El otro día vacilábamos al amigo Celemín con el post de la 64ª. Hoy, aprovechando periodos de ofertas y de 2×1 paso a declarar una nueva variante de ese gran bucle llamado Soto de Viñuelas, que consta de 32km duros y llenos de trampas, al que recientemente me ha dado por añadirle los 4 o 5km que tengo desde casa para redondear su dureza con un numérico ya de más cuantía.

El viernes pasado, día 15, lo hacía en casi idéntico tiempo que hoy, apretando más al principio y suavizando todas las subidas de la segunda mitad hasta hacerlas caminando. Hoy he salido a las 5 de la madrugada para hacer, bajo la luna llena, las mismas 4h45 con mejor tono y es que todo se nota. La compañía de hoy era inmejorable, éramos los 4 cerditos del apocalipsis durante un tramo, y apretaba el reloj con lo que he tenido que subir los últimos 6km ‘a cinco’ pelados.

Todo este cúmulo de maratones campestres imaginarias e informales tienen un único propósito: darme tono en las piernas para ese Camino de Santiago Alotonto de los próximos días 13-14/11.

La épica y todo eso.


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