Podría ser este el título, casi línea de investigación de un buen amigo, Pablo Vega. También podríamos haber colocado aquello de “amar en tiempos de cólera”, o “las bicicletas son para el verano”.

Pero es lo que es: la crisis azota al laíto de casa. Arrea y fuerte. Y llegan guiños de la escapada, además de la de pirarse a trotar durante 3 horas y postponer el encuentro con la realidad económica. Y vamos a tirar, para demostrarlo, de observación empírica: en mi barrio, guetto burgués metido dentro de un guetto popular (frase con varios sentidos, si se conoce un poco el 2009 de la periferia madrileña), hay dos líneas fundamentales de negocio. La salud y el ocio. En mi barrio han optado por salir a lo grande de la desaceleración económica, mediante una campaña de publicidad masiva, bestial. Y solo se ven folletos de dos cosas: clínicas dentales, y casas de putas.

Pensaréis que el aumento de mi índice de masa corporal ha afectado al prisma con el que veo las cosas. Pues no. En mi parabrisas, buzón, cajetín de la comunidad y lugares comunes hay día sí, día no, anuncios como el que os mostré anteayer. Churris. El otro es el de unidental, a quien pongo en minúscula por ruines y por pesados. Tan aleatorio como pueda parecer este análisis, chusco y sacado de contexto, tanto más lo soportaré en la observación. Hoy mismo me topo con otro ejemplo:

puti

No me creíais, ¿eh?. Dos chiringuitos, puticluses o centros de intercambio sociocultural que se anuncian masivamente en 72 horas. O se han terminado las ideas, o sólo se lanzan los valientes al mundo de la publicidad en tiempos de crisis, o hay un nicho por cubrir. Lo extraño es que estén sún enzarzados las low cost de las clínicas dentales en campañas expansivas. Conozco algo el gremio y la saturación está llevando a la pelea por los trabajos de baja calidad y precio contenido. Así, se empiezan a ver clínicas que cierran y se venden.

Todo lo contrario parece ocurrir con el negocio de meterla pagando. Claro que esta compleja convergencia en la mercadotecnia puede significar varias cosas. Que los puteros están buscando localizaciones más cercanas para no gastar gasolina (ahorrar yéndose de chiringuitos y pegársela a tu mujer al ladito mismo de casa); que todavía es posible dar una vuelta de tuerca más a la explotación de seres humanos y bajar las tarifas de la miseria; que la multitud de locales comerciales que están cerrando dejan un mercado importante de suelo urbano de uso comercial y -encima- tendremos que dar las gracias al negocio de las meretrices por mantener vivos los barrios populares.

O las tres a la vez y ya será para mearse de asco en la especie humana.

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