Serán hijos de la grandísima perra quienes se manifiestan en contra de la bonhomía de la banca. Qué coños, la Banca. Con mayúscula, nombre propio, deificación y sursum corda. El Banco de Santander ha dado carta blanca a la entidad denominada Real Madrid Club de Fútbol, con el objeto de conceder, según la imprescindible radio deportiva, setenta millones de euros para la adquisición de Cristiano Ronaldo. Son unos infieles, unos envidiosos, atentan contra el interés público. La banca y el fúbtol.

Con un par de títulos y unas cuantas camisetas, el equipo que ha sido presidido desde tiempos por empresarios mafiosos, confesos amigos de Franco y constructores, tiene pensado devolver hasta el último céntimo. ¡Digo!. Lo que pasa es que, en Julio de 2007 el equipo señero tenía una deuda de 250 millones de euros. En diciembre de 2008 la deuda ha ascendido a 520 millones de euros. Claro que no es patrimonio de unos manirrotos descuidados que se agruparon para apandar y descapitalizar el club de los amores de los blancos. Según un reciente estudio,

El ránking lo encabeza el Real Madrid, con una deuda cercana a los 527 millones. Le sigue, en segunda posición, el otro equipo de la Comunidad de Madrid, el Club Atlético de Madrid, con un endeudamiento total de unos 430 millones. En la tercera posición del ránking aparece el actual líder de la Liga, el Fútbol Club Barcelona, quién tiene una deuda que se aproxima a los 388 millones de euros.

El problema es que ahora no existen bancas repartiendo los favores a los amiguetes de caza y copas. O sí, pero el asunto deriva por la confesa fidelidad de la clase bancaria. O sea: que incluso los bancos y sus capos le harán una pedorreta al fútbol, a la masa borrega y a todo cristo porque les están tocando -ahora- los huevos con la crisis financiera.

¿Qué ha hecho o prometido la entidad de Chamartín para convencer al banco más serio y estable del país y el 4º en beneficio neto del mundo? Setenta millones para comprar un futbolista. Joder, me acuerdo cuando eran setenta millones de pesetas los que costaba en los 80 un defensa como Maceda. Ahora multiplícalo por 166 ; ciento sesenta y seis andanadas de hostias tiene la sociedad. Digo yo de quemar algo. Un banco, una ciudad o una iglesia. Por canalizar la rabia, vaya.

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