Otra vuelta de tuerca al aburrido mundo del corredor

Archivo de Agosto 2006

Coño, pero si hoy es el dia del blog

In Uncategorized on Agosto 31, 2006 at 5:35 pm

Pues muy mal, hombre. Hoy estamos aún con la blogosfera a medias. En España hay hoy 5 millones de desplazamientos, viene todo cristo (puaj) de vacaciones y mañana estarán los índices de consumo de agua, de contaminación atmosférica, de fasciculos en venta, todo todito por las nubes.

Y, eso, entrarán en los blogs de sus amistades, de los fieles escritores de este Agosto virtual, y verán que ‘ayer’ era el día bueno. Debe ser que por Europa el personal ya se ha reincorporado. Así les va. Venga, como manda la tradición que inauguramos este año, a recomendar 5 blogs. Todos están en los enlaces recomendados de aquí a la derecha.

Cabesc. El amigo Cabesc -claro- anda de la A a la Z recopilando vivencias montaraces. Por el sendero pirenaico.

Santi Palillo. Imperdible corredor y escritor sereno al que le ha salido un grano en los USA.

Serbio Gellido, o casi. Amigo corredor torturado por su Casio pero recompensado por un duo familiar cariñoso de primera. Quiere bajar de 3 horas en maratón.

El rey del jerbo, Lecter. Gran escritor y más cachondo corredor.

El saqueador de sonajeros (blogspot.com), corneado por las circunstancias zaínas y bragás en los recientes encierros de Sanse.

En beneficio de todos, no agites el convoy

In Uncategorized on Agosto 31, 2006 at 8:09 am

Creía que pocas cosas había peores para los mareos que las 20 vueltas que le dimos ayer a la pista de Alcobendas. Peor que correr un 8.000 con 41 grados al sol, peor que sentir como iban yendo y viniendo las sombras en ese entrenamiento controlado con Ivan, el Pinchos, el ultra Claudio Luna, Jose y Matraco. Pues no.

Peor ha sido el traqueteo al que nos sometía el desgraciado que pilotaba el convoy que ha salido de Nuevos Ministerios a las 8.39 aproximadamente. Nos ha agitado el calvo cabronazo cincuentón en un acelero veinte metros, freno, acelero veinte metros, freno. ‘Agita la carga, Pepe’, era el chascarrillo que se atribuía a los conductores de tranvía de los 60, para hacer sitio tanto delante como detrás. Nosotros, casi medio siglo después, ya viajamos en unos avanzadísimos trenes 9000 de CAF y Bombardier y todo refulge y hasta el sudor mañanero parece que huele menos. Pero claro, el tío carriles, en vez de parar a que el convoy que venía de enfrente pasase, porque llevamos 2 meses de corte en la Línea 8 y todo está trastocado, pues nada, como el cagaprisas del semáforo con el pie afilando el embrague. Rinnnnnsssh, rinnnnsssh, y venga vaivenes. La madre que lo parió.

Tercera serie de 800m. Cornada y costilla rota.

In Uncategorized on Agosto 30, 2006 at 12:04 pm

Es que Antonio Cancho, Canchez, ese polifacético amigo que tengo, gusta de salir en las series rápidas, arremolinadas, embarulladas, en los poco tácticos sprints de los encierros de San Sebastián de los Reyes. El primer año que le ví en las retransmisiones de Telemadrid aparecía como ejemplo para un pedagógico Miguel Angel Moncholi. ‘Ese corredor hace lo correcto, cae y se queda quieto en el suelo para que el toro no vaya al bulto’. Cancho, un carneburro de ascendente cacereño y locutor de nuevas músicas y pop-rock independiente, se lanzó al asfalto de San Sebastián de los Reyes, la Pamplona chica que llaman, y en una especie de camara lenta didáctica ahí estuvo, disfrutando a 200 pulsaciones de sus segundos de fama.

Ayer le llamo. Había visto uno de negro en el tercer encierro este año… me daba no se qué. ‘Estoy lesionado’. ‘Vaya, ¿y eso?’. ‘Nada, que me arreó un toro’ y tiene una costilla rota y un enganchón. Ya veo que la TV engancha, ya. Disfrutó de otros segundos de gloria, esta vez delante de un par de toros negros, 2×515 kilos, que le hicieron un bocata de pezuñas. Ahí quedaba en el lado izquierdo el bueno del Cancho.

Vamos a tener que hacer algo con esta desmedida afición del gran Antonio por los medios de masas. Radio, periodicos locales, hasta ahora era un riesgo controlado. Pero le veo, de aquí a nada, en las tertulias taurinas de televisión. Maillot de la combatividad ya para Canchelskis.

Dobladillos

In Uncategorized on Agosto 29, 2006 at 10:28 am

Dícese de las costurillas que rematan las prendas al final de una manga o de una pernera. También de cómo se le queda a uno el cuerpo cuando intentamos recuperar en una sesión matinal lo que no pudimos correr por la tarde anterior. Los dobladillos, además, son esas arrugas que uno lleva toda la mañana en las patas de gallo cuando frunce el ceño pensando en la sesión de la doblez.

Y es que días de mucho… ya lo dijimos en otra entrada. Esta tarde intentamos la primera sesión doble ya que hay tiempo de sobra, calor de sobra y caminos al sol (de sobra) como para sumar 14 o 15 km a las cuestas de esta mañanita. El asunto, como los más íntimos y los más avispados lectores saben, es que hemos iniciado una especie de preparación en serio del maratón de San Sebastián 2006. Lo de prepararlo en serio es ante que nada, no pegarnos de morros contra esa desagradable sensación del tio de la cachiporra en el km 33. Segundo, ya que el sitio no tiene cuestas ni está a 700m de altitud ni perrerías similares, intentaremos regresar a aquellos años de las 3 horas.

De momento llevo 4 artinatas de coco, un cafe, un tazon de gazpacho y no levanto cabeza. A ver si la ensalada de garbanzos semidulce me alegra la sobremesa.

Le debía una tapia a ‘Lloz’

In Uncategorized on Agosto 25, 2006 at 11:09 am


Había pasado mucho tiempo ya, casi perdiendo contacto con tantos y tantos de ellos, que debía asomarme un Jueves por la Casa de Campo madrileña. Aprovechando una tarde libre me acerqué a ese reducto donde se juntan mal juntaos 60 o 70 corredores de todos los niveles durante el verano. La primera sorpresa fue encontrarme a Macondo, al que hacía fácilmente 3 años que no veía. Ha cogido peso, dejó de correr, lo retomó, en fin, idas y venidas.

Pero la satisfacción fue ver a Luis, tan Lozano como casi siempre, superado ya un proceso complejo en su cuerpo serrano. Dice que no corre deprisa, que es lo que a él le emociona, pero le da al silbato con la misma fruición que antes. En verdad que me alegró verle con su Ivonne inseparable. Luis nos llevó al mítico ‘bosque’, ese 4000 donde se curten por la mañana los Alberto García, Chema Martinez, Villalobos, Wiss Blanco, etc. Lo han dejado -entre ellos y el sol de verano- más pataleado y reseco que la hostia, pero nos sirvió para una sesión de afinado de las piernas y los michelines. Un 2000m (al que le falta algo en su segunda parte) en 7.02, con Yudus y sus canitas, un 1000m (3.27, mucho más objetivo de por dónde ando ahora) y un 500m casi cuesta abajo (volando en 1.27).

Pusimos cara a muchos nuevos corredores, abrazamos a muchos otros, en fin: la Tapia de Lloz.

Los Rolling y la meseta y un camarero trascendental

In Uncategorized on Agosto 24, 2006 at 9:52 am

Contaré toda la verdad. El pasado 14 bajábamos de Palencia por la autovía en agrupamiento familiar en dos filas de asientos, sillas infantiles incluidas, camino de un reposo para comer. Una vez salidos de ese morro de Parquesol que parece espuma del caldo de cocido que se quiere salir hacia Geria, hacia Villanubla, para inundar de sabor de ciudad paleta un campo tan noble, caímos en la cuenta de que, en Simancas, se puede parar a degustar un menú enorme enfrente del archivo-Castillo y sus nunca mencionados faldones de muralla (es que tampoco se ven mucho).

Pues ahí, entre las cojoneras moscas -criaturas estelares del verano de 2006- y arados, rejas, horcones, tornaderas y otros postizos rurales, estabamos sentados dispuestos a atacarle a la sopa de cocido, de ese que vierte su caldo a uña de mula sobre las umbrías de última hora de la tarde otoñal en Cigales o Ciguñuela. Y llega un camarero vallisoletano. Para entender el significado de este gentilicio hay que conocer a los oriundos de allí, pero de ‘allí capital’. El campesino de las vegas del Duero es seco, tremendo, noble y dice mecagüental cuando enfatiza sobre su uva de alvillo o su oveja. El ciudadano fasa ha recibido un encargo trascendental que es sombrar el mundo de sus renaults y permitirles admirar la dicción de Delibes y las ferias de Septiembre. Y llega, se acerca, se mira, el camarero de Simancas, trascendental él.

Y tan vacío está de contenido su discurso pre-menu que sin querer giro la vista hacia un grupo de aficionados que despotrican y miran incrédulos la televisión que corona regiamente el salón. Acaban de llegar desde Andalucía y a las 14.15 les comunican que Mick Jagger está afónico, que ‘jodé pa ezo no nos pegamo esta jartá de hora de coche’ y que se han quedado sin concierto. La afonía de Jagger, deduzco, se la ha causado el camarero rimbombante para que se oiga sin la menor alteración ‘tenemos de primero una sopa de cocido, ensalada mixta de la casa y alcachofas con mahonesa y, de segundo, merluza a la romana o a la plancha y filete de ternera de primera’. El pucelano, o simanquino, dejó sin voz a su majestad satánica. Pobres malagueños. Hacen 500km y no van a apreciar el favor que les han hecho. Y esa es la única verdad.

Me han comentado que me compre estas Nizumo

In Uncategorized on Agosto 22, 2006 at 10:42 am

Si, ni zumo te daba yo a tí. Total, para lo que corres‘, pensó el malvado vendedor de cualquier tienda de cualquier centro comercial. Se le había acercado un joven entrado en carnes y gafas y con incipiente calvicie así por esas pendientes que tiene la cabeza apepinada y rubia. Tenía aspecto de querer comenzar a correr y el muchacho, sin duda leído y preocupado por la salud de sus pies y que había entrado de todas todas en estos foros de internet o comprado la Runners o Corricolari, el novicio digo que ahí estaba plantificado. Serio. Sudaba ya como preludio de un titánico cambio de vida. Rubio y con los diecisiete pelos que le quedaban en el frente popular ladeados y ya agotados.

El vendezapatillas, o tendero en formación, o subempleado o quizá esa persona que ‘está hecha de deporte’, a la fond de la forme, dudó entre meterle con calzador y por el culo el modelo más caro de Mizuno o aconsejarle como Dios mandaba. Así que, en paralelo al chascarrillo más sobre la capacidad de aprendizaje del novato, tragó saliva y le miró fríamente a los ojos. Era el momento ideal. Acababa de pasar por el pasillo central el director de zona con el encargado de área de calzado de running.

Novedad: COMPLETA TÚ LA CONTINUACIÓN DEL RELATO.

Me miro y tiemblo: no me gusta ver atletismo en tv

In Uncategorized on Agosto 21, 2006 at 10:12 am

Y me preocupa porque, en teoría, es mi deporte. Bueno, a ver, es el que practico con más asiduidad. Mi deporte ha sido, con los años, tanto el baloncesto como el atletismo, aunque otra cosa fuera sentarme y caer embelesado por las redes de una retransmisión o de una reunión atlética en vivo. Para eso, sigo prefiriendo el primero. He asistido a más de un evento atlético con especialidades para todos: saltos, carreras y lanzamientos. Y aprecio la mecánica de cada uno de ellos, la verdad. No os ofendáis los atletas que conozco pero han sido demasiadas tardes ensayando un poco con el disco, con el peso, haciendo técnica de vallas, subiendo y bajando sentadillas para arreglar un poco lo que la genética trae desarreglando.

Era el chavalín obeso que usaban para rellenar eventos en la liga. El porras de tantos crosses al que algún día la FAM debería premiar por seguir corriendo tras una tirada bianual siendo top 10 por atrás en todos los crosses del calendario. Si había que hacer un disco el sabado, el jueves imitada un poco vuestros dinámicos giros. Luego me pasé por aquello del estirón a saltar un poco de triple, a hacer algun 300 con vallas. A marchar, incluso, con aquellos dos elementos como eran Ayuso y Luismi Cruz (qepd). Llegamos a recibir la regañina por un poco edificante espectáculo en un 3000 marcha en el Vallehermoso, paseo total y risas.

Pero no es resentimiento, ojo. Es que me siento y, salvo la liviandad de las eliminatorias caninas del 800, los estéticos saltos de gacela en los 3000m obstáculos, y fases renuentes de mirar carnes de atletas femeninas… sólo me quedo desde 5 minutos antes de la salida y hasta 5 después de la llegada (como si quien calentara fuera yo) con la prueba de maratón. Femenino y masculino. Me los trago íntegros. Debe tener que ver con la experimentación de ese vacío en el estómago, ese gusanillo que te dice ‘Ya has entrenado lo que has podido, te esperamos mis 42.195m y yo‘. Sé a qué se enfrentan esos Rey, Pueyo, Ríos. Veo en la cara de Chema reflejada esa seriedad -qué pasará para que Chema deje de sonreir con esas quijadas tan secas y tan suyas- ese rictus dramático que he visto mil veces en los instantes previos al maratón. Lo he visto y sudado, lo he compartido en la salida con miles de corredores que nos lanzábamos a la aventura del día.

Días de mucho, vísperas de nada

In Uncategorized on Agosto 18, 2006 at 9:31 pm

… Pero al revés. Hoy he recuperado dignamente del fiasco físico de ayer. He dejado el coche en un extremo de uno de esos recintos donde la gente berrea y se da patadas, 11 contra 11, y he agarrado la Cañada Real Segoviana para disfrutar de aproximadamente 14km en progresión, de 4.40 a 4.09, contra el viento y el agua que se nos ha colado en la sierra madrileña.

Hala, que luego decís que no cuento nada de mi diario de entrenamientos. Exigentes de los cojones. Dejaremos la literatura para el Lunes, así como el repaso de las actividades del fin de semana en el que me espera el Alcampo y una de bicis infantiles en el campiri. Toma, entrenamientos, parte meteorológico y vida familiar en una entradilla. Espléndidos que estamos.

I’m scared to death, that’s why I keep on running (R.Williams)

In Uncategorized on Agosto 18, 2006 at 7:56 am

Ayer comprendí por qué corro. Porque estoy acojonado. Acojonado del mundo y de sus habitantes, esta vez no, no tanto, quiero decir. Ayer tarde no eran los simios violentos los que me hicieron correr, ni el tiempo climatológico (éste me hace correr pero impulsándome a ello, nunca me asusta). Corría sin parar ayer a las 6 porque pensaba que, parando, me deslomaría desmayado. Me iría al suelo como un saco de patatas con esas estrellitas en los ojos que aparecen cuando vas vacío.

El hambre, ocasional, no vamos a engañarnos, me había regresado tras 24 horas de regreso al café de máquina, a la oficina donde uno está sentado y encogido hasta tanto no haya que ir a la impresora a por algo. Toda la tarde de anteayer había tenido un nudo en la boca del estómago con amagos de vomitar, así que postpuse mi retorno a las zapatillas para el jueves: un 4000-3000-2000, dije. Pero todo el día recuperándome y comiendo con algo de hambre atrasada me dejaron en blanco.

Salida con inmejorable temperatura, inmejorable calentamiento, la calle 1 vacía. Arranco demasiado veloz pero al paso por el 400 he regulado para, aún así, bajar de 1.30. Bajo más y encaro el primer mil del ‘cuatro’ en un liviano 3.50. Aflojo pero -ay- noto hambrecilla. Procuro no mirar ni hacer caso a nada, pienso en otras cosas, paso el dos en 7.45, pero ya tengo hambre voraz, canina. Y empiezo a pensar que esto, a aún 12 semanas de Donostia, tampoco lleva a ningún lado. Solo será un 4000 y para casa. Mañana le damos más… pero me asusto un poco más al paso por el 3. Ya cuento las medias vueltas, los cuartos de vuelta. Como me pare, fijo que me desplomo. El tercer mil ha sido normal, 3.52, pero ni levanto las rodillas ni braceo ni… ‘me falta un 600. Mejor porque así luego solo me quedará un 500 y ya he pasado las dos vueltas tras el tresmil y luego ya una vuelta, jodó, se han puesto a trotar por la hierba dos chicas en buen estado y ni me he dado cuenta, claro, miraba al otro lado, a la recta contraria, bueno, la esencia de esto es no caerse, no tropezar con esa manguera que atraviesa la salida del 200 y ya, puf, encaro esa curva.

Fíjate si han pasado años desde que, de cadete, empezaba a entrenar las vallas bajas con Antonio Prieto. Cogíamos 5 vallas y marcábamos los pasos de los últimos 200 que hoy pateo arrastrándome y hacíamos unas cuantas repeticiones… hoy no puedo ni levantar los pies, como para trabajar técnica. Sería el 85, claro, o el 86. En aquellos años en los que salía con Yolanda, cuando a la caída de una valla me torcí el tobillo, dios que chispazos sentía, como esas estrellitas de la retina‘… que estaba viendo, quedaban 60m para esta tortura y ya pensando en si aflojar en la parrilla o no. Habían pasado 15.30 y le daba dos veces al stop del reloj. Susto pasado y escupitajos. Nos vamos a casa a merendar unos tortellini reparadores.

Al Almanzor en 4h49

In Uncategorized on Agosto 17, 2006 at 9:03 am

El plan era subir desde la plataforma (aprox 1760m) hasta el Almanzor, tocar cima y bajar a todo trapo por la calle Mayó. Entre medias, los Barrerones (sobre 2100) y la bajadita a la Laguna Grande. La subida, por esos 1400m lineales desde los 1980m del Elola y el comienzo de la portilla de los Machos, hasta la portilla del Crampón, via directa y pa valientes, rematando la cara oeste del pico citado.

De arranque, mucha gente, mucha tardanza, lo que hizo que me decantase por una camisetita de ataque que pillé en rebajas (ventaja de ser estrecho de pecho) en Decathlon, riñonera con 750cl de isotónica y un gel de prueba. Ismael Muñoz Arribas y servidor arrancamos la caminata con amagos de trote con Isma, un amiguete no-corredor (no es que lo sea yo) y en hora y media pelada ya estamos encarando la Hoya Antón. Arrancamos con el calor y pasamos a un ilustre, Carlos Santamaría (triatleta internacional antaño) que sube con su familia llena de miembros. En otra hora y poco estamos en lo alto tras comprobar que cada día está más erosionada la portilla del Crampón, hay 10m de arenilla feos para ir con unas zapas Kalenji normales. Paradita para ver esa cara oeste con el Cuerno del Almanzor, las caidas tremendas hacia Candeleda, etc., a casi 2600m, y regreso con prudencia caminando hasta hollar de nuevo la Laguna.

Tercera fase. El crono a ‘cero’ y toca salir trotando. Subida con sangre en la lengua y escupiendo babas hacia el mirador, paradita para llenar el culín de la botella y tirando de nuevo, corono Barrerones y para abajo con ese peculiar y miedoso estilo mío. Asi que 4h49, hoy aún agujetas en las costillas y los carrillos del culo (de apretar) y los brazos. Y una subida más a una cumbre fabulosa. Las vistas, con los Hermanitos, el risco de la Ventana, el Cuchillar del Güetre, impagables. Y no me caí ni me torcí nada.

Tintes apocalipticos (contrimás bote, más miedo me dais)

In Uncategorized on Agosto 16, 2006 at 9:47 am

En un ejercicio sin precedentes de antropología social, he estudiado las barrabasadas más recientes llegadas a mis oídos como serpientes de cascabel, como trinos de bandurria desafinada, como si ese chirrido que llegaba a mi cerebro no fuera -no podía serlo- real, digno de esta sociedad igualitaria, este estado del bienestar. ‘Yo, desde que han llegado estos sudamericanos, me da miedo hasta salir a la calle’ (teñida de castaño y reflejos rojo, jubilada). ‘Tía, ejque eres una triste que te ha dejao por una mora de mierda’ (teñida de negro tuneado, adolescente). ‘Aquí currando tio como un puto negro en una patera’ (cepillo teñido bacala). ‘Hay unos chicos de por ahí que aparcan en medio de la calle y montan el botellón y no se puede pasar’ (mechas, cincuentona).

No podía ser. No era representativo, había que afinar más. Tomar más muestras. Quizá era un barrio conflictivo (el mío). A lo mejor había en esa calle (la mía) un poso de fascismo fruto de la nobleza de las clases que siempre hemos habitado o, qué se yo, a esas horas la gente moderada estaban de vacaciones en la sierra o en la sombreada quietud de su refugio con aire acondicionado.

Y me fuí a la sierra. Entro en la piscina de la urbanización. ‘Ese negro que parece que con esos morros te va a comer’ (rubio platino requemado, jubilada). ‘Hay dominicanas que se hacen amigas de los viejos para robarles y matarles’ (contertulia rubio limoncello). ‘Yo les ponía una bomba al Zapatero y a esos’ (mechas caoba, madura). Jesús, María y José, columnas de Jimenez Losantos, suplementos de la Razón con portadas hablando de la resurrección de la bestia roja… y yo esperando como agua en Mayo regresar a mi oficina, llena de treintañeras con estudios, el pelo natural, alguna canita…

Decidí postponer la investigación porque estaba cometiendo un error brutal: solo me llegaban patochadas así de boca y labios (hinchados, tintados, reveníos) de mujeres. Quizá sus maridos y novios sean la explicación a tanto racismo. Siguiente parada antropológica del verano: el bar Sanabria.

Un buen amigo hace, justo hoy, la tira de años

In Uncategorized on Agosto 4, 2006 at 8:47 am

Es un tipo éste que no se apunta a la secuencia n+1. Cumple cada año unos pocos, frecuentemente apilados a los lados de las cunetas, subiendo por ese pasillo de gente que montan en Zegama, o girando a derechas justo cuando coronas en Manqueospese. Los años que hace todos los veranitos este buen amigo son variables. No de uno en uno, conste. Es como si hubiera cumplido 42, o 101, o los 50 mal medidos que dice él. Él es persona de excesos, para todo. Para la montaña, para la bicicleta cuando le arreaba, para ser amistoso y templado cuando toca.

Y uno, que da hueco en su alma a quien se lo merece -como casi todo el mundo, digo yo- se acuerda que tengo que darle un telefonazo esta tarde. Le daré con el teléfono fuerte, en la pelota, cuando diga eso de “a ver espanjar qué es eso de que este año nos vas a meter 3 kilómetros de clavo” y me mate el gusanito del oido, como dicen mis enanos.

Pues eso. Que cumplas muchos más y que te los sigamos aguantanto.

Badwater casero: 46º en el asfalto dan para…

In Uncategorized on Agosto 2, 2006 at 10:29 am

.. dan para que a uno le empiecen a mirar mal. Estoy liado con las crónicas que la gente cuelga en el foro de la Runners americana sobre la Badwater Ultramarathon, la prueba más cafre del calendario americano, sin duda. Temperaturas de 40, 45, 50 grados a lo largo del desierto, en interminables kilómetros y en rectas que espantan. Es tiempo de grandes retos, de barbaridades. Entre tanto Serge Girard está en pleno Tibet, cientos de caminantes se pegan su zurra camino de Santiago de Compostela, las bicis de montaña te pasan en cualquier lado con su cris-cris de titanio y bujes espaciales, y todo por el prurito personal de terminar una aventura. De conocer los límites de uno.

Pues nada, esta tarde, a las 5, espero que las calles de Madrid estén irradiando parte de la insolación que chupa el asfalto y que me lo escupan a las piernas. Sofoco, calor, temperaturas anormales. Como ayer me lié con unas estanterías inconclusas, hoy saldremos a correr hasta la Universidad Autónoma: 12km para perder un poco del miedo humano urbano a los extremos. No tanto como una Badwater sino un Fuencarralwater Macarran Trail. Habrá que ir canturreando algo de los Exploited.