Pues tras 30 años corriendo por fin caigo en lo de la música. Ayer me merqué un mp3 porque son más los días que salgo a correr solo que los que cago. Que Allah me coja cofesado y no pierda el hilo de lo que estoy haciendo. Me veo escuchándome 8Gb de punk y apareciendo desorientado en las Médulas. Estoy rellenándolo de guitarreo y punkarreo y de Adriano Celentano y hasta de la Premiata Fornería Marconi. Va a ser el peor mp3 del mundo.
Se lo decía a Ivan a mediodía. Sí, a mediodía, ya que ayer doblé el corvejón y pude salir a correr y arrastrarme por el monte de Valdelatas a las dos de la tarde, con simpáticos grados y un siroco mortal soplando entre las cuestas del norte de Madrid. Eso, le decía a mi medio primo que abandono toda esperanza de integrarme en un grupo estable para correr. Cuando hilvano días laborables a las cinco de la mañana, me surgen inspiradoras carreritas de 7 horas por la montaña. Cuando no, me tiro semanas completas corriendo mientras mi ciudad cena, desayuna, pasea a media tarde o se tira a la bartola, y el resto de los corredores están con el café de la mañana o ya duchados. Y no será porque no hay gente. Ayer tarde, en una segunda sesión suavecita de trote cochinero con mi santa esposa, había parejas, trios, solitarios y solitarias, decenas de corredores y runners desde el ocasional con camiseta de baloncesto hasta el triatleta de espaldas de armario. La banda sale, llena caminos, quedan y trotan.
Mientras, me he pertrechado con un MP3 de pelea. De la marca española Energy Sistem, cuyos directores probablemente desciendan de la generación de escolares que aprendimos hasta el verbo to be. Manufacturado en Asia bajo diseño de aquí, consta con 8Gb de capacidad para canciones en formatos MP3/WVA. Lo más interesante es que venía con auriculares que ‘abrazan’ la oreja por detrás, dado que no confío mucho en que unos auriculares de botón se me queden prendidos dentro durante los trotes. Su peso es ridículo, como todos los reproductores de MP3 que circulan por el mercado para corredores (Samsung YP15, iPOD Shuffle o el Sansa Clip).
Ahora toca ir rellenándolo con los contenidos más alegres y macarras que se pueda. Hay que recordar que no salgo a correr a relajarme mientras suena el Brothers in Arms, y que el ser humano tiende a liarse si lo estimulamos con órdenes contradictorias, igual que si mandas a alguien echarse la siesta y descargar un camión de sillas plegables. Además existe el riesgo que la relajación me llevara a estar corriendo sin parar durante días. Y para esto no estamos preparados, ni el MP3 (al que calculo unas 15h de autonomía) ni yo. Todavía.
Fotos tomadas gambeteando los parámetros de propiedad y seguridad de la Red.
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