Sin mucha literatura que exponer, porque dramatismo ha habido poco que ya vamos creciendo, se presenta este Lunes post GTP. Sí, ese super rutón organizado por la RSEA Peñalara y al que muchos hemos acudido con la idea de repetir el debut del año pasado. Lo que ocurre es que las circunstancias han ido variando.

Las de la prueba, mucho, no. La verdad. El mismo porrón de kilómetros, la misma bestialidad de desniveles (como subir cinco veces consecutivas mil metros de desnivel y volver a bajarlos), y la misma posición en el calendario. Aquí ha aparecido un riesgo al que todos sabíamos que nos podríamos encontrar. El calor asesino y los casi 40º alcanzados al sol en bastantes puntos de la zona centro de España han mediatizado que solo pudieran terminar 120 (frente a los casi 270 del año pasado) así que por ese lado tomo mi retirada como una concesión a la experiencia.

Las condiciones de mi persona sí han cambiado. A la salida me presentaba tras casi tres meses con crujiditos de rodillas, pinzamientos tontos en la cadera, y mirando de reojo al GTP al que había que intentar meterle el diente. Han sido meses raros, con apenas entrenamiento y un par de salidas nocturnas para completar horas y horas de rodaje y a las que no llegaba mal, pero de las que tampoco terminaba fetén. Por no ganar ni ganaba peso saliendo a correr un día a la semana (y en negro, como decíamos de coña en el hilo de los Paquetes).

Si pudiera colgar una foto y dibujar circulitos rojos donde hoy siento dolores sería más gráfico. Me molestan puntos determinados de unas cuantas articulaciones. Para ayudarlas el sábado hacía por no forzar, amén de una pequeña esguince bajando de la cumbre de la Maliciosa. Muscularmente, por lo tanto, iba machacando desde los glúteos, cuádriceps, agarrotando el tren superior, etc.

Comprobando los tiempos de paso del GTP 2010 veo que fui copiando los mismos en los kilómetros 8, 17 y 23. El recorrido cambió entonces hasta el k28 pero durante la bajada canalla de la Dehesilla ya troté casi nada y perdí media hora. En apenas 4km. Demasiado agujero, ¿no? Aunque iba mirando de soslayo la posibilidad de esperar a Edu y hacer juntos hasta rascafría, al menos, tenía la posibilidad de escaparme de la prueba hacia Soto del Real y así lo comuniqué a la organización.

Diez sobre diez a los voluntarios y a la dirección de carrera.

Aunque me temo que seguiremos teniendo el riesgo de estas horribles oleadas de calor veraniego (vaya obviedad), solamente leo crónicas de agradecimiento al cuidado que se puso de cara a los participantes. Si en esto somos unánimes, todo va bien. Si Nacho, el coordinador del control de la Hoya, me lees, gracias especialmente por tu cuidado (soy el de las ranas, el 176 que se bajó trotando hacia Soto).

Así que me tocan un par de meses de parar, fortalecimiento, dietas sanas y vino aún más sano. No me jodas, al final me veo haciendo punto por punto el decálogo del runner sabio. ¿Dónde queda el espacio para la rebeldía?

Enhorabuena a todos los que pasasteis una tórrida mañana de Junio en la montaña. Sois grandes. Mucho.

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