Otra vuelta de tuerca al aburrido mundo del corredor

Archivo de Septiembre 2006

Reformas: las cañerías ocultas del correr

In Uncategorized on Septiembre 29, 2006 at 12:23 pm

Este fin de semana arranco con una reforma integral del cuarto de baño de mi casa. Estaba yo ahora evacuando en el del trabajo, vaciando mis intestinos de café de máquina y bollería industrial de máquina y me he dado cuenta (me he dado cuenta de que esto es parte de una dieta especial de engorde de ganado a la que nos vemos sometidos, no de que estoy preparando un maratón). Parece inofensivo tema toda vez que Esteban el ñapas le va a dedicar gasolina y piqueta al tema desde ya mismo. Ayer estuvimos escogiendo terrazo, baldosinerío, etc. Huy, no, que me desvío.

Resulta que por un número indeterminado de días estaremos sin ducha. Ya se que uno se puede acicalar y peinar y lavar los dientes y afeitarse en la cocina o en otro lado. También habrá que evaluar el tema suegros y el tema polideportivos. Pero ¿cómo me lo compondré para ducharme en casa ajena cuando salga a correr a las 6am?. Esto habrá que acomodarlo o suprimirlo. También habrá que mirar de poner dos o tres días de descanso seguidos para los momentos del núcleo duro de la reforma bañil o más bien bañeril. Otro, pues en el polideportivo de mi pueblo, aprovecharemos para ducharnos al final de un día de estos de bloques de cuatrocientos o de miles. No, si tiene su miga. Menos mal que uno es ser flexible.

Supongo que tendremos que dejarnos invitar un día a comer de los del fin de semana que andemos in albis sanitarium, y correr justo antes de comer para llegar y arrendarles el usufructo de la ducha. ¿Y si corro lo suficientemente despacio como para no arrancar a sudar?, ¿y si voy desnudo?, ¿y si me acoges en tu casa para frotarme contra…

Aquel calzado que nos poníamos…

In Uncategorized on Septiembre 27, 2006 at 7:55 am

Hoy retomo el hilo de aquellas míticas marcas. Día de descanso, día de reflexión. Recuerdo al suicida de mi padre corriendo por el arcen de la N-I camino del circuito del Jarama. No habría otra docena de caminos, pensaba yo el otro día, en aquella periferia semidesértica de los años 80. En fin, con el tiempo nosotros también corrimos por las carreteras del Goloso, la de Colmenar, por arcenes con cristales y coronas de flores. Le recuerdo, digo, con su polo marron y sus pantalones azules de tela y aquel calzado especializado de la época.

Karhu synchron negras que Goyo y Mario destrozaron tras miles de kilómetros, Onitsuka que devinieron en Asics Tiger con el tiempo (foto), o las Joma que sacaron en Toledo para Ricardo Ortega y sus 2h11 y que supuso un gérmen aun no reconocido en España para el calzado de carrera. En Madrid bajábamos a deportes Moya, al lado de Cavanilles, a ver si había algo decente. O a los primeros pinitos de aquella tienda del Paseo de Extremadura, o esperábamos que alguien diera el chivatazo. Eran los años en que el personal se iniciaba con poca prudencia, en que el médico te decía eso de “deje Ud de fumar y haga ejercicio”. ¿Y que hago yo ahora?, bueno, correr, eso sabe hacerlo todo el mundo. Años de semiespecialización para la industria y de nacimiento de las columnas de Toni Lastra en aquella soleada Valencia que mandaba a su maraton por los cañaverales, y también de ritos para el corredor que:

- Aún no conocía los pulsómetros.
- Estiraba lo justo y no había acudido al masaje (fisios, tendría uno el R. Madrid CF)
- Se atragantaba bebiendo los primeros Gatorade o Isostar
- Lucía barba sindicalista

Ahora escribimos blogs sobre correr. Cosas.

Swoosh, stétikâ

In Uncategorized on Septiembre 27, 2006 at 7:39 am

Miercoles, las carreteras siguen saturadas aun cuando se explica que los Lunes es el peor de los días, que el Viernes nos llevamos el coche a trabajar y que el Sábado la hora punta se prolonga a la hora de zzzzz… tremenda abulia de mitad de periodo settimanale, sin novedad en las piernas, ligeras novedades en la báscula, rodado todo en un día de septembrino madrileño, 08.09am, todo todito igual que un arranque de película de cine negro en la que algo muy gordo pasará y nos sobresaltará.

Pero no. Pero, espera… una ráfaga de viento hace que las faldas volanderas y las bolsas de papel con disimuladas fiambreras obreras salgan en diagonal al vestíbulo de Metro. Superada la primera barrera de papel rodante, prensa gratuita empalizada a la salida de ese suburbano que nos engulle, veo un anuncio de Nike. ¿Lo están rodando?. ¡Pero si acaban de sacar una campaña cojonuda!. Veo el trazo, el swosssssh más famoso de los logos del globo, y lo veo encaramado en equilibrio sobre una pista de aterrizaje en la que han trazado con peine y milimétrica precisión esa curva sobre la que se han escrito hasta tesis doctorales.

Es un peinado Anasagasti bestial. La curva parabólica descrita por los pelos al viento, semiesquina Plaza de Cataluña, me retrotrae a los estantes de aquellas tiendas sin especializar en las que rastreábamos calzado para correr. Años de las Joma maraton de Ricardo Ortega, las Karhu ruteras más famosas del planeta, las Onitsuka que terminarían conviertiéndose en Tiger. Ah -hastío-, y luego dicen que los logos mediatizan. Swoosh. Pelujos colocados y descolocados. Estética.

Puto azul marino

In Uncategorized on Septiembre 26, 2006 at 7:46 am

Anoche salí a correr sin malicia. Me bajé a un parque que ha quedado para tapón ecosistémico contra las zonas nobles, fracaso de diseño, todo recto para allá y todo recto regresando por dos rectas de 1000m. Imaginad, 10 de la noche, 3×2000 a todo trapo. Vaciado físico y lavado mental. Subía yo camino de una penca con pimentón y brécol gratinado. Me acostaba viendo como Horatio (CSI) y su secuela neoyorquina (“Dí ‘la esquina de Michigan con la 71′; en Nueva York se te entenderá“) solventaban irresolubles casos de criminalística especializada. Y esta mañana arranco en verde. En verde moco de embarazo real.

Y ha sido que me he dado de morros con la creciente marea azul marino, justo cuando buscaba aire en la boca del metro. Una joven me precedía en los últimos escalones con un perfume dulzón encantador, casi como una Pantera Rosa cuando sale de su plastificado papel preservativo. Una mañana que me iba a librar, pensaba yo, de la bocanada de humo prístino de los fumadores que no terminan de salir de la boca de metro y ya tienen abierta la chimenea, cuando uno apenas termina de subir 4 tramos de escaleras y lleva los alveolos de par en par. Pero mira tú por donde. Jersecitos de chico. Falda de tablas. Pantalones vaqueros ‘ennuevecíos’ para no parecer demasiado informales y poder meter la blusa de vieja hinchada de pasta por dentro y de pavo por fuera, mira nene, mira que sesentaysiete años más conservados luzco tras mis gafas de Pantoja. Pero es que la marea azul marino, por Príncipe de Vergara, se convierte en una invasión de milicias camino del Santamarca, los chavalines rodeados de tanto señorío en el Salmerón ya tienen que adoptar también ese azul en sus polos y chandals. El Hispano Alemán, el bedel del San Rafael, los Mercedes clase A que aparcan con sus cristales tintados para bajar retoños con PIB superior al de Angola. Es como si resmas de tela azul asesino hubieran caído en confabulación contra las cabezas de quienes, paranoicos perdidos y con resaca de tonos alegres y veraniegos (que no hace tanto, coño), tenemos que rehuir la vista porque nos da alergia el tono, el matiz clasista, la media cortita sobre manoletina negra de catorceañera gritona o el pantalón largo de raya del alejandro con gafas y chacha colombiana (a la que crucifican también con un pichi azul marino, hijo, que lo he visto yo aquí y en Valladolid). Puto colorcito.

Nota aparte:
La familia real en minúsculas anuncia el segundo embarazo de los príncipes de Asturias. Otra boca más para alimentar. La familia más prolífica de la historia de España sigue anunciando partos y gestaciones. Hoy la blogosfera se volverá a llenar de insultos, reacciones de ambos bandos, la prensa teñirá de rosa couché o de sesudos y fútiles análisis sobre la reforma constitucional (en minúsculas también, al menos hasta que no se reformen y añadan elementos de justicia básica referentes al golpe de Estado fascista de 1936). Yo no tengo más que decir.

Cómo es un día para un organizador.

In Uncategorized on Septiembre 25, 2006 at 2:29 pm

Como constantemente gotean opiniones sobre las carreras, que si son, que si deberían haber, que si menos mal que no… pego lo que dan de sí unos día (por ceñirnos a 48h.) cuando se organiza una carrera de 50km tal cual los Castillos de Avila.

El viernes por la noche, día anterior a la carrera, los corredores se unen en la terraza del hotel oficial y reciben una charla técnica con cafetito caliente. Desde el día anterior ya se está marcando el recorrido por grupos o a tirón (y no es la primera vez que toca patearse los 50km), llenando las bolsas de los corredores, atendiendo al movil constantemente. Las bromas y las explicaciones se mezclan en un primer encuentro entre corredores y organizadores, y las temperaturas empiezan a avisar. A la hora de cenar, tres cuartas partes de los participantes ya son como una familia que se completa el sábado por la mañana, con la entrega de los últimos dorsales. El final de octubre y arranque de noviembre tiñen de blanco muchos campos y el personal se atavía con ropa de rodajes largos, y los autocares llevan a la expedición completa hasta Solosancho. Más lio a primera hora, así que comprobaremos que la zona de salida está adecentada y, ‘bang’. A lo largo de esos 25km de carretera recorremos al revés el valle, vemos amanecer por encima del Zapatero y se hace un silencio en el autocar. A las 9 de la mañana se rompen los nervios: una suave subida desde los 1.149m nos confrontan con las Parameras de Avila. Los grupos se forman, no importa el idioma o procedencia, y la camaradería se instala hasta la hora de cierre de meta, 7 horas después.

Nosotros salimos de regreso a meta mientras doscientos corredores de todo el mundo encaran las primeras pisadas sobre nieve del otoño, suben y bajan entre bosques y piornales hasta el primero de los dos avituallamientos (la carrera se celebra en régimen de semiautosuficiencia alimentaria), y apenas hay algun retirado porque se trata ahora de subir a la segunda fortaleza, encaramada entre rocas. Entre tanto estamos revisando un avituallamiento en el que todo marcha aunque algo más lento de lo deseado, y corriendo hasta el vadeo del río en el paso del km42, tan simbólico que lo hemos situado bajo el agua del Adaja (que baja fresca).

Por delante, en 3 horas y pico los primeros empiezan a asomar por esa recta que les conduce al puente Romano y a las murallas de Avila. Todo ha de estar listo en meta. Micrófono en mano se ‘descansa’ con un ojo en las listas de inscritos, la llegada de héroes, que el ropero vaya rodado, el avituallamiento y las fotos entre los amigos, las poses, enviar a los participantes correctamente al hotel, fisios, y recordarles que a las 9 se celebrará la cena.

¡Vámonos de banquete!

Tras una ducha y buen masaje, los corredores van compartiendo una tarde de reposo para encarar nuestro ‘kilómetro 51′. Es la cena posterior a la carrera en la que se entregan unos trofeos que todos merecen, se comparten unas palabras y se remata el sábado entre conversaciones y nuevos planes. La disposición de la carrera en el fin de semana permite emplear el domingo en visitar una ciudad que ha hecho de su historia un escaparate turístico, pero también los alrededores adustos y recortados por donde discurren los Castillos: el milenario ‘Cordel de Avila’ hasta el puente romano, los yacimientos arqueológicos, las compras de productos típicos de la provincia, las impresionantes murallas o quizá repetir sobre ese chuletón al que los corredores llevan dando vueltas todo el fin de semana. Todo esto cuesta medio año de faena. Cualquier día sacamos oposiciones a director de carrera.

Un 10.000 anarquista ibérico, sesión segunda

In Uncategorized on Septiembre 21, 2006 at 2:53 pm

Pero qué gustazo, que manera de poner los pies sobre el asfalto, estos dos auténticos purasangre del atletismo africano. La foto es del campeonato nacional de ruta en Kenia. Son Martin Toroitich y Wilson Busienei Kipkemei pero podríamos ser los 5 violentos de Kelly que nos lanzamos ayer a dar 25 vueltas a las pistas de Alcobendas.

Ayer dimos por buena la iniciativa anarquista de los 10.000 libertarios que ya hemos comentado en otra ocasión. Nos juntamos Cabesc, Sergio, Bulderban, Matraco y un servidor de ustedes. Entre ceja y ceja, diferentes perspectivas. Unos pretendíamos bajar lo más posible hacia los 39 minutos. Otros andaban merodeando los 41. Yo creía, personalmente, que alguno se me iría delante y se acercaría más a los 38. Pero el tiovivo empezó y, ¡ay, amigo!, aquí no hay largas rectas donde te pones a todo trapo, ni una pequeña bajada en la que muerdes 4 segundos en un km sin aparente esfuerzo. El pie, en la pista, va durante el 50% del tiempo perdiendo efectividad en la pisada, dado que impulsa con pérdida de energía en el giro de las curvas. El cerebro va suprimiendo los estímulos necesarios para la parte izquierda (hombros, cadera, antebrazo) y desvía su atención al lado derecho, que termina sobrecargado (¿verdad, Sergio?).

Mentalmente es, además, un puñetero castigo. Tienes referencias visuales limitadas. No hay paisaje, campestre o urbano. Al final echas mano de lo único que va variando impepinablemente: el reloj. Y primero miras ‘top’, vuelta sí, vuelta no. Luego miras cada vuelta que paras el crono (1.32, joder, otro 1.32, mira, 1.31) y luego miras y calculas cada 200m, acda recta, cada curva.

25 giros a un endemoniado circuito para hamsters, que nos llevaron a los límites de resistencia. Extrañamente sacamos de rueda a un tipo como Bulderban, 9º en la Cuerda Larga sobre 20km a más de 2000m de altitud. Sergio, un sub 37, me dejó el honor de llegar delante tras compartir aire y humedad con el. De lo que me llevo, aparte de un PB en pista en 38:36, un objetivo perseguido durante años: por fín he estado sudándola junto a mi amigo Sergio.

Donde hay un deseo hay un camino

In Uncategorized on Septiembre 19, 2006 at 8:31 pm

Anda un amigo de los recios, de los de años por venir, tras meter en cintura a algo tan díscolo como los famosísimos 42km de Nueva York (territorio Santi Palillo, jeje).

Está el hombre peleando contra un entorno hostil, como decimos en casa. Vive en una zona privilegiada por los dioses del mar, del viento y de la tierra. Se rodea de un halo antimístico y todo ese estímulo histamínico y venenoso lo asume como algo, che, natural. Entorna los ojos cuando quiere hacernos ver que se cabrea con la báscula, cuando en realidad le está buscando los recovecos para jugársela.

Acuñó, además, esto del deseo y del camino y ahora es una etiqueta volitiva imprescindible para la legión que le lee y le adora. Por desear algo, el tío deseó terminar el maraton de Valencia por sus santas narices. Apuesta y comilona de por medio, la terminó, con un par. Fue repartiendo kilómetros en su mente a los amigos. Mira tu por donde me dedicó uno, en esa llanura de perdición corporal que es la Malvarrosa y los yonkis del Cabanyal y la legión de chiringuitos y el arroz con bogavante de por ahí. Lo hizo sin que nadie le pidiera nada. En cuanto se enteró que me nacía descendencia, me dedicó un km (aún me debe otro del otro gemelo). Tío noble ahora enredado.

Y ahora anda a la greña con la báscula, con el plan quinquenal. Pero yo sé que es todo un poco mentirijilla. Es, casi, ilusión óptica. Como el hornazo.

Un plan, un plan… joder ¡yo quiero un grupo!

In Uncategorized on Septiembre 19, 2006 at 12:01 pm

Miro y remiro y la gente se lesiona acompañada, sale con entrenadores a ver si estiran correctamente, quedan para tomar unas cañas y analizar salidas futuras, hacer planes, trotan pachangueramente mientras cuentan batallitas, el que más y el que menos hace los miles con el grupito de las… o gente de su club coincide más que menos en horarios o siempre hay algún compañero de trabajo que comparte aficiones o carrericas.

Internet acerca, es el medio democrático en el que el personal se apiña. Arremolinados entorno a foros, listas de correo, se preparan las salidas o se comentan las cuchufletas del día anterior. Es un vehículo para salir en grupo a correr. Las revistas hablan y anuncian comerciales y pioneras actividades que si start to run o los planes de Maria José Pueyo o las cenorras o quedadas o las…

Y yo leo y releo. Me siento como un usuario incompleto de la red. Como un promotor pero rara vez participante. Incluso organizo carreras para que la gente participe y se junte. Quedadas para preparar carreras. Quedadas para preparar quedadas. Botellones en la puerta de la iglesia de un pueblo de la Sierra para comentar el trote del día. He meneado a la gente para dar la vuelta al monte de Viñuelas por la noche. Los he sacado de sus casas tras acostar a los críos porque, ayyyy, ahí le duele, pertenecemos al gremio de los primero-papás-y-después-corredores. Voluntario remanso de alegría pero hechizante ladrón de tiempo de ocio. Al fin y al cabo, es lo que hemos elegido. ¿No?.

Por eso voy a salir a comerle la oreja al primero que tenga delante en el 10.000 libertario de mañana. Gente, gente!, joder, cuánta gente!!!.

Aprietan pero no ahogan

In Uncategorized on Septiembre 18, 2006 at 11:47 am

Lunes de madrugada. Todo dispuesto para encarar una semana en la que, para empezar, no tengo diseñado mi menú para la semana (tenemos media hora y comemos de tupper). Y eso es crítico para un tragón como servidor de ustedes. Bueno, no pasa nada. Tiro de imaginación porque tengo pensado salir a correr (unos dosmiles) a las 6am y me dará tiempo a subir a casa, despertar a mi santa, calentar y elaborar la comida y despertar a los canijos para poder estar con ellos un rato.

Lunes. 05.22am. ‘Papá, buaaaaa, me sale sangreee’.

Nos levantamos para tapiar la heridita de la sangre de uno de los enanos. Obviamente estamos dormidos. Busca toallitas, algodón, agua oxigenada. No se corta. Cada vez tienen más sensibles las paredes de las fosas nasales y, anoche, se me olvidó darles la pomada. Cierto es que lo pensé un rato antes, acordándome cuando les oía moquear y sonarse para arriba mientras cenaban. Pero nada, fallo.

05.25am. Pijama fuera, al grifo a quitar con agua fría la sangre semicoagulada pero aún fresca. Al regreso de la cocina, toca el despertador. Sí, ahora me voy a ir a correr. No será porque no estoy espabilado, pero no es plan dejar a mi mujer terminando la tarea de taponado. Hala, a acostar al pequeño y de nuevo al sobre.

06.45am. Despertador definitivo. No puedo, mi cerebro se ha encasquillado y pido tregua. Se me concede. Dios la bendiga (como para no estar más enamorado cada día)

07.24am. Arriba que ya estamos todos en danza. Sangre seca y mocos. Parece una masacre en el discobar. Pero se levanta de buen arte, aunque mojado porque el caos nocturno le ha hecho un estropicio en el control del pis. Eso si, cuando encaro la cocina a por el café de carrerilla, ya vestido y sin peinar y sin terminar de pensar si lentejas estofadas o ensalada de lentejas con pulpo de lata… el otro crío se levanta aún más encasquillado que yo.

Berrinche infantil a las 07.35. Cojo aire. Cojo aire de nuevo. Desde la cocina le oigo negarse a la vida, al colegio, a su madre, joder, hoy va fina la cosa. Espera una mañana cojonuda a mi santa esposa como esto no cambie. Cojo aire por cuarta vez y de paso me apreto el café de un tirón, frío y pasado de azucar, y al rescate. Superpapi ya ni se acuerda de las lentejas ni de la sangre de su hermano de usía. Dejamos encaminado el asunto a las 07.55 pero, qué dificil te lo ponen los condenados.

La invasión de los morros amenazantes

In Uncategorized on Septiembre 15, 2006 at 11:27 am

No sabía yo que me daría tanto de sí comentar lo que me sucedió el otro día con la visita a los cardiólogos. Resulta que viví en mis carnes, y ahora que lo pienso me da más respeto que la próxima tirada larga, una invasión de zombies clónicos hinchados de morros. Bótox por aquí, bótox por allá. Una enfermeda iba con un rubio discreto peinado y recogido con diadema, de blanco ella, con dos morritos calientes sacados de una charcutería.

Que tamaña beldad hipercalórica se hubiera hecho lo que se había hecho no era, en sí, un insulto a la vista ni al buen gusto. Que la mujer quería parecer juvenil a sus largos cincuenta, pues bueno. Que además, de rubia y con diadema, o con pañuelito de snoopy o con uñas pintadas de rosa adolescente, ole por ella. Pero es que la hija de su madre no podía reirse. Vamos a ver, no es que su trabajo sea como para troncharse cuando le llega a radiología un señor achacoso o una mujer con la cadera partida. Es que la cosa de la sonrisa, esa amabilidad y familiaridad que las enfermeras tienen con todo el mundo que llega (vulgo, pacientes), se le quedaba en una mueca congelada como esos dibujos de un mero con los belfos hinchados. ¡Qué horror!, pensé.

Como la fábula de Samaniego, cuál no sería mi sorpresa cuando ví que otros recogían, las migas que él arrojó. Y es que otra compañera de gremio pero con 15 años menos se había hecho otro cristo similar. Pero en moreno. Y llego a casa y enchufo la televisión y salen las reas de Alhaurín, las marbellíes como la Zaldívar, las presas del Consistorio, y todas están embutidas como el morcón prieto.

Y en esto me entretuve el rato en que ayer subía corriendo con la mochila, en sesión de tarde de un día de doble entrenamiento. Y recordaba cuando hacíamos matanza, y mi padre y yo metíamos el magro en aquella tripa de cerdo lavada y tersa. Y … había que pinchar lo embutido con unos alfileres con bola de nácar que conservaba mi abuela Julia porque, si no, la cosa embutida reventaba. Asociaciones sin más.

Corbalán vs Spanjaard

In Uncategorized on Septiembre 13, 2006 at 8:30 pm

Duelo en la cumbre. O en el sótano irrisorio donde se agolpan las consultas en una clínica sin espacio pero con mucho pedigrí, a la madrileña, con decenas de cliniquitas y de colegios caros de pago. Zona Guzman el Bueno. A un lado Juan Antonio Corbalán, hoy cardiólogo en ejercicio y veterano jugador del Trampas, base internacional de aquellos años de los que la prensa jurgolera se acuerda ahora. Al otro Spanjaard, 26 años dando por saco en carreras, controles, crosses, maratones, ultrafondo y ahora en internet.

Tapiz rodante, camiseta de malla, ergometría con pechos rasurados y -joder, me he quedado sin michelines invernales y sin nada- a caminar. La cosa es que Corbalán irá marcando a la enfermera cuando tomar la tensión, 3 o 4 veces, en pleno ejercicio, suave primero y cañero después. Pero el tapiz inclinado da para poco. Camino más deprisa, no debo trotar a pesar de que me lo pide el cuerpo, porque las vibraciones hace que se pierda la señal. Pues vaya mierda de prueba.

Finalmente este uno contra uno da como resultado un trotecillo por una pendiente del 15%, nueva toma de tensión, limpieza de sudores y paso a la siguiente prueba.

- ¿Os han dado mucho la barrila con lo del mundial, y lo de Cali?
- Imagina, en Agosto no hay nada de qué hablar.
- La prensa futbolera… ahora se acuerdan del basket.
- Bueno Luis, pues a conservar ese corazón.

10.000 libertarios (y homologados)

In Uncategorized on Septiembre 13, 2006 at 7:45 am


En medio del verano se nos ocurrió, viendo el fácil acceso que tienen algunas instalaciones de la Comunidad de Madrid (faltaría) que muchos, en un momento u otro de la temporada, necesitamos tests sobre 10km. Claro, que estén bien medidos ya es un triunfo. Que además cuesten 8 pavos es otra. Que se pueda aparcar y dejar la ropa en sitio seguro, tal y cual. La propuesta era quedar un día en una pista (entre semana) y hacer un 10.000. Cada uno que se hiciera recolocar el plan de esa semana como pueda, no vale ‘mejor los martes, que yo tengo series los viernes’ o ‘es que yo curro en Campo Real y no tengo AVE hasta las 16.58′.

Obviamente no vale para clasificar para la San Silvestre. Obviamente, salvo que algún apasionado acompañante quiera hacerlo, haría falta contar las vueltas (25, mala rima). Pero en la pista es donde hay que correr, ¿no?. Asi que un día 30 de Agosto nos juntamos Pinchos, Cabesc (el del blog), Jose M, Matraco el químico punk y el ultrafondista Claudio. La cosa fue tan libertaria y anarco que unos pararon en el 4, otros (yo) en el 8000 y solo Claudio se fulminó las 25 vueltas. Lidera la clasificación. Creo que andamos preparando otra para el día 20, miércoles…

Nota del día. Ayer en el parque tomé cumplida nota de las comepipas. Prometo que escribiré sobre esa legión de madres de una edad pareja, imagen similar, conversación temática y acento Belén Esteban. Hay que joderse como dejan el parque donde juegan sus criaturas.

Hace cuatro años escribí esto:

In Uncategorized on Septiembre 12, 2006 at 8:28 am

Salgo sin intenciones de escalar mucho. No es una salida a la sierra madrileña ni un paseo pirenaico. Es todo pero a la vez es un todo aún sin definir. El desnivel me quemará las piernas, y más aún porque voy sin estirar, ni calentar. El cerebro le grita a las piernas y estas no tienen tiempo de discernir que quiere decir esta última hora, esta urgencia. Además estoy bajísimo de forma, y tendré que apremiar a cuantos vasos y fibras pueblan mi cuerpo agitado y aceleradísimo. Subidos los primeros pasos, escalones artificiales, se pone en marcha la máquina de dispendiar energia. El piso 3 es un oscuro altillo donde se apilan cajas sin orden. El 5 da el nivel de láctico justo para separar un paseo de un entrenamiento. A pesar de todo, las piernas solo saben que el entrenamiento casual de hoy es una escalada urbana. Algo asi como la del Empire State building. Pero sin himnos ni banderitas de barras y estrellas y sin corredores orensanos ansiosos de hacer algo grande.

Subo y según quemo oxigeno voy viendo menos ambiente. Los fumadores, en cambio, dejan rastro en cada uno de los rellanos. Nada les impide, porque uno puede entrenar usando los ascensores, llenar el suelo de colillas y el aire de algo raro. Tengo los alveolos de los pulmones totalmente abiertos y me trago todo ese poso de humo de varios dias. Menudo entrenamiento. El cartel del piso 6 me lleva al anunciado mareo, las vueltas hacia el interior de mi pie izquierdo han puesto un dolor en mi nuca. Es ya el piso 7. Los cuadriceps y los tendones de Aquiles están mandando tímidos avisos que mi cerebro se encarga de rechazar. Quizá esté más alto de lo que he subido en varias semanas (salvo escapadas por la sierra, qué contra, pero esto es otra cosa). Pero he perdido desde el mismo comienzo corredores o subidores que me mantenga el ritmo. De hecho voy solo. Desbocado.

El piso 9 tiene no se qué de una secta que celebra algo. Una copa de Europa o no se qué de un equipo real. Mientras mi corteza cerebral retiene los hemisferios que golpean y amenazan con salirse -llevo mas de 240 escalones y ya no compito contra nadie. Bueno, los espectadores (casuales, itero) miran y se extrañan que este popular suba a tan buen ritmo, sude, y todo eso, pero no lleve las camisetas técnicas ni las zapatillas adecuadas. El 11, homenaje irónico a todos los edificios altos y a todos los 11s del mundo, es un renovado espacio donde han/he instalado la meta. Cojo aire y entro a por el más preciado premio. No hay camiseta. No hay avituallamiento. Ahí está el hermoso premio de ver en la planta 11 de Maternidad a mis recién nacidos hijos. Y rompo a sudar. Y lloro.

[Una trepada al encuentro de la vida, 14/09/02, Hospital Univ. La Paz, Madrid]

Doscientas maneras de cocinar pescado

In Uncategorized on Septiembre 11, 2006 at 9:07 am


Vecina, amor, no sé si leerás este blog. Supongo que no, pero aún así procedo a declararte persona non grata. Qué digo non grata, persona inmunda, porque lo que sube desde tu cocina es una litografía ecocultural y me da que solo enchufas las pantallas catódicas para ver el novelón y Ana Rosa y alguna cosa más. Mira, te cuento. El pescado que compras para asesinarlo y terminar de degradarlo entre aceites y sartenes, lo puedes elaborar de mil maneras. Ayer a mediodía hacía recuento mientras subía el humo a este cuarto piso mío.

Al horno, marinado, estofado, a la espalda, a la sal, a la plancha, lo puedes guisar con almejitas y perejil, al pil pil como esa maravilla de la foto, al tuntún, al vino tinto, con sidra natural, en carnaval, en ensalada, hervido, entomatado, encebollado, a la india, gratinado si tu quieres, que parece que eres de soluciones contundentes para tus chicarrones. Lo puedes presentar sanísimo al vino blanco, dando guerra adobado, a la malagueña, meuniere, a la crema, en sopa, con alcaparras, a la pimienta verde o con salsa de marisco, so cabrona.

Pero no fumigues con el pescadito frito o rebozando las varitas o friendolo a pelo o con un poco de harina a este bloque que uno, ayer, estaba aún boqueando de los 20km largos en progresión y casi me llenas las glándulas de fritanga. Estoy por regalarte… tranquila, no te regalaré una guía explicándote cómo se prepara un maratón. Digo que estoy por regalarte un libro de recetas para que vayas entreteniendo el seso. Que, tiempo, tienes a manta. Seguro que tienes ya uno, el de Simone Ortega o el negro de las mil recetas tradicionales. Pero es de esas biblias homicidas en las que te piden usar manteca de cerdo, mollejas o sesos rebozados.

Montao especial de la casa. Lopez de Hoyos boogey

In Uncategorized on Septiembre 8, 2006 at 10:00 am

Confieso que he pecado y me he apretado un almuerzo laboral ‘alahoradelbocata’ indigno pero suculento. Tenemos un garito en Lopez de Hoyos numerizado y con registro de industria y de sanidad y con sitio para apalancarse tanto en barra como en mesa. Pero al hombre le ha caido el mote del ‘CutreBar’. Tal indignidad consiste en cocacola con montao especial de la casa, que consta de beicon, lechuga, tomate, queso y mayonesa. El montao tiene el tamaño de mis asics espí estár, conste. Y más que pecar es zambullirse en un pan de barra de pistola, como decimos por Madrid, que cruje y que te llena en 3 fases. Te llena cuando lo muerdes a dos carrillos y sientes la agresión suave de las migas rotas en tus encías y carrillos. Te llena cuando baja a esa escasa tripa que nos diagnostica la familia cada vez que nos desvestimos para probarnos un polo o un jersey en el Boston. La tercera vez que te llena, huelga decir, te comprime y expande el anillo anal y pasa por taquilla en picado, cumpliendo su función.

Lo que sobre y se me pegue a las lorzas lo quemaré esta noche y mañana volveré a la rutina. La de desayunar fuerte, la de pesarme una vez evacuado, la de un sábado con crios y una tanda de compras postvacacionales. Pero mientras, uno será feliz. Privilegiado por tener cada día un rato y dinero para comprar y deglutir comida. Y élite tecnológica por tener otro rato más (joder, cuánto ocio) para contároslo en este diario digital. Un blogger amigo, Cabesc, ha estado contándonos como parte de la idea se le ha ido en discutir con la pendeja de la báscula pero yo me la he comido con su grasilla y .

Amor, la botella de Baileys ha muerto

In Uncategorized on Septiembre 7, 2006 at 9:03 pm

Tomando aire tras subir de nuevo los 4 pisos de mi nido de águilas y con el runrun del arranque de esa mierda de GH a mis espaldas, me dicen que si nos preparamos un bailecito. Vale. A por ello voy, a esa gloria alcohólica de 750cl en formato familiar station wagon que ocupa un segundo estante de la nevera. Cada vez nos duran menos, pienso mientras saco unos hielos de un congelador en crisis.

Es ese trago de final de jornada el que nos alegra a muchos padres de criaturas móviles. ‘Los gemelos son movidos’, imitaban a la seño de la guardería hace lejanos 16 meses. Si, movidos. Hay gente que se apunta a Pilates. Nosotros nos apuntamos a twin turmix gym.

El día de reposo que me he regalado, con vistas a pensar en otras cosas y a acudir al cardiólogo, para asimilar los entrenamientos y reirme por dentro de los comentarios del Pistolero sobre mis 1.16 en series, ha terminado con el asesinato de las últimas gotas de Baileys sobre unos vasos regalados y trufados con cubitos de hielo sabor a pescadilla. Y ahora pienso, encorvado sobre este teclado de portátil, en esa aparente delgadez de nuestro tórax, ese retumbar excesivo en el electrocardiograma, en ese 13/8 algo alto, y en esa recomendación de vigilar con pruebas sucesivas (ergometría, ecocardiograma, Doppler) una posible hipertrofia ventricular de deportista. Ahora se me está pasando todo: ni Linea 8 de metro, ni cercanías de Renfe, ni subir corriendo a casa (he dicho ya que vivo en un 4 piso sin ascensor, ¿verdad?) ni tener que marchar los 400m que me separan de la consulta.

Ahora todo sabe a crema de whisky. Saludos y calma, lectores.

Sturm und drang

In Uncategorized on Septiembre 6, 2006 at 8:41 pm

Llegan las tormentas y los rayos y los vientos caldeados que trepan por las piernas hasta anudarse mortalmente en las gargantas. Se termina la resequera, opá. Joder, llevaba 4 días con un moco seco pegado en lo más alto de las fosas nasales y hasta empezaba a estornudar del polvo adherido por casa, por los parques, por los caminos, en el pc del trabajo, por la escalera…

Septiembre amenazaba con romper los récords. Y uno, que se ha dejado llevar por la euforia de correr más deprisa, temía por la salud mental y de la otra: demasiados días saliendo a correr fuerte con temperaturas y humedad relativa saharianos, estepeños. Pero hoy hemos tenido un atisbo de la fuerza de la naturaleza. Bueno, miento. Ayer, bajando de la zona de Valdelamasa (monte de Valdelatas), se veían rayos por ese lugar en el que convergen todos los males del universo, y donde los cataclismos naturales se alían con las reivindicaciones salariales de los pilotos de Iberia. Si, en Barajas ayer empezaba a zumbar. Hoy ya era generalizado. Parece que todo el centro peninsular se pone a atronar. El viaje romántico hacia el ruido, la luz que restalla, lo sublime que cantaba Friedrich, las fuerzas desatadas y yo haciendo dos bloques de 400 metros en pista (2×4x400) como un corcel desbocado hacia no se sabe bien dónde. Vaya dos días que llevamos. Mañana, descanso tocan. Y revisión en el cardiólogo.

Ya es hora de que alguien apague la calefacción, ¿eh?

In Uncategorized on Septiembre 6, 2006 at 9:59 am

A ver si un cambio de diseño en este blog ayuda. Ayer la prensa gratuita -esta que ha regresado con la masa al metro, al tren de cercanías, a llenar el suelo y las papeleras y a mancharnos los dedos de tinta- anunciaba que Septiembre está preparado para traernos agua, lluvias. No se.

Ayer había otra vez más de 35 grados cuando salí, y eso que eran las 7 y media. Terminé una sesión dura (15km suaves+6000 fuertes) por las sendas de la Dehesa Boyal de San Sebastián de los Reyes y tuve que volverme a casa desfondado y deshidratado. Venga gazpacho, venga zumo, venga líquidos durante toda la noche. Tuve que airearme con Jorge ‘el Pelos’ en una terracita con una jarra de cerveza con limón de medio litro, un salmorejo, lo que fuera. Agua durante el mal sueño, calambres por la pérdida de agua primero y de sales después -al hincharme de agua, es lo que pasó.

Y es que ya es hora de que den al botón de ‘otoño’ y que se levante aire, quien coños tenga los botones del clima. Que corra la brisa, que atruenen los cielos, que el campo se vista de pardo. Que tenemos los Castillos de Avila en 7 semanas y ni el río va a correr, ni habrá nieve en la sierra del Zepatero, ni Avila será Avila.

Qué tengo yo en contra de los cánidos

In Uncategorized on Septiembre 5, 2006 at 8:09 am

No es un odio cerval, en realidad procuro no prestarles atención, pero el domingo me dieron un susto dos ejemplares semisalvajes y ya es demasiado. El problema de esta subespecie no es suyo. Es de quien los ha modificado genéticamente, cruzado, como se ha dicho siempre, en ese proceso de sometimiento asqueroso y por la fuerza del que presume el ser humano (principal culpable de todos los males de este planeta). Sí, ese orgulloso ejercicio llamado domesticación, comenzado por el mono primitivo para protegerse de quienes le comían, le devoraban las berzas, le pisoteaba los bóvidos o le alteraba los esquemas.

No tan aberrante como la domesticación de la hembra o el sometimiento de otros pueblos, el mono asqueroso logró que algunas especies de félidos, cánidos y équidos aguantaran a palos (o a palo y zanahoria, como la prensa y Televisión) y, con el paso de las generaciones, hasta se hicieran dependientes de ello. Los perros, que han pasado por todo tipo de vejaciones como ser guardianes de lo robado, pastores en la intemperie, compañeros en la miseria, han bajado al escalón más bajo. A compañeros temporales del ocio del ser humano occidental. Mola. Es como salir a trotar.

Objetos de relleno una vez que ya nos hemos comprado el piso y plantado el césped del adosado, no son ni siquiera el fin último de la espiral de aburrimiento burgués, la tontería de quien no tiene conversación con su pareja o el prestigio de concurso de agilidad o belleza canina. Que va, son tan mierda en la escala de valores del ser humano que caen en el olvido cuando éste tiene que salir de vacaciones y no sabe dónde dejarlo, o se da cuenta que no cabe en su piso o cuando decide incrustar en su aburrimiento un hijo (esto ya es la abominación extrema) y el perro de los cojones es el mayor ignorado.

Amanece en la Bola del Mundo

In Uncategorized on Septiembre 4, 2006 at 8:12 am

6.50 y no hay apenas vida en este aparcamiento de Navacerrada. No se entiende. En Madrid hemos pasado una noche tremebunda, con minimas de 27 grados y las casas caldeadas hasta el extremo. Uno se espera que habrá movimiento de ‘escapistas’ hacia la sierra, pero el único que me persigue cuando comienzo a trotar es un aire calentorro que asciende por la ladera Este de las Guarramillas. El aire que viene tras de mí por la 607, puerto arriba.

Asciendo con ligereza de equipaje, riñonera, llaves del coche y 50cl de agua, dado que quiero hacer una vuelta corta y regresar pronto a casa. Subiré la Bola del Mundo por el cemento, bajaré por la Loma del Noruego y remataré con los 6.7km de la carretera llana que faldea a 1800m de altitud. Ni es una salida de montaña técnica, ni un rodaje largo, ni un progresivo. Nada es nada en este mundo de salir a correr en el que, para no emborronar amistades, alabamos cualquier cosa que nos cuentan y asentimos: está bien, dentro de poco estás como un toro, o joder, si no adelgazas con esas palizas, en vez de anunciar la muerte fisiológica de las capacidades del que nos da la barrila.

Cumbre en menos de media hora. Es una subida corta que te lleva a 2250m y que te permite zigzaguear sin preocuparte de pisar mal, por una pista de acceso cementada, cómoda. Arriba un calor mortal, así que encaro el N geodésico para bajar la Loma y llevarme un susto con dos perros semisalvajes que pretendían hacer amistades o desayunarseme un muslo. Diálogo a pedradas entre un huraño corredor y dos fieras abandonadas (algún día contaré por qué aborrezco las subrazas caninas domesticadas) y encaro el tramo de carretera pensando en los fabulosos bosques de Valsaín, en las dificultades que tiene seguir sin quemarse, en que ha amanecido mientras trepaba agachado por una ladera aún en penumbra, en que son las 8 y media y tengo hambre. Me largo a desayunar.

Ya no hay marcha atrás. Donostia 2006 me espera.

In Uncategorized on Septiembre 1, 2006 at 10:39 am

Ayer me imprimía la confirmación del pago de la inscripción de la carrera. El próximo 26 de Noviembre ya podemos salir a correr hasta que nos hartemos. Hemos montado un buen chiringuito en el foro de Elatleta.com, la verdad. Habrá media docena de chalados opinando a cualquier hora. Se nota que los meses de verano han ablandado lo suficiente las cabezas y que las sucesivas olas de calor han licuado buena parte del cerebro. Mola.

Ya está escogido también el lugar donde pasaremos las noches anteriores. Isabel nos tiene ya preparadas camas en una casa rural a escasos 20 minutos de la ciudad. Dormiremos, nos hincharemos a comer para celebrar que la familia sigue junta, esas cosas. El resto es cosa mia. Solamente yo puedo decidir cómo de deprisa iré. A cómo hay que tendremos que intentar los rodajes largos, las salidas más intensas, los ritmos controlados…

Se acerca además el otoño. En breves semanas notaremos que la luz se va. Los días y el calor se pegan por los últimos momentos de protagonismo. Será de nuevo salir a correr de noche, con agua posiblemente, cuando los críos se acuesten, o antes de preparar el desayuno para los 4. Coño con la épica, ¡la verdad es que dan ganas de mandar a tomar por culo al maratón con estos planteamientos!.

La princesa de las salchipapas

In Uncategorized on Septiembre 1, 2006 at 8:11 am

Yo venía hoy a contar el mal cuerpo que tengo tras agarrarme un medio pedete considerable en el cierre de fiestas de San Sebastián de los Reyes. Pero he reaccionado a tiempo (igual que cuando he salido pitando al tigre tras el cafelito de máquina asesino) y me he acordado que, anoche, comentábamos mi santa y yo que le debíamos un blog a la de las salchipapas.

Las salchipapas son un regüeldo de patatas fritas grasientas y salchichas mini, revueltas en un cubo de papel tipo palomitas, y regado con abundante mayonesa y ketchup. Sirven para crear una capa de muerte y destrucción sobre los cubatas que te has tomado, si eres poco previsor, o de muerte y destrucción previa al bombardeo de los mismos cubatas sobre tu estómago, si planificas tu suicidio bien. Esto tampoco viene al caso pero todo es cultura general que os vendrá muy bien en vuestras salidas por las ferias y chiringuitos de la periferia hard.

A lo que íbamos. La jefa del kioskillo. El lento de su aprendiz le inquiere:
- ¿Tiro esto a la basura? – hasta aquí todo bien. Tensa calma mientras me tambaleo.
- Si, por favor.

¿Por favor?. ¿Desde cuando se piden las cosas ‘por favor’ en los chiringos de feria, barracas y tómbolas ambulantes?. Pasmados, le pagamos y nos devuelve las gracias. ‘Gracias a vosotros’. Eh, para para… ¡Qué educación!. Es una reina, es la princesa de la feria. No. Es una mujer que sabe que cuesta muy poco ser agradable. Hay una tangible diferencia entre que te den las órdenes en el trabajo un hombre y una mujer. Una mujer rara vez te despreciará, te tirará la tarea a la cara, o te la comentará sin mirarte a la cara, con ese desprecio de los imbéciles o esa incapacidad de los inadaptados.