Engrasar suele ser un buen síntoma cuando se habla de maquinaria. Hasta hace poco era también sinónimo de puesta en marcha, de arrancar tras las  (ay) vacaciones.

Pero vivimos momentos bulímicos, la sociedad española sigue sin penalizar el anticipo online de supuestas dietas asesinas y miles de jóvenes se lanzan a la desnutrición voluntaria. O sea que pasa a ser un término nutricionalmente incorrecto.

Como en este blog nos gusta lo incorrecto, empero, engrasemos. Con sebo de lorza. Pero no de ese aceite de engrasar los tractores con el émbolo y el pitorro. Sajémonos los laterales y saquemos esa sobrante riñonera que me impide – en este momento – abrocharme la mochila diosaz.

Verás tu cuando me toque empezar a salir a correr con estos resecores y estos calores. Me cago en diolo.

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