Decidí ayer rescatar del armario donde dormitaba al viejo portátil Siemens. Comprado en una ‘pc beurs’ en 2000 en Amsterdam, me acompañó a pesar de no tener la tecla de las eñes durante una buena tanda de años. Ayer decidí, ya digo, instalarlo solo como vieja olivetti, como teclado de escritura. A ver si teniéndolo a mano, y con una memoria extraíble para allá y aca, logro mantenerme sentado algunos minutos más frente a algunos relatos por concretar.

¿Se puede decir que ya soy escritor? Supongo que, si todavía no sale nada escrito, soy un practicante. ¿Somos corredores sin haber sacado un dorsal para una buena carrera o simplemente practicantes de correr? Pues que cada uno lleve su respuesta al campo de las letras.

Tengo que rescatar también unos baggies Kalenji que presté a mi primo virtual, Iván. Y esta noche he soñado que tenía que rescatar de una alcantarilla mi móvil y que debía cruzar Madrid a pie (incongruencias que sólo te encuentras planteadas en sueños) porque había olvidado mi mochila y material de cara a la expedición del Camino de Santiago. ¿Tanta actividad cerebral fue causada por la digestión de la cena de anoche? Pero, si apenas hice pescado rebozado…

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