las razones principales por las que no me atrae esa carrera. Dejando de lado que la ciudad de Nueva York esté dentro de ese país llamado Estados Unidos, de reciente creación, escasa historia y cuyos pilares fundacionales y de progreso están al otro lado de lo que me interesa de un país, y que los valores institucionales (en todas las esferas, desde la administración hasta el ciudadano a pie) me sean no solo ajenos sino ofensivos, no correré esa carrera de aquí a muchos años por varios motivos. Es más, quizá no la corra nunca y no veo a la tentación con argumentos de peso para convencerme.

Es una carrera enormemente comercializada y masificada para retroalimentar esa comercialización. Para eso, la verdad, ya correré otros eventos comerciales que me queden más a mano. Y por masificación no será. Tanto en Europa como en otros continentes hay carreras donde puedes zambullirte en la masa, correr acompañado aunque sea el kilómetro mil.

Mitificación, no. Buscar mitos y emblemas ha llevado al ser humano a descojonarse los sesos para inventárselos, primero. Luego, a adorarlos. A creer ciegamente en ellos posteriormente, para matar por ellos como sublime punto final. Banderas, fronteras, religiones y ahora … supereventos deportivos. ¿Qué es eso de ‘el objetivo de todo corredor es participar alguna vez en su vida en NY’?. El objetivo de cada corredor será uno. Mal andamos si no. Luego criticamos a Stalin o a Mao. El modeleo que, además, gobierna la participación en esa carrera es tremendo. Cocainónamos famosos se curan durante 3 meses en un spa y hacen campaña por la salud promoviendo que ‘van a correr en NY’. No tengo nada en su contra, pero no me veo cómodo participando del show.

Además, el desplazamiento para el subcontinente americano es suficientemente costoso (no planteo un viaje así si no es para hacer turismo con la familia) como para empeñarme por un negocio. Siendo consumidor final del mundo del correr, elijo el producto por las ventajas que me reporta. Por ese presupuesto hay otros sitios para correr. Y, ¿quién ha dicho que los corredores piensan en la familia cuando planean ese viaje a NY?.

- Mira, cariño, estamos una semana y además vemos Niagara Falls, la ciudad de NY que es espectacular, te va a encantar.

Y una mierda. Pensais en vuestra carrera, vuestra feria del corredor y, si os dejan, en la carrera del desayuno.

Buscando límites, ¿para qué?

In Uncategorized on Abril 18, 2006 at 8:53 pm

Me estoy cenando la conversación con Justo, un amigo que ahora casi yace tras haber ido a correr 5 días por el desierto pedregoso del Hoggar, en Argelia. Crónicas de abandonos, de calor extremo, de deshidratación y limitadas posibilidades de recuperación médica en medio del desierto, de … ¿los famosos límites del corredor?.

Si para eso hemos evolucionado, si hemos abanderado la escapada de las carreras homologadas, el circuito del asfalto, y nos hemos echado a la naturaleza con la esperanza de conocernos a nosotros mismos como animales caminantes, algo ha fallado. Hemos pedido la medida, como comenta mi mujer. No puede ser que en unas vacaciones ’salgamos a correr’ y hagamos 3h45 por el Montgó, con vistas desde el cabo de Gata hasta Cullera. Que un sabado enlacemos las sierras de Somosierra con el Burgo de Osma, que hagamos 57km en grupo, charlando con la mera excusa de seguir un camino imaginario que nos lleva a no sabemos dónde. Cuando decíamos que en los caminos y pistas estaba la libertad, estábamos preconizando una salida compatible con los más elevados placeres de la vida. Pero la vida se compone de lo que uno hace además de quien a uno le rodea. Nuestra esencia de corredores no es una experiencia egoista sobre nuestros límites personales; es terminar de correr y recuperar inmediatamente la sensatez perdida durante unas horas. Es tener algo más que complete nuestro trote. Es vivir.

Dios tiene toda la pinta de báscula

In Uncategorized on Abril 18, 2006 at 9:48 am

Hay una obsesión declarada que lleva a montoneras de cuerpos a confesarse directamente con su dios. Qué coño, Dios, y con mayúsculas. Ese monoteismo les pone. Son capaces de dejar de comer tal o cual cosa con tal de que los dígitos rojillos sobre fondo metálico nos alegren la jornada. El mérito de esa religiosidad es, me parece, seguir con ella cuando uno ha pasado del sedentarismo a la actividad total. Aunque tiene tanto de mérito como de inconsciencia y se sustenta en una ciega creencia: si como menos, peso menos. He visto de todo durante este cuarto de siglo montado en zapatillas: corredores a dieta de caldo de verdura que creían en sus beneficios un mes antes de un maraton, corredores que no probaban el azucar y se echaban sacarina, corredores que se purgan semana si semana no (en la que no, no pueden más y se abandonan a la bollería), algunos incluso a dieta de no-sexo. Y todo por ese minuto.

El hombre, esa especie débil de entendederas e influenciable por un espejo cóncavo deformante: su ojo.

Un blogger contrariado, un olor, un arroz

In Uncategorized on Abril 17, 2006 at 10:42 am

Denia, 2006. Lugar de reuniones bajo el manto de mago protector de un amigo, nos juntamos para -entre otros placeres- correr, merendar, haraganear como cigarras que miran de reojo las zapatillas y el cronómetro y apasionados halagadores de los maestros de la cocina. Por allí aparece Santi Palillo, un clásico de la zapa y el cuaderno de bitácora. Comenta para mi pasmo que está empezando a ser devorado por su blog, que ya le duele escribir muchas veces por los efectos de aleteo de mariposa, porque su capacidad de meter el cazo le coartan y que no comenta las cosas a gusto, que teme más a las conclusiones que saquen los lectores que al placer indescriptible de escribir lo que a uno le sale de los cojones.

Pasmo en la mesa. Un metro setenta de robusta madera tratada por una cariñosa mano de una cariñosa cuñada. Ciento y pico años de encofrado sobre nosotros. Testas disecadas mirando y un jabalí presidiendo el comentario, con el hocico retraído por el capricho del taxidermista barroco que quería ensalzar su fiereza y que ahora el bicho parece, digo, que se asombra igual que mi esposa. Santi Palillo, devorado por el blog. Coño con el blog. No lo puedo creer, Palillo mío. Los cuadernos y diarios y foros y sacas de correo digital son enormes manifestaciones de lo anónimo, de la libertad, salvo que hayamos convertido a nuestro pequeño Saturno de la red en un devorabloggers.

Uno queda callado tras oir lo que acabo de oir. Si los defensores de la expresión de la red empiezan a temer por el cruce de su Rubicón digital, ¿es por que internet cala en unos sitios mejor que en otros?. Nuestra personalísima sociedad mediterránea empieza a no soportar el anonimato. Somos como pescateras que han de saber de propia mano de dónde viene el chisme. Claro. Y que, el viernes siguiente, venga la fuente del chisme a darnos su propia versión. No por el cotilleo, no por la versión original. No es tampoco por contrastar la información. Es por saber qué cara pone y qué cara tiene ese chisme que nos lanza al vacío durante toda la noche. Finlandia y sus bloggers finlandeses, debe ser eso, no hay otra explicación, no tienen un jardín con naranjos donde romper con el anonimato, poner cara y manos al chat, al foro. Colorado (USA) debe ser demasiado grande como para que dos bloggers se cuenten estas intimidades metiéndole el tenedor a un arroz al bacalao. Desde el patio, llega una bocanada de azahar. Santi. El azahar. Va a ser eso.

El del Megane (nos vamos de vacaciones)

In Uncategorized on Abril 12, 2006 at 1:28 pm

Si, tu. El que pita. ¿No me has visto que el de delante frenaba?. ¿No sabes que hay que separarse un poco más de mi culito?. Si vamos más deprisa te me comes, anormal.

Ahora te quedas ahí, paradito, rodeado de ruedas y retrovisores por los 4 costados. Se me ocurre que podría aprovecharme de tu fuerza motora y me podrías ir empujando hasta el siguiente atasco. Mira, el que subscribe se va a calzar las zapatillas, me bajo los pantalones y me abro. Me apetece correr precisamente por estos pastos que aún verdean, que miran por encima del hombro de los matorrales a esa hilera de idiotas que formamos, embutidos en corazas de aluminio, fibra de vidrio y poderosas máquinas de perder la vida.

Dentro de tres cuartos de hora veo si sigues ahi. Pitando.

Lekker gelopen, jonge

In Uncategorized on Abril 10, 2006 at 6:55 pm

Pas twee jaar geleden was ik bezig met ‘de Rondje’. Nee, bedoel ik niet de Ronde van Vlaanderen. Ik liep mijn laatste rondje Texel. Tja, rondje. Het was de tweede keer, vier jaar na mijn debut langs de ongezien strand, de duinen, molen en polders. Allebei in 1999 en 2003 heb ik het pijn geprobeerd. Tjonge jonge, zeg.


De Ronde, de Zestig van Texel, een westrijd chapeau (iets verder, iets meer dan een gewone westrijd), is in mijn hart geparkeerd. Nog steeds voel ik de ruik van de boot die honderden lopers naar de Slufter nemen. ‘Mischien de enige zuidenaar’ voel ik, weet je? Het is voor middag en het is bijna voorbij. Geen kans voor ons terug te lopen, want de massa gaat door en door. Verschrijkelijke goed lopen we tussen de westwind. Groepjes van twee en drie lopen tegen elkaar, links af, kniëen op, gaan wij langs zand en ruijterpads door de eerste zeer compleet verzorgingpost. En dan zien we dat geweldige vlak, deze westelijkse plateau (het lijkt net als de Welsh low tides), en krijgen we de hoek van zuidwest naar noord. Het Noord, moet ik zeggen. Latitude 40 en hoger. Storm en wind tegen onze linke kant, die bijna onmogelijk het lopen maken. Wij gaan langs een imaginaire lijn, stapje rechts, het zeer drooge zand; stapje links, het water. Hoge water, denk ik. Maar ‘t gaat goed jonge.

Loop ik nog steeds, zes jaar later, over mijlen en strandpalen, 55 minuten elke 10k. Knie op, op, op, op. Heb ik Jan Mens, onze trainer, binnen mijn gedachten. Kom op Speedy Gonzales. Bos en lekker noord, zeg ik. De tweede keer ik heb in Texel gelopen voelde ik de moelijkheiden prezies op deze deel. Het was zeer warmer dan in 1999. Mijn tussentijd op km 30, oh mijn God, het was zo vreselijk hoger, mischien ga ik niet binnen de tijd limiet, dacht ik. In 1999 was ik binnen 3h45 op de marathon punt. 2003 mischien over 4h30. En wandelen. Dat was de zwaarste, jonge. De gaat is enorm als je krijg de afstand tussen ‘Lekker gelopen’ en ‘gaat goed Spanjaard?’ Maar ik heb nooit een pijn die duurt langer dan 100 jaren gezien, en de uitslag was dezelfde.

Den Burg en zijn baantje. Laatste kilometer jonge. Lekker gedaan, hoor. Wat is het verschil tussen 6h23 en 5h44? Niets. Het is God verdomme niks. Lopen is meer dan een afstand over te komen. Meer, moet ik zeggen, veel meer dan het gevoel van je beste tijd te presteren of meer dan je honderd procent te geven. Lopen is niet te stoppen. Punt.

Sobre los 100km en 24h (I)

In Uncategorized on Abril 8, 2006 at 4:32 pm

He decidido participar por segunda vez en esta aventura. Ya estuve en su segunda edición, por 1996, cuando arrancaba el ultrafondo campestre por el país. Mucho calor, muchas horas, y un circuito de perros. Con el tiempo, la organizacion se ha dado cuenta de alguno de sus errores y ha sacado al campo el 100% del recorrido. Solo falta que las fechas no sean estas demenciales de San Juan y alrededores. Si, la luna lena de Junio y muchas horas de luz. Pero luz significa solarro.

Hablando con Isi, cabeza del evento tras el relevo en Corricolari, parece ser que se está enfocando más a los caminantes y marchadores. Es una opinión aunque, no sé, ellos quizá toleren mejor el picor en la nuca y las plantas de los pies ardiendo. En mi caso, la sensatez se impone. No quiero arriesgarme articulaciones o la misma crisma corriendo por las crestas del Guadarrama. Total, 100km tampoco es tanto. Solamente 10 veces 10. Me agencio además de una labor humanitaria para que esto de correr tenga sentido. Guille, el tataranieto y estandarte de los Sainz de Baranda, quiere hacerlo en condiciones. Le echaré una mano por estos andurriales de Colmenar Viejo, el soto de Viñuelas, la cañada real Soriana y la rampa manzanareña.

Cruising la Castellana

In Uncategorized on Abril 7, 2006 at 8:10 am

Recorro con los ojos cerrados el tramo que vamos a trotar. Es la espina dorsal del gran dinero del pais, el eje imperial de aquel dictador enano, la arteria más gorda de la que ha presumido la ciudad. La Castellana, en sus diversos trozos, es un Paseo de Recoletos entre bancos y azaleas, es un Paseo del Prado lleno de japoneses y de arte, es la acera llena de guardias que responden al tacón y no gustan de ser rozados por un tipo que corre con una mochila a la espalda y unas Structure en los pies y camiseta amarilla. Primera mirada amenazante de un agente del orden.

Never afraid to be creative on your radio
Spin my jam when I’m cruisin down the barrio

Los clásicos del conducir despacio, los estadounidenses, han exportado el término cruising al planeta coche, al planeta ciudad. Para ellos, cruise es conducir enseñándose uno, mirando los alrededores buscando quizá algo escondido. Nosotros vamos a hacer cruisin desde Plaza Castilla hasta la redacción de Runners World, al lado del final teórico de ese eje de Madrid que se escurre como una serpiente por cazar, la Glorieta de Atocha.

Es un dia de diario, a las 10.05 arranco desde el intercambiador de autobuses. ¿Qué te propones chaval? Rayar con mi suela de EVA prensado las aceras de los Juzgados, hacer el maratoniano por los carriles del bus, por donde las apuestas entre la EMT y Chema Martínez, pisar los boulevares llenos de terrazas, el Prado, evitando siempre el mayor numero de paradas por semáforos y no tener incidentes.

Este no es el truco salvo que alguien al otro lado te vaya parando las lucecitas. Con mucha suerte paso por Cuzco, el ministerio de los que manejan la divisa, las macrocifras, la acera de la derecha me sirve suficientemente de calentamiento porque el INE, los reporteros del corazón en Plaza Castilla y las pocas cafeterias que acogen a los desayunantes dejan mucho sitio. La Castellana, asi a secas, es un eje abierto con el paso de los siglos, básicamente en dos épocas: en Madrid imperial de verdad, usado por paseantes y caballeros y el Madrid imperial de geypermanes militares, de desfiles de la Victoria y de crecimiento del sector de oficinas. Encara uno a trote la acera derecha, llena de calles con referencias a generales, a guerras, e instintivamente la mirada cruza el paseo, mas o menos coincidiendo con la clásica llegada de la Vuelta, cerca del estadio Bernabéu. Mucho futbol. Demasiado. Lima, que así se llama esta zona, me acoge con un espantoso tapón de coches a la salida de Azca, el sumum de aquella modernidad llamada rascacielos. Un oasis muerto en referencia al muerto más vivo del pais, nos recuerda que Picasso pintó a las palomas, a los toros, pero por la acera del antiquisimo Bingo, ni rastro de alguno. El asunto es que llegamos a los Nuevos Ministerios sin problemas ni paradas, milagroso intento pienso yo. Y cada minuto que corro me siento más rebelde, más intocable. Los taxistas y los camiones de reparto miran de reojo, me permito macarrear pasando por fuera a algun motero que se detiene, el espíritu hip hop sobre unas zapas. Soy libre en una cárcel de cemento y ruedas.
Un amable kamikaze me deja hueco para cruzar Raimundo Fernandez Villaverde y ahora puedo disfrutar de 400 metros de paz, al borde de la columnata que da sombra a Largo Caballero, antiguo ministro de hacer cosas. La acera hasta San Juan de la Cruz da para mirar a ver si ese turista que busca algo en su mapa no buscará la famosa estatua ecuestre. La quitaron ya, pienso. Cruzo con un brusco cambio de ritmo y entro en las esquinitas de Industriales, del centro de estudios de Defensa. Me salto un semaforo en rojo aun sin venir coche alguno, y segunda miradita de un agente del orden. Que sepas que no soy un peatón, no soy una bici, ni un coche. Corro. Soy libre entre tanto caos. Aprovecharé tu cara de confundido para saltar dos bordillos, la rueda delantera de un ciclomotor aparcado no es obstáculo… miradas.
¿Primera parada? Milagro. Emilio Castelar, ese nudo de asfalto negro nuevo novísimo y nobles esquinazos me abre el semáforo de los coches. ¿Salto de la acera o me convierto en un peatón más que espera 10 segundos de su vida a ver el muñequito en verde?. Ahora soy coche, ahora corredor. Enfilo el carril derecho tras un Corsa verde oliva, no mires por el retrovisor joven ganador de corbata. El grupo de gurús catalanes que sale de la sede de la caja de la palmera, esquina Miguel Angel, rie al sol de las terrazas que presumen de verano madrileño. Bajamos poco a poco a la antigua zona de los palacetes. Dejamos de lado Barbara de Braganza, las casonas del Museo Sorolla, el centro comercial neorománico del ABC Serrano, es un paseo de la Castellana convertido en tapia de sí mismo. No hay portal que no se escude en una tapia, embajadas, mansiones, edificios misteriosos y edificios oficiales que aspiran el sudor de runner que voy dejando. Son los primeros dias de Septiembre y en Madrid aun pega el sol, así que este que escribe también contamina de vida y sudor una avenida que no se repone de un dia de humos para recibir otro de canícula. Rubén Darío, y dos zigzags por el peligrosísimo acceso de los buses, de los veintisietes. Me retiro.
Centro del centro, periferia de la periferia
Pero Madrid no asusta tanto como dice la gente que no es ‘de aquí’. Y es que ‘de aquí’ no es realmente nadie. Paseo arbolado central, lado derecho. Sigo bajando, no tengo la menor intención de mirar el reloj para que la semana que viene intentes mejorar mi tiempo en esta bajada. Estoy jangueando sin más intención de bajar corriendo hasta Atocha. Mírame.
—Wátchale, carnal. ¿En qué andas?
—You know, jangueando, como siempre.
Tras un frenazo de cuadriceps, salto de la acera al interior y de nuevo a un seto. Es la plaza de Colón, esquina a la sombra de la torre gigantesca de cobre y cristal pardo. Pienso que no he llegado a pisarle; además su uniforme de policía incluye recias botas que le habrían salvado de dejarle sin uñero de motero. Pero no oigo silbatos a mi espalda y ni miro atrás. Que mire, se le acaba de colar un corredor con alas en los pies y las suelas quemando. Génova es mia, paso esa subida que desemboca en el corazón del moderno conservadurismo hispano, y que se mira en una bandera gigantesca que alguien plantó en Colón para ondear como un edredón recién lavado. Yo sigo esta vez por la zona de las terrazas del Cristal, del Gijón, de un mercado que hoy acoge pintura y dibujo catalán. Hoy no paro a ver los puestos, teniendo además que esquivar señoronas, pijas y galeristas que compiten por relucir en estos Recoletos. La Castellana se traviste en Recoletos a la historia de los frailes agustinos que regían algunas propiedades por la zona en aquel Madrid de conventos, de Corte y de agujas en los tejados de un barroco que nunca se instaló en España. Intento acordarme de escribir luego una obra para que sepas más del tema; aquí la tienes. La Castellana, escenario de poder. Búscatela.
Para correr es un placer auténtico. La Cibeles aguarda ahí, mojada. Se huele también la zona donde los maratonianos vienen a terminar ahora su gesta cada Abril. La escalinata de Correos y el esquinazo del Banco de España con los militares que montan el portal de Belén cada navidad. Más autobuses, un paseo de cebra demencial, dos guardias (miraditas que comienzo a adorar, las echaba de menos desde Colón) que intentan poner orden en un no se qué, famosos de la prensa del corazón que nos pone del hígado, y semáforo en un color que no recuerdo que me salto. La sombra del Banco de España es alargada y además se corre muy bien por ella. Y siempre huele a humedad… no se cómo conservan los billetes dentro. Cuando bajes por la zona en tu San Silvestre o en tu Mapoma, date cuenta. Huele a un frescor raro, como si regaran demasiado. ¿Te miento?
Neptuno es un nudo imposible que mejor pasamos andando. Lo que han hecho con la planta baja del hotel Palace, además, es digno de ver. Camino para no matarme ni topar contra los cientos de personas que salen del Starbucks, o del otro garito de cafe y rock and roll… Lo que respiraba aquel esquinazo, la clase, los sombreros de copa de los aparcacoches del Palace, que a ciegas competían con los del Ritz de la acera opuesta del Paseo del Prado, se ha tornado en una marea de turistas que beben cafe de pie en vasos de 1/3, de plástico. Dicen que es la cadena de cafeterias más impresionante del planeta. Me impresiona tanto que salgo por piernas a la acera contraria. Espero mi semáforo (hay que darle unos minutos al lactato) y cruzo a nuestro Museo del Prado. Enésima miradita, esta vez de una señoritinga empingorotada que sin duda es agente del orden de vocación pero que no pudo superar el miedo a presentarse a los exámenes. Pero me recompensan un grupo de japoneses que sonrien cuando ven pasar a un corredor por el mismo medio de su grupo. Cruisin, man. No llevo prisa, pero estás en mi camino amigo asiático. Además se que adoras correr, pero tus vacaciones de 5 dias en Europa te impiden escaparte media hora del hotel. Le digo adiós a la Castellana y a la pija con la mano izquierda. El último rincón entrañable del dia es esa Glorieta de Carlos V, el alemán, el padre del belga (que Felipe II lo era, que tuvimos un rey belga tísico y supersticioso que ahora homenajeamos). El Ayuntamiento me echa una mano cortando el tráfico en la cuesta Moyano. Es la calle donde los libreros de viejo se atrincheran a la espera de tiempos mejores, o peores, quien sabe. Cientos de madrileños caracolean de puesto en puesto, se ceden el sitio en primera fila, cambian las fabulas de Esopo por una edición de viejo de Doré ilustrando el Quijote. Yo sigo hacia Agricultura, de donde quitaron los caballos que coronaban el edificio para tirarlos al lado del rio, allá por Legazpi… y tengo que brincar hacia un inexistente paso de cebra cargándome varias infracciones graves como peatón. Aqui no hay miraditas mientras cruzo para terminar mi ruta hacia la estación de Atocha. Y es que en Atocha ya no hay miraditas, solo un intenso silencio y una memoria permanente a algo que se sigue sin comprender, a los muertos de los atentados del 11-M. Como no quiero saberlo, intento apagar el stop de crono pero la inercia de corredor me hace ver, sin querer, la duración de este viaje. ¿Te dejaré con las ganas?. I’m cruisin the barrio, geeza. Arranca tus zapatillas y atraviesa el corazón de Madrid de norte a sur. Te digo yo que sí se puede.
Roll tight passed the park where I used to play.
Can’t think of a better way to spend my day.
Still growin’, petrol rowin’, move soon showin’.
Just cruisin’ Where, baby, I don’t care.
Just cruisin’ As long as you take me there.

¡A correr a la Cá Campo!, 80s

In Uncategorized on Abril 6, 2006 at 2:53 pm

Una historia eterna que se repetía cuando aterrizaban en el planeta running real, real motherfuckers como Vicente Antón, Traspaderne, Eleuterio, homónimo del otro, cara de ángel y piernas de acero, Icíar Martínez, la Valero, y miles de prosopopéyicos seres que iban domando material. La primera raya azul, la década de las primeras maratones de Valencia (recuérdeme el seso que un blog lo dedique a el/la maratón, don Fernando QEPD), Barcelona y su sempiterna búsqueda de recorrido, en fin.

En Madrid ya tenían los evolucionados mendrugos a gala sacar los evolucionados automóviles. Habíamos aparcado el 124 y ahora se tocaba el claxon del 131. Supermirafiori por parte de padre. Y los clubes de educación social, de encuentro deportivo, de lucha vecinal, afloraban por aquella periferia que nunca ha dejado de sr periferia, a pesar de 30 años de nuevas construcciones y Diversias y cúpulas de la hos. A uno le apuntaron para superar el sobrepeso y la inactividad. A uno le colocaron un dorsal en una carrera popular en enero de 1980 porque, reconócelo papá, la calle se empezaba a poner mala. Mejor salir con el grupo, entrenador, monitor, zapatearnos Valdelatas y las piscis de la Ciudad Escolar, y compartir aquellos crosses de Cantimpalos, Venta de Baños. Y mientras, el borrego pitaba. ¡A correr a la Campo!. Valiente cabestro. El becerro de él, insolidario, cabrón, se perdía media hora de esas horas extra que sisaba a los compañeros yendo a currar de tapadillo a la Marconi los Domingos. Mientras se hacían cajas de solidaridad con los presos políticos, él protestaba porque un maratón le jodía el trayecto. Claro, aún no se había inventado el Madrid Directo (saludos, Lázaro) ni el teletexto. Colas, pitos. ¡A correr a la….

¡Moler!, moler con los corredores. Vaaaaaaaaaaamooo… decía un sobradísimo alcoholizado que nos aplaudía de reojo e insultando al del coche, al paso por el Mercado Maravillas (km variable del MAPOMA), ya en los últimos 80. Años de las Joma maratón de Ricardo Ortega, de Tineos, de los primeros triatlones desconocidos de Alix y cía. Clases de mantenimiento con Santamaría, momentos de furor. El mendigo aquel de Alvarado no hacía horas extra. Allí estaba, mientras uno arrancaba a correr por las carreteras tras casi una década de juegos, de amigos que corrían crosses con uno, siempre por delante, de quedar el último en varios (¿seguirá como récord FAM?). Las Fulcrum de Karhu, González Amo, Ramiro Matamoros, el trofeo Finlandia, los crosses universitarios, aquel trote por la carretera (vieja) del Pardo para preparar aquellos maratones, Cánovas y Díaz abrazados en el Retiro, Juanma Sanchez Pérez, y el nacimiento del glucosport. Aquello sí fue una década. Y tocaron los GBH en Madrid, Marqués de Vadillo, sala Brujas.

Urban running motherfucker, 70s

In Uncategorized on Abril 5, 2006 at 8:00 am


La guerra comenzó hace meses, años, arrancó hace décadas si me apuráis. Unos visionarios completaron el círculo de la demencia e importaron el fenómeno de las carreras por la calle. Eran los 70, y eran años de recuperación popular, de sintomatología progresiva, de tomar las calles y las asociaciones y los movimientos vecinales que sabían, por aquellos días, a tabaco negro, a pantalones de pana, a diario Pueblo. Por aquellos días se inauguraron democracias y maratones. San Sebastián comenzaba a ser Donosti. Barcelona ya lindaba de nuevo con Cerdanyola. Madrid seguía siendo la aldea de antaño pero en sus polígonos crecían hormigueros y por sus nacientes aceras trotaban corredores.

El anormal del bloque trotaba por la carretera de Burgos, por el arcén hasta las cervezas El Águila, en pantalón vaquero y polo marrón, con aquellas Onitsuka naranjotas última generación. Había dejado de fumar por prescripción; pero hombre, haga algo de ejercicio, lo más fácil, usted sabrá, qué se yo, correr. Su status pasaba de desconocer aquel hecho rural, salvo que en su tierra hubiera tradición de apostadores, de korrokolariak, a sumergirse en el lado de la bronca.

Los homínidos que rechazaban la revisión médica, el descubrimiento del linfoma o del bronquio negro, seguían alegres al volante de su Seat 124.

Hasta que les pilló el primer corte de tráfico. La puta maratón. No se podrían ir a correr a la casa de campo, al monte. Y estaban aún por llegar los días de la saturación, del caos circulatorio. Aquellos imbéciles comenzaban a tomar partido en la batalla por el asfalto.

15 leves y 2 graves (¿encierro rápido y limpio?)

In Uncategorized on Abril 4, 2006 at 7:27 am

Las crónicas de esta última edición del medio maratón de Madrid son de lo más simpático. A pesar de que 10700 corredores han tomado la mitad norte de la ciudad sin incidentes, la han dejado limpia y regadita 3 horas después y, encima, contribuído al esfuerzo preolímpico de la Alcaldía, la prensa amarilla (amarillo de bilis, de escupitajo en la acera, de humo de cigarro en los dedos) refleja que el saldo es de 15 atendidos por golpes de calor, necesitando dos de ellos permanecer horas ingresados por hipertermia y deshidratación. Es casi como el parte de un encierro con torrestrellas.

¡Atontados!, ¿no veis que estáis dando de comer a los alimoches de la agencia de prensa, que solo quieren saber si se repetirá la muerte de un corredor para meterla en portada de sesudos debates de prensa gratuita?. ¿Pero es que no teneis dos dedos de frente?. ¿Salimos a correr y a disfrutar que nos cortan el tráfico durante dos horas y pico, para nosotros solitos, o nos emperramos en pasarlo mal porque no miramos por beber, descansar, aflojar -aflojar, idiotas!- o dejarlo para otro día?.

Un saludo a todos aquellos que vivís por y para un plan que os acogota. Se que muchos me leeréis. Saludos a quienes mandáis planes. A quienes convertís en obligación algo por lo que 3/4 partes de la humanidad mataría: tener tiempo libre, dinero y energías como para un hobby en el que se hace turismo, se callejea, se charla despreocupadamente y se opina de todo. Como aquí.