Son las 7.52am y me encuentro apurando los últimos posos del café del arranque de Lunes. Van saliendo los chicos de la cama y se desperezan con unas migajas en el canal FDF. Del grupo Telecinco. Termina un episodio de las Supernenas Z. Las criajas gamberras creadas por Craig McCracken son ahora unas adolescentes pedorras sin apenas el glam y la acción de la precuela que veíamos en Cartoon Network. Lo que sea. Da igual, ni a mis hijos ni a mí nos dice nada.

Pero con el final, anuncios. Estamos en etapa navideña. Simba lanza una andanada de siete anuncios consecutivos de las supernenas zeta. Sin descanso. Hasta parece un bucle que se ha colado por error. A la segunda repetición dejo de mirar la pantalla del ordenador porque el chillar de las mozas que doblan el anuncio para el gigante del juguete se me ha metido entre oreja y oreja. Otra. Las quejas son constantes. Uno de mis chavales se ríe por lo absurdo y el otro declara que odia a las supernenas.

Cuarta repetición. Los tres estamos con la cabeza girada. La quinta. El ruidillo infantil se queda grabado en el cerebro. Lo han conseguido. La sexta, pero bueno, ¿esto que es? Una más. Un anuncio intercalado de otro juguete, para que todos tomemos aire. Se agradece. Una vez más, ¡siete! Las puñeteras supernenas y su merchandising. El proceso se vuelve a repetir a las 8.18, es simplemente un ataque frontal en masa. La división panzer de los juguetes.

La Panzerdivisionen. El grupo fundado en 1982 por Fritz Sieber con cinco empleados tiene en estos momentos tres centros de negociado, en Alemania, Francia y Hong Kong. Tras Mattel, es de las grandes. Tras el soniquete del alcalde, es ahora uno de los ruidos más aborrecidos en Alcobendas. Quizá nuestra casa esté aún a salvo de determinadas plagas, quizá no. Mientras, desde Furth (Alemania) se negocia con Fuencarral. El duo Bandai / Simba pujan a diario por introducir sus cuñas en el espacio publicitario que tan algremente campa por la parrilla de la televisión digital terrestre española. Simba, tras un vistazo por los canales y su web, viene apabullando por goleada en T5, ya que comprende conocidas marcas como Majorette y DickieToys. Bandai, competidora japonesa, mantiene con otros operadores la publicidad base de Ben10, Power Rangers. Con más presencia, parece, en Clan TV, la herencia infantil de rtve, se apura en torturarnos con la coletilla ‘es de Bandai’, la famosa frase con la que el narrador de doblaje pierde el aire y las cuerdas vocales al final de cada anuncio.

Es una guerra. Vale. Pero las formas están reguladas. Esta mañana alguien las estaba modificando con el objeto de que las personas del mañana (los proyectos de hoy) tengan una gotera en la cabeza. Además, las supernenas ya no son lo que fueron.

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