A raiz de un post en el blog de 13t he ido hilvanando pensamientos mientras venía hoy a trabajar. Trecet departe sobre las lesiones post-juegos olímpicos en diversos deportes como baloncest, balonmano, e inevitablemente han empezado a surgir comentarios sobre las lesiones de los futbolistas y demás calaña. Era cuestión de tiempo que se comenzaran a comparar esfuerzos y deportes, ya sabes, de esa manera tan poco acolchada que tenemos los bloggers de exponer nuestros dardos.
pídanle rendir al 120% a un futbolista o a un jugador de rugby al día siguiente de un partido, pídanselo y verán, y no digamos a un corredor de maratón. Así que eso de que el ciclismo es el más duro no es más que un mito
A palo limpio, ya se sabe. Siempre he pensado que quizá habría que distinguir entre los deportes según el castigo que sufren los deportistas.
El rugby, balonmano, futbol y similares cascan tanto muscular como articularmente. Además se introduce el choque como parte del juego, contra lo que el cuerpo genera mecanismos de cura (dolorosos). Añadid hematomas y esguinces o traumatismos varios.
Por otro lado los deportes de gesto intenso pero menos contacto (tenis, voley, atletismo) permiten jugar a tope más días tras los que el cuerpo tiene que recuperar musculos, hidratación y sales, ademas de articulaciones de un modo más lineal. Sin traumatismos. Los ciclistas sufren un gasto muscular y de consumo líquido y sólidos. Pero el entrenamiento + recuperadores (el doping permitido, si quereis) hacen que se pueda continuar al día siguiente. Y aquí traemos la (divertida) comparación entre maratón y ciclistas: ¿es una falacia científica por cuanto discrimina al corredor? Correr durante 2h sobre asfalto es castigar el pubis, rodillas y caderas con un golpeteo que el ciclista no sufre. En el catálogo de lesiones del corredor tenemos unas cuantas derivadas de un hecho fundamental.
El contacto con el suelo se dispone en tres vectores de fuerza: el vertical (peso del cuerpo), el avance y la resistencia en el impacto. La suma de las tres se debe disipar en la 1/3 parte del tiempo que se utiliza caminando. En unas dos décimas de segundo. El corredor impacta sobre el suelo entre 50 y 70 veces por minuto con cada pie, o sea, disipar hasta mil impactos en un km. Más frecuencia para corredores ligeros, de elite, que pueden pesar entre 48 y 60kg, o menos frecuencia para corredores lentos pero de hasta 100kg. En ambos casos, entre 40 y 50 toneladas de fuerza por kilómetro. El calzado pierde absorción de impacto con el uso. La dinámica de cada pisada es diferente y casi nunca perfecta. La inclinación del terreno, los peraltes, etc. Todo influye en la ruta de la absorción de impacto, según leo en un sitio especializado. Pásmense: arco medial del pie, músculos lateranes de la pierna baja y membrana entre la fíbula (lateral de la rodilla), biceps femoral, tuberosidad de los isquios hacia el glúteo máximo y músculo sacroiliaco, Multifidus y porciones mediales de las lumbares. A veces oblligamos a los abdominales transversales a mantener el equilibrio del cuerpo en la zancada. Las conclusiones, así, son demoledoras en favor de esa máquina que parece tan deteriorada o fofa o canija que es nuestro cuerpo, pero que finalmente funciona como un gran amortiguador para los impactos mientras corremos (por mal que corramos). Cualquier músculo rígido o acortado, o desalineamiento de articulaciones, puede interferir en la disipación es esas fuerzas y derivar en lesiones crónicas que aparecen en cuanto incrementemos la distancia corrida.
Acojona.



Anda 
A la vez Vistalegre era ya un lugar reconocido y se organizaron toda clase de eventos, desde evidentemente corridas de toros, hasta conciertos y muchos mítines políticos. Las obras del Palacio se dilataron enormemente y el presupuesto inicial se multiplicó Mientras tanto el Ayuntamiento de Madrid había construído una instalación en el recinto Ferial de la Casa de Campo, hasta ese momento usada solamente una vez al año para el Masters de Tenis: El antiguo Rockódromo rebautizado como Madrid Arena. En 2005, con la perspectiva de la decisión del CIO sobre 2012, la empresa municipal gestora de la instalación, Campo de las Naciones, ofreció a Estudiantes el Madrid Arena para celebrar sus partidos. Las condiciones ofrecidas eran excelentes y a pesar de que el pabellón era desconocido para el público y que estaba rodeado por las monstruosas obras de soterramiento de la M30 el Club se trasladó. Se firmó un contrato con una duración de 5 años de los cuales ahora mismo han transcurrido 3. Con el uso por Estudiantes la instalación se dió a conocer a toda España y se empezaron a organizar otros eventos en el mismo, ayudado además porque el Palacio de los Deportes tras ser terminado se había adjudicado para su explotación a una empresa privada y en él los acontecimientos deportivos pasaron a ser una excepción.
Mientras, conjugo lo que veo a diario con los niños y adolescentes españoles y tiro atrás de las imágenes del atletismo de base de los 80 (gente de la generación de Barcelona 92). Entra en edad de competir a alto nivel una generación que han nacido hijos únicos en una sociedad plenamente sedentarizada, que además mima (hasta 5 adultos por niño en un parque) y atiborra al escolar eximiéndole de apreciaciones tales como ”esto cuesta esfuerzo; gánatelo”. Las categorías inferiores del atletismo se tambalean. Vayan ustedes a crosses locales y verán cuántos chavales corren en categorías infantil o cadete. El papel de la mujer, tras unos años de avances espectaculares, me parece que está sufriendo un retroceso fruto de las nuevas posiciones conservadoras de esta sociedad de nuevos ricos. Las chicas, o empiezan a hacer menos deporte, o a haraganear más en los botellones de los aparcamientos; sus hermanas mayores o madres hacen deporte como escapada al stress laboral y familiar, mientras sus hermanos y padres retornan a los bares y a sacar abonos de temporada tras esa Eurocopa que exprimen hasta 5 cadenas de televisión.
Yo quisiera que ninguno de mis conocidos fuera un autómata. Por supuesto, tener hijos y desviarles de estos raíles del “no preocupe a los demás y trabaje en lo suyo” es otra de las labores que me encomiendo con frecuencia. Además, estoy ahora escogiendo regalos para los citados canijos. Y veo de todo. Poco está encaminado a la creación por uno mismo, los famosos juguetes educativos merecen un libro aparte. Pero es que el diseño de autómatas sigue contando con la aceptación popular. Es tremendamente divertido hacer chistes sobre la capacidad de los voluntarios olímpicos chinos para obedecer al unísomo y crear estupendas coreografías, y al mismo tiempo someterse a la rutina veraniega de parque, pueblo y piscina. “No quiero ir a Torremolinos de vacaciones”, le espetaba una niña a sus padres. La niña tiene seis años. Los autómatas de los padres, cuarenta. La niña come gusanitos en el parque o en la piscina municipal porque unos progenitores robotizados asumen que será por su propio bien por lo que la niña ordena. No se plantean pensar actividades aparte, estando Madrid como está llena de posibilidades culturales para no acordarse del puto Torremolinos. Grisham y los padres de la niña, y la hilera de asociados al perpetuum mobile que ayer regresaban (es-ca-lo-na-da-men-te, según un replicante que da las noticias en Antena 3). ¿Para qué?