No es por ahorrarles trabajo, a buen seguro todo el preocupado establishment de partidos políticos y grandes bancos españoles (los pequeños andan más liados a otras cosas, tales como salir echando hostias del país o fusionarse) ya tienen pensado lanzar un hashtag así. Mejor lo lanzo yo y nos evitamos el bochorno.

La contrarreforma española, ¿está ya lista? Veamos cuales van siendo las líneas de faena de los que se ven amenazados por los movimientos más o menos espontáneos del 15M y derivados, y que podéis seguir en las redes sociales y en los campos de batalla de las calles de toda España (no sé si usar España sería políticamente evitable aquí, luego vuelvo a ello).

Son unos hippies/punkies.

Usar etiquetas es uno de los detonantes más usados para despertar el odio y el desprecio en nuestro país. Llena de analfabetos y envidiosos, básicamente, España fomenta el “es que esos son…” como manera fácil de evitar el debate directo. Además los contrarreformistas viven esencialmente de generar la mala hostia y la ponzoña entre los ciudadanos. Obreros españoles contra machupichus, moros contra autóctonos, chinos contra comerciantes, jubilados contra el mundo, vikingos contra polacos, pijos contra poligoneros… es la ecuación de equilibrio de masas llevada a la polarización. Una sociedad atomizada es un mecano con álgebras múltiples a la hora de manipular y convencer. Es más, si no votan en masa, más ganaremos con nuestras bases ideológicas.

Son antisistema, quieren destruir lo que hemos construido desde dentro del sistema (que funciona)

Intentarán que creas que quieren cerrar los hospitales privados, romper urnas y volcar contenedores. Hombre, lo de los contenedores estaría bien, para así relanzar el reciclado real de las basuras. Lo mismo incluyen en el pack anti15M que están intentando llenar la ciudad con bicicletas para sembrar el caos y romper la armonía del funcionamiento de la ciudad del automóvil. Prepárense para escuchar cualquier cosa. En realidad, lo que funciona, les funciona a ellos, con sus mecanismos y financiaciones, cuotas de consejeros políticos en cajas de ahorro, bedeles y miles de funcionarios o cargos de confianza o personal contratado agradecidos, etc.

Los partidos políticos (como el mío) sirven.

Eso. En sus filas aparecerán montando en bicicleta para la foto, asumirán como logro que existen nuevas generaciones y juventudes de su partido, o que su programa sí es ciudadano e igualitario. Tienen dos días más para llenarte de panfletos y de imágenes de candidatos blanditos y humanos. Su partido les sirve a ellos. Es más, si nadie más participara en el proceso electoral salvo sus bases, serían eternamente felices y correrían ríos de semen por sus sedes. Sí, porque en sus partidos y en su sistema, la mujer es un trapo que decide lo justo. Así que no correría mucho flujo vaginal. Díselo a las mujeres de tu familia, por si todavía confiaban en los contrarreformistas.

Romperán España, no quieren a España.

España es para los dos grandes partidos un concepto monetario importante. Son entidades nacionales aunque luego participen de la descentralización administrativa con todo el rostro de quien se apunta a cualquier reparto. A pesar de que el movimiento 15M y DemocraciaReal y demás variantes se queja del sistema (capitalismo), intentarán convencerte de lo contrario. Dirán que se ha llenado de jóvenes abertzales, de extremistas nacionalistas, que han visto una ikurriña en la concentración de Seseña o que son votantes de Esquerra Republicana y adoran en privado al escroto de Azaña. Precisamente intentarán esconder que, igual que esos extraños fenómenos como el de la selección de fútbol o Contador o Ferrán Adriá o la dieta mediterránea, el movimiento #spanishrevolution parece haber obviado la estructura del estado zarzuela y sus mil autonomías y políticos, y cruza alegremente las convocatorias sin importar CCAA o idioma o frontera.

Están alterando el juego democrático.

Para los principales valedores de los partidos PP y PSOE, recordad, máximos controladores del sistema de cuotas y rendimientos políticos, el juego democrático es lo que les da de comer. Se les acusará de contaminar la campaña electoral (que ellos sostienen los 365 días del año). La contrarreforma española no genera PIB ni riqueza material, solo genera cuotas y favores.

Provocan.

Se dirá que el 15M es una provocación. Que los españoles tienen derecho a circular por las calles de las ciudades sin que unos críos les corten la libre circulación. Alegarán Schengen, alegarán las cartas ciudadanas y lo que haga falta. Alegarán cualquier principio que estén rompiendo ellos a diario. Hasta la constitución liberal de 1812, la carta de los Derechos del hombre, cualquier cosa. No les creas. Sólo se acordarán de los ciudadanos, de los otros, para esto. Dirán cosas como que se está usando la vía pública para hechos delictivos.

Prepara los oídos para cualquier frase. Los medios de comunicación ya se han resistido a informar desde el primer momento. Han mirado a otro lado, mejor dicho, han mirado primero a los empresarios y políticos que los financian y han preguntado si tenían permiso. Pocos periodistas han sido valientes desde el momento cero.

Cierro. ¿Se os ocurre algo más triste que intentar denostar la creación participativa? Vale. Es una pregunta retórica.

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