Hoy es viernes 15, Santa Teresa (mua) de Avila. Fiesta patronal y onomástica y empiezo a recoger unas miguitas de festivos que me quedan colgando de los 30 naturales a los que tengo derecho para hacer lo que quiera. En Madrid luce el sol o lucirá dentro de un rato. Por lo tanto, haré de padre responsable únicamente hasta las 9.10 y luego me embarco con la beyoncé a tope de capacidad y toda la mañana por delante.

Como nadie espera nada de un viernes así, poco voy a relatar. Saldré a dar la vuelta hasta el soto de Viñuelas cargado de hardcore y punk en los oídos. Como tengo el día completo hasta la recogida de mis lebreles de su colegio, supongo que redondearé la mítica distancia de los 42km. Por lo tanto, como si tuviera algo que decir aparte de que ayer llegó personal nuevo a la oficina o que -efectivamente- el final del libro de nuestro colega japonés es un alivio, nos vemos con algo más interesante que contar.

Bueno, sí, que he retomado una novela corta. Y que queda menos para nuestro Camino de Santiago a matacaballo.

Feliz fin de semana.

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