Este fin de semana tengo que asomarme al abismo de las dos horas, aunque sospecho de mis rodillas y de la altitud (saldré por el entorno abulense siempre por encima de los 1100m).

La razón es que más me vale que me ponga las pilas un tanto. Estoy hecho un cristo y a mediados de Septiembre llegan los 100 kilómetros entre Madrid y Segovia.

Otra opción es hacer las dos horas casi andando. Jeje.

Hala, ya. Eso para quienes buscábais literatura.

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