Preparándonos es un eufemianismo. Es como un eufemismo pero muy hinchado por las prácticas drogadictivas. La preparación, cuando uno lleva unos años corridos, se limita a planificar el calendario con la familia, buscar los números de la cuenta corriente de los organizadores, renegar durante 3 días por las comisiones cobradas por la entidad de uno, y ponerse más o menos al día de unas variables sencillotas. A saber:

– perder un par de kilos

– encontrar una ropa bonita

– contárselo a todo el mundo

¿Qué más se desea? A estas alturas uno no entrena mucho. Ni se vicia con artículos técnicos o descripciones detalladas de la prueba, que nos den claves de dónde sufrir más o menos. Vamos a ver, que vas a estar por el campo durante 13 o 14 horas, recorrerás casi setenta kilómetros por caminos… ¿pretendes mitigar el sufrimiento?

Además, sufrir, sufrir, se sufre para despertar vivos a todos tus hijos en Níger. Lo de esto, lo reflexionaba ayer mi hermano mayor, “este pobre imbécil está sufriendo voluntariamente en una prueba de cien kilómetros, nadie le manda ir así de encorvado ni de jodido”. Lo hacemos porque queremos. Dejemos un rato aparte la tortura y aprovechemos que podemos ser de los pocos miles de privilegiados de la especie humana con tiempo y recursos como para correr ultras.

¿Qué me voy a encontrar en Selva del Camp y sus alrededores? De momento un grupo de 500 inscritos que llegarán en avalancha a sendas estrechas, avituallamientos donde dicen que se come como en pocas, una sierra entre Farena, Prades y Albiol, de la comarca interior tarraconense del Camp, y una autovía de por medio en la que ahora se tarda unos minutos más cada 100 kilómetros de conducción. Digamos que para conducir, maldormir, comer en los avituallamientos y enamorarme de un paisaje por donde paso los veranos y alguna que otra escapada invernal, para todo eso estoy preparado.

Para lo de estar 14h en marcha, que quiero que se aproximen más a las 12 que otra cosa, por cuestión de luz natural, consensuemos una aproximación: se podrá convivir con el dolor y posiblemente disfrute de las primeras 6 o 7. Durante las últimas semanas he ido asomándome con frecuencia a los rodajes de 24 y 32km, dato en sí inocuo pero que queda estupendamente en un blog de corredores. Pero esta de Selva del Camp será la primera vez que paso de los 42km en el año. Estoy perdiendo facultades, en 2010, a estas alturas, habíamos hecho la Somosierra-Madrid, y ya me encaminaba al primer tirón del asfalto de primavera, Mapoma.

Por cierto, Mapoma se ha visto atacada por un hacker. Deberían estar orgullosos. Esto significa que son importantes, ¿no? El asunto es que decenas de inscritos recibían emails ofreciendo sexo. Pero ¿sexo a cambio de renunciar a su dorsal? ¿Sexo después de la carrera?

Por ahí debería ir enfocado esto que, como decimos en el grupito de las madrugadas, “hay que correr menos y follar más (porque follar menos es imposible)”.

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