Si lo que querías era tener tu minutito de gloria, le viene a espetar el presunto heredero del trono de España a la ciudadana de Pamplona, ya lo has tenido. Qué tono. Cómo mola. No me extraña que por ahí y por aquí se pida irremediablemente el cese de las convivencias de esta saga de los Porretas como jefatura de Estado.

Mira que lo tenía encauzado. Mira que había material periodístico como para haber sorteado con campechanía, cercanía al pueblo, de demostrar a los engominados del traje y los auriculares que su educación le permite hasta apuñalar con guante de seda a los súbditos. Mira que el príncipe Felipe podía haber dejado a la altura de los cogollos de tudela a los bufones profesionales de la política autonómica que le acompañaban.

Pues no. Y no es un montaje. Al final le salió la misma soberbia de quien ha nacido por encima de los demás. La misma que el del pino en la barriga. No es una admonición ni una injuria ni una amenaza; llevan tentando demasiados años a la suerte desde la impunidad. España es un país eminentemente borrego, que alberga millones de estómagos agradecidos. Pero como somos una legión de imbéciles, lo mismo un día nos cansamos de tener alguien que nos chulee así. Sería una contestación de idiotas, lo sé, pero los grandes movimientos de la justicia se han fraguado primero en la incomodidad de los idiotas muertos de hambre.

Ese día nos pondríamos más cafres de lo normal y lo mismo buscaríamos un minuto de gloria de la manera más tonta posible, y de un plumazo nos recuperaríamos lo que el golpe de estado fascista de 1936 nos quitó. Que no sería la primera vez, aunque sería confiar demasiado en la capacidad de la sesera de mis compatriotas.

El video lo dice todo.

Da moment.

Anuncios