Mañana organiza Manuel, un ‘doc’ clásico de la red y los maratonianos, una salidita por los primeros kilómetros del Maratón Alpino Madrileño. El maratón posiblemente más largo del mundo (el año pasado medía unos 45km), y también de los más duros, con sus ascensiones a Siete Picos, La Bola del Mundo dos veces y Peñalara. La prueba que organiza el club Tierra Trágame, cogollo de los mejores corredores por montaña de la zona, se celebra en pleno Junio, en un recorrido espectacular, radical, atractivo y que cada día da más rabia perderse. De ahí que se organice el cross Siete Picos, versión corta y light con una ración alpina para no iniciados. De ahi también que a lo largo del post-Mapoma los habituales se lancen a preparar tramos, a disfrutar de canchales, a ver cómo pinta la sierra, y de ahí que…
Un momento. Pero si la carrera se celebra en el sol de Junio, ¿qué hacemos ahora subiendo a laderas nevadas, con arroyadas que desaguan en nuestras zapatillas, las manos ateridas, los pies encharcados, y sin apenas visibilidad? Pues eso. Que algo tira de nosotros. De unos más que de otros, la verdad. Y que mañana intentaremos hacer cumbre en el Cerro del Telégrafo (sobre 1980m) y la Bola del Mundo (sobre 2260m) en medio de una copiosa nevada de Mayo. En la primavera más verde que yo recuerdo, saldremos de Cercedilla para simular los primeros 10km del alpino, del MAM, como se le conoce. A ver en qué queda esto.
Estoy saliendo de las partes más angustiosas de
Bajada infame tras una conexión absurda por el barrio del Pilar, metiéndonos 2 km por túneles (Sinesio Delgado). Subida a Moncloa por el lado tonto (A-6). Cerca de 28 grados en sitios sin aire en movimiento aparente. Una empalmada Colón/Génova/Juan Bravo/Principe de Vergara/subida a cruce Arturo Soria con remate indecente y asesino por la colonia Pinar de Chamartín, con una rampa cercana al 10% durante más de 50 metros. Quizá hayamos remontado 90m de altitud en 4 escalones y 8km. Echad cuentas. Calor, más calor. El tramo que nunca terminaba hacia los Arcentales, un bello colofón en los km 34 y 35, ondulaciones a través del cementerio y la entrada por Alcalá. Y más calor.
‘Anda, pues que se te dé bien. No sabía que ibas a correr el domingo’. En casa esto de las carreras ya no es algo ni medio normal. De hecho mi hermana y yo muchas veces tenemos las mismas como excusa para llamarnos y de paso preguntar por las cuestiones cotidianas. Ese ‘¡¿qué tal se ha dado?! es ya un saludo más que una pregunta formal. Mi padre cerraba ayer hilo celular con esa recomendación. Que se me diera bien.
Es lo que
bribribribribribri (mi teléfono no hace riing)
El amigo Mocosof ha rescatado de otro foro un esquema buenísimo sobre
Tuve la oportunidad de enganchar un rato del Camino, sin querer casi. Fue el sabado a media mañana. No tenía bien pensado qué o cómo, pero los horarios familiares hicieron que terminase saliendo a correr a las 11. Celebré, pues, la conmemoración del derrocamiento de los Borbones (su efeméride, ojo, no te has perdido nada en la prenas de hoy), saliendo del monte de Valdelatas, apéndice de Madrid cuidado y cercano por las obras, hacia la flecha amarilla.
Mucho fan hay últimamente de las tierras oscuras, los pasados medievales y las conspiraciones por sacar los cojones disecados de Jesucristo de unas arcas secretas de Jerusalén. Santa Tierra. Tierra en Guerra. En cualquier caso, un interés puramente paisajístico y arquitectónico me habían hecho poner la vista y las garras en una prueba que se celebra sobre dos distancias (22 y 70 km, más o menos) en la zona de marca entre el Sur de Francia y el Norte de Cataluña. Es el
Esto es un tema recurrente en las discusiones entorno a ese mito del maratón. Que si tu, claro, tienes una genética cojonuda y te puedes presentar en la salida de un maratón para terminarlo pero claro, yo, me sacas de la media y ya necesito entrenar porque si no…
Hará un mes
Estos días he tenido la suerte de escaparme al altiplano abulense. Un mínimo de 1100m de altitud, justo por encima del ‘primer escalón’ de esfuerzo donde se nota un cierto ahogo el primer día de trote. Cualquier ascenso a partir de ahí se notaba. Una mera trepada de 4km hasta los 1300 ya era escupir la garganta entera, músculos, babas y tuberías en tropel.
Leo de un amigo del foro, que quizá la gente se retrayese de correr el Maratón de Madrid por lo duro que sea. Por favor, que un recorrido más o menos duro fuera suficiente para que dos o tres mil corredores no participen en el maratón de su ciudad es preocupante. Estas apreciaciones solo salen de gente que sale a por marca o a sufrir menos. En ambos casos, gente que ha entendido mal qué es un maratón popular. Ahora resulta que somos todos o muy cómodos y queremos recorridos sin cuestas, o unos atletas de élite que solo buscamos la marca y salir indemne de una zurra a ‘pijo sacao’, o unos cobardes o inconscientes que pensamos que 42km llanos no hace sufrir.
- Y tu hermana y tu padre, ¿siguen corriendo?