Vaya semanita. Cómo lo estamos disfrutando.

Martes noche. Rumores de que Portugal empieza a pedir el rescate de sus bancos. Porque no se va a rescatar a la economía portuguesa, se echará un cable de 90.000 millones de pavos a las instituciones financieras en bancarrota. Si uno fuera portugués tendría un cabreo de tres pares. Bombas y barricadas.

Mieeeeercoles. Fino el destape de las votaciones en el parlamento de Bruselas. Eso que llaman Eurocámara. Los europarlamentarios empiezan a ver cómo se filtran las cifras de dietas. Empiezan las acusaciones cruzadas en vergonzosos y disculpados comentarios. Con 8000 euros al mes no da para tanto y se desvela qué argucias proponen y a cuales se aferran para no perder privilegios de Ricky Martin. Hay que hacer caja, que cada 4 años son las europeas.

Jueves mediodía. Cuando una agradable y low cost pareja de premiers británicos pasa unos días de vacaciones en Granada, alojándose en un hotel de tres estrellas y volando con ryanair, poco menos, y cuando un soplo de noticias frescas como la hierbabuena amenazan con sabotear una semana más de crisis, salen a la luz las primeras cifras de lo que costará el enlace entre el homónimo británico de los borbones y su churri. Treinta y cuatro millones de dólares presupuestados para la boda real de prince William y su mocita.

Jueves noche. Espero que a estas horas estén ardiendo contenedores por toda Europa. Sería sólo una pequeña chispa de esperanza.

Me ha cogido absolutamente fuera de agenda, pero a la próxima manifestación de Juventud Sin Futuro me bajo con los niños. Tienen que ir aprendiendo.

Anuncios