Entraba despreocupadamente yo en la web del Gran Trail de Peñalara y ví que, en el contador, aparecía la rotulación “quedan 50 días para …”. Han pasado dos ya, así que en realidad son 48. Con relativa despreocupación, es cierto. Pero la relatividad es un concepto oscuro y escurridizo.

¿Son suficientes 50 días para ponerse al día, con garantías, antes de un ultra trail?

Y con estas arrancamos hoy.

1. Qué es un ultra trail. Dentro de la distancia superior a los 42km está la frontera ultrafondista. Suele definirse algo más ampliamente a partir de 50km porque somos animales de retos, porque somos gilipollas en general y por redondear. En esencia, ultramaratón es todo eso de lo que te hablaron un día cuando empezabas a correr maratones y que te parecía una barbaridad. O sea, lo mismo que te ocurría cuando preparabas una prueba de 10km y te hablaban de maratón. La barbaridad en el running es, por lo tanto, una frontera móvil con cobertura ilimitada.

Trail es correr por el campo. Hay recorridos por pistas de montaña, por senderos, por riscos, por praderas o peñas abajo. Todo varía en función de las ganas de cachondeo de los organizadores (si hay dorsal de por medio) o del energúmeno que diseña la salida entre amigos que pronto dejarán de serlo. That is, ultra trail supone muchas horas lejos de carreteras, asfalto o buen firme. Tantas horas como sean necesarias para completarlo, o tantas horas como hayan delimitado en el reglamento. Generalmente, con un poco más de margen del que necesitarías si estuvieras preparado. Un pequeño extra de seguridad, cortesía, o como se quiera. Básicamente esto es un ultra trail (ahorremos dedos, UT). De tu imaginación depende colocarle las cifras: 73km por Pirineos, 129km dando vueltas al Aizkorri o las 24h del huerto de la tía Justina.

2. Desmitificando preparación. Ánimo que son 50 días.

No estamos hablando de un exigente evento de 3h49 a ritmo por las calles de Barcelona. Considera la posibilidad de que seas un corredor o montañero habitual, acostumbrado a correr al menos 3 días a la semana (frontera peligrosa infranqueable para quien esto escribe) y que, un día, saliste a pasear con unos botos ligeros y mochila y fuiste capaz de aguantar durante 5 horas de marcha montuna. Bien, con ese punto de partida deberías poder.

Tener en cuenta que en un UT máximo podrás correr cinco o seis tramos de media hora. Si correteas en las bajadas o llanos, es posible que las montañas que festonean el recorrido te dejen máximo 20 kilómetros corribles. Los n restantes serán de caminar, trepar o reptar. Con esta previsión no sería problemático completar un UT de nivel alegre, tipo los que hay en las marxes de resisténcia de la FEEC o el Trail de Peñalara (versión 78km) o la Transvulcania de este sábado. Ah, ¿no eres capaz de preparar seis trotes de 4 km en 50 días? Aún estás a tiempo de dejar de leer, entonces.

Una base como la de preparación del cuerpo para una media maratón o similares debería valerte. No la de ‘voy a ver si termino una media que el otro día corrí la de Tira pal Garaje, de 7km’. No (o sí). Sino haber corrido 21km sin problemas físicos. Y no valen periostitis o pubalgias. Digo problemas físicos de gente normal, cardiovasculares, estrés, obesidad, con sus 40 horas de jornada laboral a la semana y demás.

3. Entonces, so cabronazo ¿me da o no me da con 50 días?

Bollocks. Buena pregunta. No. No debería animarte a inscribirte al primer UT el hecho de que corras porque, me temo, estás empapado de todos los vicios del corredor. Correr con sus rodajes y sus intervals y sus progresivos te prepara para correr. En este caso estamos hablando de que estés endurecido de partida. Y esto, o se adquiere con una genética de cabrero o se tiene un hábito de pasar largas horas por el campo.

¿Me valdrá con las excursiones del club de senderismo? Podría valer siempre que hagas algo más que pasear los modelitos quechua y que, pongamos, hayas hecho marchas tranquilas pero largas. Yo estimaría cosa de 25km como punto de partida. ¿Y eso cuanto es? Pues algo así como una doble Cuerda Larga, o un Ordesa – Cola de Caballo – aproximación al picarracho más cercano a ritmo alegre.

Ojo, sabed que esto es un punto de partida. O sea, el trabajo T sub cero desde el que partir. Contamos además que sales con cierta habitualidad a correr. Esto quiere decir que ya sumamos dos actividades que te curten. Podría valer la combinación de MTB + senderismo, o correr + MTB. Diferentes deportes como la natación, el fútbol sala o  el korfball no dan puntos fuerza. En un UT te exigirás la resistencia de una mula y la docilidad de un conejo aderezada con la tozudez de un primate. Ni habilidad ni destreza con balón ni pollas en vinagre. Es el típico tirar para delante de los seres simples continuados, como las temporadas de Cuéntame.

Tras ese punto de partida, yo creo que sí es posible afrontar un UT de moderadas dimensiones. No algo de 168km, ya digo. Pero sí una expedición que te lleve a recorrer monte y campo durante 15 o 20 horas. Deberás entrenar un par de días rodajes normales, por terrenos naturales, vamos, lo que haces habitualmente pero (opino) substituyendo las series y las zurras por ejercicios naturales de potencia como cuestas o escaleras. Una horita para mantener, digamos. Eso sí, durante estos 50 días (48) deberás hacer una escalada suave pero progresiva sobre dos dígitos: el 5 y el 8. Una primera salida de campo o montaña de cinco horas, y una segunda, convenientemente separada, de unas ocho horas. Creo que la primera te hace asomar a las grandes distancias, trotarás algunos tramos, caminarás muchos otros. La segunda te hace pasar la frontera, deberás entrenar qué llevar de comida, cómo y cada cuanto beber, lo que todos los grandes artículos y manuales del ultrafondo cuentan.

Si lo que únicamente se pretende es terminar dentro de tiempo y de manera saludable un suave UT, lo demás es – lo siento, amigos ultras – gratuito.

Ya estáis tardando en rastrear los calendarios.

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