El omnipresente Pablo Vega nos avisa del chivatazo (gracias, payo). Mapoma se reinventa. Admite la prueba madrileña un nuevo actor que dé más showbusiness al asunto y se vende (suponemos que la dirección comercial y no la técnica) a Competitor, un promotor norteamericano que agrupa sus pruebas bajo los epígrafes Rock’n Roll Marathon such as San Antonio, San Diego, Seattle .. y, en 2012, Madrid. Según unos, Madrid debía dar un paso adelante en el mercado europeo de maratones. Según otros, esto supone prostituir la maratón de los madrileños al vil metal.

El debate tiene su chispa, porque vivimos días de rebelión contra los tiburones financieros. Los islandeses están planteándose no caer subyugados a los dictados de las finanzas mundiales. Bancos griegos, irlandeses y portugueses están siendo rescatados por los fondos europeos. Socializando las pérdidas generadas por los tiburones que se apropiaron de los beneficios (éstos no fueron socializados). Un ejemplo-basura: imaginemos que la carrera X sube en 2011 un 45% la inscripción porque hay que costear la falta de un patrocinador, público o privado, que se ha llevado setecientos mil euros de los beneficios de la prueba de 2010. La alternativa, según el organizador, es esa o que no se celebre la prueba. Es un ejemplo ficticio que no corresponde con ningún caso que yo conozca, ojo, no seáis tendenciosos.

Pero, podría darse. O que, simplemente, los fondos para la organización son cada vez más exiguos y el apoyo público más escaso (este es un ejemplo muchísimo más real) . “O firmamos un acuerdo con más pasta para la promoción de la prueba o seguiremos siendo un maratón de tercera fila”.

¿Cómo responder ante esta externalidad?

¿Podría la comunidad corredora unirse contra un golpe de timón hacia los eventos-espectáculo? Algo así como esa respuesta de los ciudadanos islandeses que ahora ven jodido su futuro por las demandas de pago generadas por sus tiburones bancarios. ¿Debe un maratón entrar en estas batallas de promoción comercial? ¿Es una pelea entre empresas que pueden poner en riesgo la existencia de la misma? Recordemos el ejemplo de Barcelona, cuando se dejó de celebrar y desembocó en un beneficioso cambio de entidad organizadora.

Más aún. ¿Sería justo argumentar que una maratón es un servicio público que no debería generar diez mil dólares más de beneficio, algo más cercano a la promoción deportiva? Ahí está parte del problema.

Porque un maratón no es un servicio público. No existen los ‘maratones públicos’ ni la ‘media maratón municipal’. Hay que separar los eventos de promoción deportiva, juegos escolares municipales, quizá alguna carrera popular de distancias saludables, de la mayoría de pruebas del calendario, medios maratones y maratones o ultra trails a la cabeza.

Es lógico que la comunidad runner esté pidiendo constantes mejoras en la seguridad para los corredores. Cobertura médica, avituallamientos suficientes, incluso pantagruélicos, con jamón, queso, vino en porrón. Va en el contrato de la inscripción, si uno quiere entenderlo así: cuando una organización asume el reto de preparar una prueba para sus clientes corredores, las garantías deben ser totales. Correr 21 o 42km no son una fiesta a la que cualquiera puede salir a participar a lo loco. Qué menos que haber practicado un poquitin de ejercicio. Sin condiciones leoninas, pero es lógico que un runner quiera evitar la apertura de un maratón al cachondeo.

Sí, es cierto que se organizan en muchos casos por clubs deportivos locales. Con la colaboración de los patronatos deportivos municipales, muchos absorbidos por una buena parte por el gasto público de un pueblo o ciudad. Pero entiendo que un club deportivo es una entidad privada. Sí, se acoge a reglamentos de entidades sin ánimo de lucro, por cuestiones de eficacia y de fiscalidad al ser grupos de acción muy limitada en cuanto a mover pasta. El paso de un pequeño club o asociación hacia la organización de un maratón le acerca más al de una entidad comercial (y no, como se hace por inercia, a pedir más fondos públicos al Ayuntamiento). Esto tiene sus riesgos.

Un servicio público es fomentar que haya parques y centros deportivos para que la gente corra. Una carrera es un evento lúdico pero es innecesario para que exista la práctica deportiva. No es imprescindible, aunque ayude a fomentarlo.

Y tú, ¿cómo lo ves?

POST SCRIPTUM VIOLENTO

Se me ha ocurrido una manera canalla de ver hasta dónde están llegando los argumentos. Substituíd la palabra correr por golf en una discusión sobre este tema, veréis qué cosas más curiosas salen.

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