Arrepentíos pecadores y quienes menospreciáis la dureza de la vida y lo haceis todo con el pitorreo por estandarte, por pendón (desorejado). El correl es una cosa muy seria. El bebel, también. El correl mas el bebel se sostiene solo si B va después que A porque, si te animas a alterar los factores y B es siniestramente mayor que A, y A es más grande que -pongamos- una hora, las consecuencias serán de un feo de tirar para atrás. Si los mejclas, las susodichas (A ∩ B), de peor.
Pongamos que uno se presenta en una prueba de 6 horas en pista, nocturna, en pleno invierno, con un entrenamiento más que reducidito y con cierto sobrepeso. Por mucho cariño que pongan los organizadores, el Josep Bernaus, los casi 60 voluntarios movilizados (joder qué envidia), uno ha de poner de su parte y no convertir el viaje relámpago en una verbena. Pero España es así, y sus habitantes semos unos canallas. ¿Cómo llegar entero a una prueba que comienza a las 12 de la noche de un 20 de Diciembre? Véase: a mediodía, comida familiar en plena navidad; lambrusco, jamón, lomo, butifarras, pasta y cava y sus cervecitas. A las 7 de la tarde paseo de hora y pico entre santaco y Can Dragó, donde me encuentro con un viejo amigo, el Xavi, donde caen las segundas cervezas dando colorido y bullanga en la grada de las pistas. En esos momentos éramos fuertes, invencibles, resistíamos a la agenda nocturna y aúnhabía papel de sobra en los lavabos del estadio.
Móviles, el Pep Massaguer que aparca y llega, se junta un enópata homicida como Xavi Miquel, y seguimos ignorando que B es infinitamente grande, mucho más potente que cuatro subconjuntos de A, ni aunque nos uniésemos treinta subconjuntos, ni cien. Tinto joven Nero d’Avola en pizzería Marzano, risas, risotto al funghi y al bar de las pistas, que son las 23h y en un rato arrancamos a correr. Sí, porque íbamos a correr. ¿Recuerdas, Spanjaard? Pues para hacer memoria, qué nada mejor que un carajillo de Soberano. El cigaló. A las 23h45 seguía habiendo papel wc de sobra.
Cámara de llamadas, presentación y pequeña charla técnica. Nos arrancamos a una prueba de 6 horas dando vueltas a una pista de atletismo de 400m de perímetro. Unos tiran para delante, otros tiramos para atrás, risas y charla entre esa pequeña familia de sonados cuyos hermanos mayores estaba dando giros por la calle 7 desde las 12 horas del mediodía, y llegan los primeros eructos metálicos. Digestión y resaca pasadas por el espectrómetro de fotones, píloros e hiatos conteniendo lo incontenible: alcohol más agitación (popular). ¿Debimos haber mitigado nuestras ansias por correr juntos?, ¿debimos contener los impulsos que nos llevaban a brindar una y otra vez? Oh dioses de la cuchipanda, fuimos ciegos a la contención y nos entregamos a vosotros, suficientes, soberbios para con la parte del mundo running que respeta, calienta, estira y entrena cada salida, que nos iba quitando las pegatinas en cada giro, que hacía chistes sobre las paradas en barra. Baco, Dionisos, ¡tú nunca te has puesto un dorsal!, ¡desconoces los efectos aceleradores en tus frutos del movimiento centrípeto!
Según la whyskipedia, el toro, la serpiente, la hiedra y el vino son los signos de la característica atmósfera dionisíaca. Pues corrimos como toros, le dimos al vino, de hiedra teníamos los nervios, templados y trepando por nuestras sienes ya plateadas … y la serpiente se despertó en nuestros intestinos. Primera parada, cuasi simultánea. Al tigre el Xavi y al tigre servilleta. Tras soltar a grifo los macarrones, o el carajillo, o sabe cristo qué, las primeras sensaciones de sed. ¿Se puede ser más irresponsable? Afrontar con síntomas de deshidratación y destemple la segunda hora de una prueba de ultrafondo invernal es conducirte al suicidio. Pues sí, se puede ser más irresponsable y, después de un rato viendo bajar las medias de nuestra velocidad roratoria, convencemos a Mari Pau para que nos temple el cuerpo con un licor de arándanos. Xavi dice que le arregla el cuerpo. A mí me parece que vamos de cabeza a una odisea.
Y bajaron las temperaturas, bajó nuestro ritmo, y bajó la anaconda líquida por nuestras tripas. Nos confesamos responsables de la desaparición del papel higiénico de la pista. También descendió como la temperatura el ánimo, alterné las caminatas cainitas con el trote sinérgico, y pensé únicamente en coronar por encima de los 42km de la simbología del corredor. Una vez conseguido este reto, teniendo en cuenta que eran las 4.40am y que personalmente estaba hasta los cojones, haría tiempo, me abrigaría y esperaría un mejor momento. Este llegó ya entrada la quinta hora, encarnado en arcángel Josep Bernaus, con lo que me animé a no quedarme tieso en medio de las temperaturas de una madrugada barcelonesa. Dicen que corrí 47km. Yo digo que los recorrí. Correr, lo que se dice correr, más bien poco. Más bien pimplármelos. Eso sí que lo hice.