En una abarrotada sala de fiestas que albergaba los cientos de personas y famosillos que no cabrían en la tienda de Alto de Extremadura, se ha celebrado la multitudinaria presentación de servidora como miembro del clan Ranning. El final de unas largas negociaciones ha tenido como desenlace la entrega de una edición limitada de la clásica camiseta de las ranitas, la blanca, no la amarilla que otros compañeros lucen con decoro en las pruebas de mediofondo y crosses escolares. La blanca, la buena, la que llevan Jamilton y fernandalonso y Sergio y que, en breve, pasará por el trillo de las pruebas extremas, la thermomix de los sudores ácidos y los barros del camino.

Embriagados por la emoción los chicos de la prensa se han liado a tirar tarjetas gráficas y a llenar megas de sus cámaras fotográficas. Pero un incidente con los barriles de calimocho han estropeado algunas de las cámaras y solo se han salvado un par de fotos que quedan como testigo del momento.

Los chicos del emporio de las ranillas ven un nicho de imagen interesante en mis andanzas. Ellos sabrán. Hasta ahora se los aprecia y la gente los tiene como gente formal. Pero están entrando en una nueva dimensión de la mercadotecnia, algo cosmogónico, que puede que les reporte más portadas que si hubieran fichado a Pablo Vega (que este mes nos muestra su perfil bueno en corricolari).

De manera que mañana mismo comienza el espectáculo.

Croac.

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