Del bar:

“Joder, me tienen que cobrar a mí lo mismo de impuestos para Sanidad que a un gordo o un fumador?”, un afeitado superrunner en chándal de combate se queja amargamente. Le amarga la cerveza y probablemente le amarga no haber podido morder más a la mejor marca personal de diez kilómetros.

¿Podría ser el ejercicio físico una herramenta beneficiosa para el equilibrio de costes y beneficios de un sistema de salud? Es un enfoque bastante visitado en la farmacoeconomía, aproximación macroeconómica al mundo de la sanidad que evalua costes y presupuestos en un mundo cada día con más recortes. Hablando del sistema sanitario británico, machacado hasta la saciedad durante décadas de privatización conservadora, el artículo de Munro et al se pregunta si poner a hacer ejercicio a los mayores de 65 años sería una manera más económica y con mayor número de vidas salvadas a menor precio por cabeza. Yendo un paso más adelante, ¿debería premiarse al deportista por generar menos costes, si esto es así?

¿Irracional y economicista?
En concreto y según el estudio, proporcionar dos clases a la semana a una población de 10.000 habitantes costaría unas 850.000 libras al año pero evitaría 76 muertes y 230 episodios críticos, ahorrando unos costes anuales de unas 600.000. Asumiento una esperanza de vida de 10 años a partir de los 65 años, el programa hipotético del artículo costaría unas 330 al año por vida salvada. Extremando los patrones y cifras, serían bastantes 150 o 200 euros al año para salvar una vida. Nuestra joyita del correr siempre ha llevado a gala ser una actividad bastante más barata para el participante y quizá sea también económica para la sociedad. Pero también nos mantiene vivos más años, aumentando los costes sociales. En términos estrictamente monetarios, nuestro vicio no sostiene nada. Comparándonos con los fumadores, menos. El fumador ya sostiene parte del sistema sanitario con una cantidad enorme de impuestos indirectos aunque desconozco cómo resulta la balanza final.

¿Y los fundamentos de derecho?
Un amigo del trotar ha escrito sobre justicia sanitaria distributiva. Su artículo es digno de una lectura a fondo. Os dejo un párrafo para que vayamos destripando el tema.

“Aunque con cierta modulación, un sistema sanitario público puede legítimamente desplazar de la asignación de sus recursos a quienes tras haber sido advertidos, y no siendo considerables como incompetentes, han persistido en su decisión de desarrollar planes de vida que ponen en peligro la propia salud o integridad física”.

Traslado aquí idéntica pregunta que he hecho al autor ¿Cómo ves esa etiqueta tan farruca del runner que se considera menos gravoso para la Sanidad? Personalmente creo que sí, que hay un poso de equidad en considerarnos beneficiosos para el sistema sanitario, pero esto choca con la universalidad del acceso y contribución al mismo en una sociedad democrática. Es curioso lo rápido que el ser humano potencia sus virtudes: verbigratia, un machaca del maratón que está convencido de su rol de la élite fisiológica, ignorando los riesgos de colapsos cardiacos en carrera o irresponsabilidades en su método de entrenamiento. Tanto más, se lee constantemente sobre la supremacía mesiánica del runner que poco menos que ni contamina, ni fuma, ni pega a su mujer y, vamos, que ni compra del chino para no incidir en la globalización del capitalismo.

Tu, ¿cómo lo ves?

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