Otra vuelta de tuerca al aburrido mundo del corredor

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De cómo un ultra masacró un gimnasio abarrotado

In 101 km de Ronda, burrada on Julio 26, 2007 at 3:07 pm

La amiga Sylvie me conmina (ella, que es como un comino) a que cuente una de gimnasios de la que hacía referencia en un correo. Y yo, que soy un caballero -dos besos le pego/con mucha fe (Café Quijano)- paso a contar de cómo un auténtico ultra, desenfrenado, sin control, de esos que te los cruzas y te cambias de lado del camino, entró, asustó y vació un gimnasio.

-CIENTOUNEROS ASESINOS (2004), ESP. Director: Spanjaard-

Mis criaturas celestiales habían cumplido dos años y medio y, hombre, la zurra que dió monsieur durante la crianza hizo que para mi cumpleaños me alistara a esa aventura simpática y solo apta para oficinistas que son los 101km de Ronda. Si, esos que organiza la Legión -tranquilos, hay lectores que no saben de qué va esto- por toooooda la serranía de Ronda, subiendo y bajand. También sí. A pie.

Hace la casualidad que se celebren en pleno fin de semana de mi aniversario como homo erectus sobre la faz de esta tierra a la que he venido a salvar. Ese año tocaban 34 mayos (o mayoses) y había que afinar un poco. Claro. Es una afirmación valiente. Afinar, cuando uno se dedica en cuerpo y alma a la familia, es de poco rigor para lo que uno está acostumbrado a leer. Así pues, saqué bono en Navidades de un gimnasio que cerraba a las 23h y que me pillaba ideal para salir una vez cenaba mi prole y se acostaba. Únicamente los fines de semana me permitía alguna alegría outdoors, fuera la sierra de Abantos bajo la lluvia o un combinado Mapoma+5km extra o así. La norma era ir a hacer triathlones o más bien, llamémolos, espanjarlones.

Entre la fauna drogadicta, machacas del Eroski de Alcobendas (dos), monitor de spinning extrmadamente afeminado, etc., no se conoce este variante del entrenamiento, a medio camino entre la jaula del hamster oligofrénico y los trabajos forzados. En mi descargo, a pesar de la burrez que pasaré a desgranar, decir que a mi santa se le ponían los ojos chiquirritines cuando llegaba tras esas sesiones. De repente me habían crecido espaldas. Oh si.

El espanjarlón, siempre con tilde, consiste en hacer un circuito, sin recuperación, de: 20min carrera en cinta + 20min maquina remo + 20min bici estática. Esa hora clavada era suficiente para despertar curiosidad pero, como quiera que los macarras no madrugan los Domingos, pasaba yo bastante desapercibido entre latinas de cacha rosa (por las mallas) o rubias madrileñas teñidas de teta gris (del color de las camisetas). Pero la gente desayuna, se mete un tiro de coca y va al Fitness First. Y, un domingo, mi suegra nos había invitado a comer -amén- con lo que tenía exactamente un porrón de horas. Como la distancia a salvar entre gimnasio y casa suegril es escasita, podía apurar.

Y apuré 3 espanjarlones.

Yo notaba que un monitor miraba mucho en la segunda vuelta. Tener un tipo sudando durante hora y media sobre las máquinas que van a usar los demás es, lo entiendo y comparto, asqueroso. Pero como cada rato cambiaba, sin parar ni de correr ni de remar ni de chorrear sudor, apenas le dejaba tiempo para reaccionar. Aún así, cuchicheó algo con otro mono-montaña. Total, viendo como estaba yo los programas de televisión de domingo, no me apercibí que vino a preguntar si me pasaba algo. ¿Qué habría pensado?. ¿Este imbécil se quiere suicidar en mi gimnasio?, ¡jamás!.

“No, estoy haciendo unos circuitos”, fue mi respuesta despreocupada.

Ya me temía que volverían, pero se habia hecho la hora de aperitivo y el panorama había cambiado bastante. Las mozas de mi alrededor efectivamente habían mutado en dos macarras musculados que miraban con interés, hasta que me preguntaron qué estaba entrenando. Yo, bajo aquellos 25 grados largos sin aire acondicionado, desde mi atalaya de asfalto-goma negro que marcaba 12km/h les dije eso de “una carrera de 100km que organiza la legión por la sierra”. Sus gestos se volvieron como pensativos, preocupados. No atiné a descifrar qué podía haber en sus cabezas en aquellos momentos porque me habría pegado una gran hostia en la cinta de correr del demonio.

Allí me dejaron. A las 13.30 paré, 3h07 minutos después, me incorporé del desriñonamiento propio de la última tanda de bici estática, y miré. Aquello se había quedado vacío. Me esperaba una fuente de macarrones con jamón. Creo que, según salía, alguien dijo algo.

Reflexiones: épica y 101km de Ronda

In 101 km de Ronda on Mayo 18, 2007 at 7:00 am

Me he dado unos días a que se me pasara el nervio, y he repasado muchas de las crónicas y comentarios de foros, periódicos, etc. y fríamente veo que se repiten varias cosas, mención aparte a vivas a la patria y al rey y demás alocuciones.

1. La dureza (sic) de la carrera, por activa y por pasiva, sigue dando en los cogotes de los participantes. Por delante y por detrás. Caminantes y killers. Que Claudio maldiga una semana después los ritmos llevados, que ‘no le enganchó’, y coincida con miles de crónicas idénticas durante las ediciones que voy leyendo, es sintomático. Más él que la gente que gatea durante 22 horas. Por delante son también 101k y desniveles duros. Delante también pega el sol. Ellos no tienen la noche así que se topan con un todo-a-11h, sí o sí. Claudio y pandilla tienen un problema añadido respecto de nosotros, cuando las expectativas de ritmo les hunden y les hacen plantearse qué pintan ahí, si caminar es un desdoro, o abandonar….

2. Qué engancha de los 101 parece ser lo que les diferencia de otros eventos (Millas Romanas, 100/24 corricolari, etc). A lo mejor es el acogimiento casi maternal de la Legión (700 soldados y 300 más como personal auxiliar) hace que haya 10 personas por km. dedicadas a los participantes. O sea, seguridad. Al fin y al cabo estamos solos contra la distancia y las cuestas y esa logística evita que despotriquemos de otros días en los que hemos estado al límite de la ‘aventura real’ (p.ej, perderse durante 1 hora por sendas o estar sin agua o comida durante 20km). Porque … no somos tan duros.

3. El paisaje hace que las penas, con pan, sean menos. Aunque no le hagamos gran caso, porque somos así. Un terreno tan variado será muy cabrón pero relaja la mente. Miras qué hay detrás de esa loma, otra curva y después… Quizá ayude a valorar la carrera en conjunto y más de uno también regrese a los 101 por regresar a esos pueblos maravillosos y esos valles. Se da más de lo que pensamos. Correr por la Sierra o Matagalls o Zegama es psicológicamente más descansado que las avenidas del maratón de Sevilla o los sembrados resecos y agostados de los 100/24 por Colmenar abajo.

4. La épica. A ver, soy un descreído, ateo, peligroso antimonárquico y marxista internacionalista. Pero respeto, más bien entiendo, la atracción que ejerce la organización de los 101 para que 1600 personas se lancen a participar en semejante tortura. Me parece que hace de chispa para encender, para tirar de uno cuando busca una carrera al año. O sea, a elegir entre maratones de carretera, ultrafondo en un circuito sosete o urbano, prueba de montaña cercana o en el extranjero, evaluamos ese tono especial que tienen los 101. La suma legión+dureza extrema+boca a boca gana por goleada a muchas opciones. Después, la gente que se embarca por el campo de fútbol de Ronda adelante es la misma que uno se encuentra en Les Templiers, el Macrofondo, MAPOMA o la media de los Palacios. Pero las expectativas de ser héroe por un día harán seguramente que todos lleven henchido el corazón y tal y cual. Personalmente yo iba recitando para mis adentros ‘calma, calma, baja ritmo, baja pulsaciones, distráete charlando’ hasta prácticamente Torre Alháquime, superados de puntillas 40km largos. La euforia es un gran motor pero, una vez consigues motivarte y rellenar la inscripción, lo demás está hecho.

Falta el ‘ambiente’, el encontrarse año tras año con los amigos, lo que queráis. Supongo que estas reflexiones así en un blog y sin un gintonic por medio suenan raras, o radicales o incluso tontas. Más de uno me entendéis y me gusta rascar. Si os apetece, podemos ahondar en ellas. Si no, me podeis mandar a tomar por culo con permiso de la ética del blog (¿se puede decir ética?).