De una sola portada, ante la que estoy plantado y mirando y no sé de qué manera salir. Público, 9 agosto 2010.

¿Podemos esperar que las cifras de muertos en carretera sigan siempre una secuencia descendente hasta su total desaparición? Este fin de semana pasado han muerto 26 personas. Conducidos más de 500 km en tres días, la conducta de los ocupantes de la carretera es normal pero siguen existiendo macarras, hijos de puta y potenciales asesinos. Ojo, el perfil del macarra, varón de 20 a 30 años. El perfil del hijo de puta, cuarentón o cincuentón, coche grande y poderoso. ¿Existe una endogénesis del cabrón, reducida a una minoría, o se alimenta de nuevas adquisiciones? ¿Puede ir de nuevo la cosa a peor? Como usuario de la carretera exijo que se me den pistas.

Informe de salarios de 2005 a 2010. Según el informe de CCOO, informa Público, crece la brecha entre las rentas más altas y las más bajas, siempre dentro de la llamada clase trabajadora. En detalle, “la diferencia salarial entre el percentil más bajo de los empleados, el conjunto de asalariados con las remuneraciones más modestas, y el percentil más alto (que agrupa a los trabajadores con las rentas más altas) fue de más de 30.000 euros anuales”. Subepígrafe que va directamente a la otra noticia estrella (juego de palabras innecesario en el mundo de la aviación): el sindicato de controladores -sí, existe, y uno de sus portavoces es sobrinísimo de Camilo J Cela- poseen un ala dura con tradición de presumir de poder derrocar un gobierno. Sin duda hay clases trabajadoras y clases trabajadoras.

Siguen apareciendo anuncios de prostitución en diarios de tirada nacional, muchos de ellos rozando el delito. Y, en mi barrio,  surgen como setas nuevas oleadas de anuncios de pisos donde se almacenan chicas para que los cerdos de la zona puedan ir a meterla. Como de esto ya he hablado en anteriores ocasiones, cierro puerta.

O sea, seguimos conviviendo con varones, asesinos al volante, puteros y proxenetas, y chulos como para derrocar un gobierno a poco que ganen 150.000 euros al año. Es una portada que deja a uno con el estómago encogido.

De correr, bien. Gracias. El altiplano le deja a uno las piernas y la cabeza como nuevas.

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