Nuestra querida organización, la que nos llevaría dando tumbos durante veinte o treinta horas por sendas de montaña, había acotado con cinta plástica dos largos del campo de fútbol de Navacerrada y había construido una zona de salida y meta en la que ahora se apiñaban centenares de piernas, espaldas contra los fardos apretados de sus mochilas, llenas hasta arriba, bastones, gorras y demás trapos a la cabeza. En general estábamos todos sonrientes pero si echáis un ojo a las fotos que han ido saliendo, los participantes de un ultra trail tienen unas marcas que la preocupación garabatea en su gesto.

El estómago anudado no se percibe. O sí. De azul precelestial o de blanco comunión, los broches de la mochila nos oprimen y apenas podemos estirarnos, bostezar como leones o hacer bromas. Dudamos diez o doce veces sobre si calarnos ya las gafas de sol sobre la cara o seguir con ellas de diadema. Si ha venido algún acompañante nuestra conversación es una entrecortada intrascendencia y el tono se modifica, bien sobre la risa floja o la preocupación. Es lo que tiene un hobby que te lleva a límites no considerados como normales.

Fotos de la web oficial del GTP y de David Runstohell.

Web Runstohell - David
Web GTP http://www.grantrail.es
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