No puedo dejar de abrir los ojos, los cuales están saliéndose de las cavidades como si fuera absolutamente puesto de cocaína. Igualito que si nos encontráramos en un mundo al revés, tenemos hoy dos maravillas en la prensa deportiva, la de la moral analítica y la ética del colacao con campurrianas.

Una. Andy Schleck, ciclista profesional, ha sido expulsado de esta edición de la Vuelta a España por su equipo al reconocer que, tras la etapa de ayer, salió por la costa tarraconense a tomar algo. Este algo no es la habitual combinación de recuperadores y fármacos que se embuten los ciclistas en vena, muchos incluso permitidos por la unión ciclista internacional (ni mayúsculas merece). Es decir, en un mundo donde las palabras viven adornadas por el sufijo -zol, donde las jeringuillas y batidos actúan mientras el ciclista, descojonado ante la paliza del día, duerme y se prepara para que el circo siga adelante, director de equipo Saxo Bank manda a casa a ciclista luxemburgués (estado-paraíso fiscal permitido en plena Unión Europea) por salir a tomar un par de cervezas.

Dos. Wayne Ronney, futbolista profesional inglés, ha sido sancionado por su seleccionador nacional, tras verse implicado en un escándalo sexual desvelado por la prensa británica. El escándalo tras el que tiemblan los cimientos de Mansion House, tras el cual la reina de Inglaterra ha sufrido un ataque de indecisión y que ha puesto la libra esterlina al borde del colapso, ha sido que el mozo se fué a aliviar con una prostituta. Pero ¿sólo una?, ¿sin sexo en grupo, cocaína y modelos contratadas en masa como borregas? Bah, estos ingleses no saben cómo se las gastan los futbolistas de los países más cálidos.

Así el temita, tenemos el ejemplo de una Sodoma y Gomorra moderna en la que el mayor tirano castiga con cien latigazos al robagallinas. Es necesario recordar al público las implicaciones de un gesto así, de limpieza espiritual. El director de equipo de Andy Schleck, Bjarne Riis (apodado Mr 60% por su inhumano hematocrito), tiene pendientes algunas explicaciones con el dopaje. En 2007, en plena efervescencia de un Tour que iniciaba su tute mortal por las cumbres y carreteras francesas, él mismo andaba implicado en las aventuras con la eritropoyetina. En el gallinero del fútbol sólo en 2010 hemos tenido varios escándalos, con fiestas de futbolistas franceses con prostitutas y bacanales de brasileños con el mismo tipo de servicio.

No sé. Un luxemburgués que está todo el año vigilando el peso, rodando en bicicleta 4000 km para entrenar de cara a un deporte casi suicida, se merece unos cubatas que rompan el reglamento interno del equipo. Total, la temporada que viene cambia de equipo. Lo de Rooney, chico, desconocemos qué piensa su mujer o novia, una muchacha a la que conocía de sus días de instituto. Claro que ya en 2004 Wayne admitió que se había ido de putas… puestos a condenar, no sé quién merece más lástima, si un jovenzuelo forrado salido de un barrio obrero o un pringao al que hacen correr como un hamster puerto sí puerto también.

Me guardo mis apuestas sobre quién acaparará más rechiflas en Internet.

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