Japón y su geología. Qué semana.
Sábado. Japón. Domingo. Todo Japón. Lunes. Japón. Martes. Japón. Miércoles. Apocalipsis en Japón.

Yo siento la catástrofe. De verdad, me da pena ver cada imagen de gente sufriendo, pero Japón es casi el mejor lugar del mundo para sufrir una catástrofe así. La tercera economía del mundo, realmente, no me da pena. Su gente, bueno, han estado viviendo en un lugar privilegiado del planeta. Para que comiesen y consumiesen, esquilman los recursos de una lista de sociedades en las que también mueren 20.000 personas. Pero al día. Y no por una catástrofe natural, sino por guerras provocadas por economías occidentales, hambrunas y escasez de medicinas.

Y cuanto más vueltas le doy más de mala hostia me estoy poniendo. Lo siento. Va como va. Espero que terminen de controlar los reactores pronto porque por aquí hay uno empezando a cerrar automáticamente páginas web que solo informan de Japón. Y, de paso, de las empresas de energía.

Añado. Si alguna economía saldrá bien del apocalipsis, será la japonesa. Y se lo deseo de corazón. Pero tanta portada y tanta letra gorda a cinco columnas solo de Japón apesta. Debe ser que ando a tiros con mi eléctrica.

De comer.
Sencillas patatas con rape.

Me he liado con unas patatas con rape y gambones mientras andaba rebozando berenjenas, la verdad, facilillas. Tomad nota para salir poco a poco de esa inutilidad nuestra propia.
– cuatro colas de rape
– 12 langostinos congelados
– dos o tres patatas (según tamaño)
– media cebolla, dos pimientos verdes, dos zanahorias, tomate triturado
– colorante, sal

Rehogar las verduras fuerte, siempre en orden pimiento-zanahoria-cebolla-tomate. Mejor en una sartén alta de tapadera de cristal. Aparte voy hirviendo las colas de rape y así nos fabricamos el caldillo (el famoso fumet de los morrofinos) de pescado. A última hora echas al caldo hirviendo los langostinos que se descongelen y cuezan 3 o 4 minutillos. Cortar las patatas en trozos y añadir a la verdura rehogada. A eso le incorporas el caldo colado, corregimos de sal y echas el colorante. Cubriendo pero sin llegar a sumir las patatas en un barreño flotante, porque quedará todo sosísimo.
Tiramos las colas de rape y pelamos (en frío) los langostinos para añadirlos justo al final, cuando las patatas esté hechas (esto se comprueba fácilmente pinchando con un cuchillo), golpe de perejil y tapamos con la de cristal con el fuego apagado para que se asiente todo.

Con las berenjenas rebozadas y el guiso hemos abierto una botella de Fabio VI (Bodegas Señorío de Val Azul, de Chinchón) y ya ha ido todo en picado. Brindando, sí, por tener suerte de vivir en el lado bueno del mundo, donde si hay una catástrofe sales en la prensa.

Da book.

Vaya telita. Me voy a quedar sin ejemplares. Definía Lander el otro día por la Casa de Campo que, escribir, debe ser como desnudarse ante otros. Cada día me está dando más corte quedar con gente porque no había evluado estas consecuencias. Ahora muchos sabeis qué sale de las tripas de uno. El otro día todos los amigos de la paquetería se fueron a casa creyendo que, en sus manos, iba una pieza literaria.

Era más cómodo ser un gilipollas virtual, firmando en un blog.

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