De una semana como otra cualquiera pero menos.

El viernes sentí por primer vez náuseas tremendas escuchando a un político. Grandes y profundas. Pero de las de impedirme mi libre ejercicio de conducir y tener que tragar bilis dos veces. Lo canalla es que la catadura pública de este político es de las más valoradas. Incluso pasa por uno de los catedráticos más respetados por todo el arco parlamentario y tal. No daré el nombre pero era tal el falsete de su discurso, utilizó en diez minutos de entrevista tantos clichés, usó tantas palabras vacías, un tono tan melífluo, que me sentí avergonzado a la vez que una parálisis digital me impedía cambiar el dial.

Jueves. Al borde de la rendición y del cansancio, aún, molestando un rato a unas líneas leídas: “subyace una cuestión de mayor calado: si es cierto que el poder ejecutivo puede mangonear con tanta facilidad al llamado poder judicial, el mismo que debería funcionar como escudo contra todo abuso por parte de los otros poderes del Estado.”

1. Sí es cierto que el poder ejecutivo.. etc
2. o, Si es cierto, me falta una segunda parte de la oración condicional.

Sí, es cierto, creo yo también. De hecho es tan cierto como habitual, desde la profesionalización partidista de la judicatura de alta instancia. Ahora, si es cierto que lo hace, deberían reformarse los modos de acceso al CGPJ o, quizá, suprimirlo. ¿Veis? Ya estoy desbarrando. ¿Cómo se va a suprimir un coladero más de políticos de carrera?
Es lo que tiene ponerse a destripar líneas finas. Con lo felices que viviríamos con las líneas más tochas y gordotas de la política. Así, atontaditos, con cuatro líneas fáciles como maromas y gordas como catones. O al revés.

Miércoles. ¡Joder, que hasta ha regresado Raphael! ¡¡Que en la Gran Vía posa como el Bad de Michael Jackson que lo ví yo por mis muertos!!

La fe en el ser humano es uno de esos derroches de energía cósmica que nos caracterizan. En épocas de ilustración y de conocimiento supino, incluso, apenas eran unas élites las que mostraban un profundo desarrollo del homo cafre. Luego han venido épocas más transitivas, más de no saber bien hacia dónde. Y me gustaría preguntaros si vosotros no veis que ahora estamos en una de esas eras de bajonazo, de incultura manifiesta. Es como los temibles 80. El territorio ibérico navega entre incultura, fútbol, premia lo chusco y lo televisivo, tenemos un populismo cercano al ‘vivaFelipe’ y solo creo que nos faltan policías de marrón, pantalones de pana y bigotes horrendos. El chandal, Gitano Ronaldo, el dopaje a lo RDA, los viajes a la parcela, un catolicismo combativo casposo y provida y ser dominados por los campos magnéticos del carreful, todo eso ya lo hemos recuperado.

Martes, ante el anuncio de un frío rabioso y tras un ataque masivo de beatas en un blog. Disertación twiteada sobre trolls en la Red.
“Si les quitamos el martirio, la excusa de que se defienden por ser insultados, los troles y tontos de los cojones tendrán que admitir debate o pirarse. Nada los aguijonea más que leer PPorra, PPatrincá, y así. Prongo que les saquemos de la pira mártir; se les enfriarán esos cojones tan bravos y españoles que tienen.”

Lunes (lunesleaks). Pienso que esto de wikileaks es una cosa rara. Es como la bandera de la información libre y sin ataduras. Sin copyright sobre los renglones y enarbolando la negra con calavera blanca. Dicen que es el derecho de la sociedad a saber sobre qué piensan las altas esferas. ¿Es este mayor que el de la propiedad intelectual de esa información?.
Que leo que hay muchos defensores de Julian Assange que hace no mucho berreaban contra que la cultura circulase gratis por el planeta. Digo yo que ahora estarán pensándoselo.

Mañana hablamos de correr, o no.

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