Salida en los dominios de Kuwaity Investment Office. Dos vigilantes jurados de una de las dos torres inclinadas que amenazan con hincarse el pollón de Gallardón en los dientes están nerviosos porque a las 07.21 está entrando una furgoneta en sus dominios. En unas horas está invadido del habitual gremio de mochilas con bolsillos laterales y pipetas de hidratación, de zapatillas Salomon rojas a estrenar (no aprendemos) o de una galería de los familiares de la que no se si presumir o preocuparme.

Desde primera hora veo que, de los 1000 inscritos, conozco al menos a 100. O doscientos. Pasen y lean sobre esa marabunta spanjardiana.

Lidia la hermana, la ñandú de otros años; llega Claudio Luna con sus rizos que ahora intenta superar y renovar. Con él asoman Miguel con la camiseta aguaverdiana; Adolfo y Nicolás, dos imprescindibles de todo evento; Amador con el pelo algo más largo o no se qué lleva ahora. Asoma la grande troupe Ñ; Sayo, Vilches, Josico Manso, el comité de guerra en pleno que me hará las cosas extremadamente fáciles, encabezados por Anna. Llega Duquito desde los torrejones. Está Edu Commedia con dos compañeros. Guille y Bandoneón, mis dos hermanos postizos a los que abrazo y prometo una cerveza incumplida. Mi memoria fotográfica se atora porque asoman Carlos Micra con sus dudas, un brazo en alto a Pablo Vega que lleva semanas convertido en gran favorito para llegar a Segovia el primero. Asímismo un chaval de la Dehesa de Villalba a quien he liebreado en Madrid en aquel grupo de 3h15 del 2009. Y una docena de sevillanos de Tomares que pasean el planeta a ritmo de escuadrón legionario romano, encabezados por Jose Luis Martín. Albertito Pastoriza, a quien dejaría en Mataelpino un rato a la sombra buscándose a si mismo (no te dolía el sóleo, te dolía la duda). Lucas, Juan Julián y algunos Garabitas más como Oli o Javi.

Me presentan a dos de mis colaboradores para todo el día y charlo con el irlandés Eddie Gallen, finisher del Spartathlon, con un componente del club Ramones, con Fer Gimeno que irá cerrando carrera con su paso de caminante centenario, con Boton, el mercero más asesino de las calles madrileñas, Mark Wooley que ha llegado de Badwater y con Jose Luis el de los transportes, del Tierra Trágame. Primitivo, Luis y el otro componente del cuarteto habitual de las inscripciones que siempre suelen hacer en bloque.
Sale la masa mientras calculo cómo mejor ir a recoger a mi cuñado, hoy voluntario soberbio, y aún veo a conocidos como Rivas (hoy al cargo de los camiones), a Emilio Comunero saliendo del baño portátil, a Diego Llergó Lecter, a Chegüi y a otro que habitualmente corre con él. Sandra Tri, y otros caminantes.

Al cabo de las horas, pasan unos y otros por ese soportalillo a la sombra en el que les damos de beber, sello y descanso. Llevan 52 kilómetros y uno se sienta, el otro se pone en jarras mirando a un punto indeterminado y mi hermana viene charlando con Yoli, mi palentina marchadora. Al rato asoma Paco Garabitas, el médico para todo del mundo del runner madrileño. Kike de Diego y la familia tomando una cerveza en la plaza mientras pasan los GGM y yo intento retener más caras y más gestos mientras llegan llamadas, se apagan fuegos y se cargan y descargan las cosas necesarias para que estos conocidos no me tiren de las orejas. Las dos islandesas y una sudafricana asentada en Reino Unido con quien pego la hebra, resulta que se ha inscrito tras leer el thread que dejé colgado en el foro de Runners World UK. Un holandés que está sudando como un pollo pero que dice que mejor el calor. Le digo que no me lía. Carlos Zanoni, pasa luego otro intimo de mi cuñado Javier y más rostros que me bailan mientras intento retener caras y gestos. Y Oliver, aquel marchador de Sanse que vuelvo a ver pasadas las décadas, y Pedrito García Garmendia y su gesto previo al descalabro y Almasy, al maño al que solo conocía del teléfono y el foro.

Lo curioso es que no era mi cumpleaños ni siquiera un evento donde aparecieran la cuadrilla Paquete (otra docena más), ni mis compañeros de trote por las sesiones de las madrugadas, ni nadie del viejo entorno de Alcobendas ni…

¿Soy el archivero fisonomista oligofrénico de los runners y no lo sé?

Anuncios