Inviertiendo, que es gerundio. Poco, que es viernes.

Mientras me refuljo a mí mismo en el espejo, efecto óptico de haberlo colocado de mala manera y tener una ventana justo a  mi espalda, me relamo las comisuras de los labios del doble chis beicon XXL hipercalórico con el que me he regalado. Eso y un vaso con refresco de cola del tamaño de un morral para dromedarios. Ha llegado el minimalismo económico y con él los recortes. ¿No nos recortáis beneficios sociales? ¡Apliquemos el mismo principio al mondo bizarro del corredor!

Toca hacer la mochila de nuevo. Esta noche tiraré sin rumbo fijo ni oxígeno en las circunvoluciones cerebrales. A eso de media noche saldré a orear los cacharros del corredor ultrafondista. Adquisición excelsa incluída. Iba a haber acudido a las grandes superficies especializadas cuando una voz dentro de mis intestinos me ha hecho detenerme. Mi nuevo frontal dice QTYAO y dice 18 leds. Lo he bautizado como mi comida de hoy. Este es el momento en que puedes pasar a leer otros blogs de compañeros, a ojear el foro de material o el calendario de ultras de medio mundo.

Este doblechisbeicon es un maldito cañón que funciona con tres pilas esmirriadas. Uno, seis o dieciséis LEDS y dos colorados de posición de regalo. Me ha supuesto 2€40 de inversión más dos paquetes de pilas. Velahíle. Setentaycuatro gramos, la décima parte de salir bien o mal cagado de casa.

Sí, amigos. Giro unos grados más hacia el riesgo. La aventura en época de crisis se mide en términos de inventiva y poco talento. El año pasado me contuve con los gastos en cortavientos y en todo 2010-11 sólo he usado el chubasquero cuatro veces, eso sí, totalizando más de 120 kilómetros. Este me sostengo fuera del movimiento bastones. Un paso más hacia el mismo sitio, hasta que las tendencias más cool regresen hacia aquí y nos crucemos (lo están haciendo, según el imprescindible blog de Ser13gio).  

Como no soy imbécil me he dado de margen la prueba de hoy para ver si funciona y, si no, adquirir -maldita sea la estampa si llega el caso- un frontal decente no, ya digo sublime. Porque decente es este artefacto. ¿Qué no es decente? Estamos hablando de un triste objeto de consumo de electrónica básica. Se ajusta con cinchas idénticas a las del Streamlight Septor Headlamp, usa pilas igual que el Tikka Plus y se lleva en la cabeza igual que el noventa y nueve por ciento de los frontales. Además lo que he encontrado sobre este cacharro es que tiene un diseño inteligente. Así me evito tener que aportar yo la inteligencia en su uso.

Pero sé lo que me llevo, que para eso llevo treinta años corriendo. Mi doblechisbeicon está hecho con PVC cañí de última producción, repegado tal que posiblemente tenga que darle un poco de cinta de carrocero para reforzarlo, y fabricado por asalariados semiesclavos que lo mismo llenan el container en Shangai con flores de plástico que con bicicletas chirrindul. Cierto. Todos consumimos bienes fabricados por industrias deslocalizadas y muchos lo niegan. Es lo que tiene, uno se siente más cercano a ellos que a los ejecutivos de Utah por mucho código ético (lo llaman Vendor Fair Labor) que tengan. No en espíritu de trabajador asalariado, que también, sino en ingresos y tiempo y energías disponibles para el ocio.

Así pues, mi apuesta:

No tiene dos dedos de frente ni optimiza los recursos al alcance de todo ultra trailer en España.

No asegura un final exitoso, todo sea que acabe a oscuras.

No tiene garantía de reposición (o sí, basta con que me presente el lunes con el frontal roto para que en el Hiper Asia me den otro).

Morouver, llevaré agua recombinante con restos de bacilos en mi bolsa camelbak, y mi alimento se compondrá de embutido sanote elaborado en esas magníficas plantas de procesado de salchichería Dios sabe donde. No es un principio moral, ni una pose. Es que estoy empezando a estar hasta los cojones de depender de códigos deontológicos. Salir al campo no es un gremio ni una tendencia.

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