La semana que viene salimos a por 155km a pie en dos etapas. No es una peregrinación ni una promesa. Es que conocemos el Camino de Santiago y sus paisajes y algunas cosas nos ponen terriblemente calientes. Y, para correr 155 kilómetros uno ¿qué lleva?.

Para empezar se lleva una banda de amigos. Vamos a ver. Ciento cincuenta kilómetros los podemos recorrer en el barrio o bajando a un polígono industrial de Toledo a comprar calzado y volviendo. Yo prefiero contar con Guille, Andrés y Eduardo. Son un garantia de buen rato y de buenas caras salvo ratos con el sempiterno vómito y momento raro de convencer a alguno de salir del bar para no perder más minutos.

Materiales, ya que vamos a contar con un sitio dónde dormir, pues un coche con gasolina o gasoil. Esto es fundamental en tanto inventan nuevos motores. Hemos reservado una noche intermedia en Monterroso, en A Cantina do Marco. Dejaremos ropa seca y calzado limpio en la bolsa y uno de los integrantes llevará el coche allí, para regresar a encontrarme al kilómetro 40 aproximadamente. Así pues, haré en autosuficiencia de O Cebreiro a Triacastela y posteriormente Sarria, donde se subirán los demás hasta rematar los 85km. Cena no sabemos muy bien dónde y a dormir.

El segundo día Andrés llevará el coche, de nuevo, al final de la etapa. Volverá o volverán en bus hacia el km 30 más o menos, aproximadamente Arzúa, y de allí iremos todos juntos mientras los primeros kilómetros solo los hará Edu conmigo, creo.

Los materiales se simplifican bastante al tener bares y pueblos cada cierto tramo. Así las cosas supongo que me acompañarán las ASICS Kayano y, de repuesto, las Mizuno Wave Ascend, por si estuviera todo embarradísimo. Tres o cuatro pares de calcetines, incluyendo los gloriosos de la ranita, y camisetas de manga corta como la de Ranning porque las previsiones son de temperaturas moderadas y, no hay que olvidar, correré con la mochila diosaz pegada a la espalda todo el santo (con perdón para los fieles) día. En las piernas, pantalón corto, está decidido.

Ahora sólo faltaría afinar un poco de comida para las partes más solitarias. Calculad que llevaré las lonchas de paleta ibérica consabidas, agua y unas barritas energéticas por si las moscas (por si las moscas se me comen el ibérico).

Mañana os cuelgo el horario aproximado para que podáis seguirlo en el blog.

Anuncios