Lo adelanta ADN.

Esperábamos cualquier barbaridad, pero no podemos sentirnos defraudados. El estadio emblema del atletismo en Madrid sufrió un cierre cuasi definitivo hace unos meses, para ser acomodado a unas nuevas instalaciones municipales. Madrid que, como todo el mundo sabe, es un sumidero de mierda y al que tiramos a diario todas nuestras energías, andaba demasiado alegre de equipamiento deportivo para lo del correr. Lo que realmente necesita es un sitio donde purifiquemos las caras de mala hostia diaria, donde convirtamos en vapor nuestras frustraciones por cuadrar los presupuestos para comprarnos el qashqai 2 y, qué coño, nos lancemos en plancha en una nueva dimensión social.

Ya podemos decir, mejor dicho, ya pueden decir en ese barrio que son clase media alta. Van a tener un supergarito del que poco sabemos aún, pero en el que “se ha recurrido a la concesión privada para reconstruir parcialmente el polideportivo de Vallehermoso. El concurso municipal incluye un pabellón y una piscina cubierta además de varias salas polivalentes. Pero, además, se ha introducido un spa”. De emblema del correr, donde vimos a Harris derrotar a Moses, donde nos juntábamos criaturas a competir en reuniones de la FAM, a puchero para desintoxicarnos.

Debimos suponer que algo grave iba a ocurrir cuando ya desapareció la pista del Palacio de los Deportes y, en aquellos 80, nos mandaban allí a las competiciones de ‘pista cubierta’ en calendario de invierno. Con los míticos 300 m vallas y los míticos triple saltos que me he marcado yo ahí, si levantara la cabeza mi amigo Luismi, con el que era sistemáticamente último y penúltimo en los 2000m marcha infantiles…

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