No va más y todas dentro. Corto mus. Se va a cagar la perra. Se ha terminado ya el verano, aunque todavía nos anuncien 48 horas por encima de los 32º. Ha sido suficiente. Desde la recaida de final de Agosto hacia las profundidades del ‘por dios qué calor’ no he hecho más que pereza, me he tirado a la espalda dos o tres kilos más,  y acabo de coronar 26 minutos de trote a 5.30 mientras la plebe debería estar alimentándose y, yo, corriendo malamente mientras digiero unos spaguetti de rancho y un plátano. Tan indigna forma, impropia de un trepanasenderos de pichiglás como yo, ha de terminar porque así, ni me levantaré nunca a las cinco y cuarto a correr, ni lograré recuperar ilusión ni nada.

Y todo esto necesita de un ‘algo’ para lo que queda de año. Un puto en el horizonte. Anda, ¿he escrito puto? No, me refiero a un punto, porque ser putos y acomplejados es una esencia propia del ser humano. O sea, que o me pongo las pilas o mi pequeña aventura de otoño será el más sonoro de los hostiones contra la pared.

En Noviembre pretendo hacer el tramo de Galicia del Camino de Santiago Francés. Manejo varios ficheros y descripciones pero, grosso modo, desde O Cebreiro hasta Santiago hay aproximadamente 156km. La idea, muy bien acogida por el cuarteto del botellín (el argentino, el Guishe, el divorciado y yo, promotor), es hacerlo en dos etapas. Una primera de unos 85km hasta las afueras de Palas de Rei, Lestedo o similares, y la segunda de escasos 70, hasta la ciudad santiaguesa.

Como para estas necedades hay que ir medianamente preparado, ya es hora que dejemos de mirar los pronósticos del tiempo, los packs de cervezas de la nevera y que abandonemos la galvana. Todos. Tu también, que ya pasó el calor.

Anuncios