Goedemorgen, pollos,

Com más telarañas en los párpados que la hostia, me chupé ayer unas desconfiantes declaraciones sobre el rubalcabazo. La cosa evolucionó cuando me lavé la cara, dos veces, pero las noticias y perfumes del parlamento español eran igual de malas respecto del despilfarro inversor de las comunidades autónomas. A mediodía todo rezumaba muerte y destrucción en Somalia y en los otros top25 de países miserablemente arruinados. Y a la noche, hala, otro día en que mi hermana no da a luz.

Me fuí a la cama como para unos chistes. Pero hay que levantarse de nuevo. Pese a todos ellos, pese a la clase política y pese al capitalismo colonialista.

Tuve que explicar a mis hijitos que muchos, por la mañana, amanecen ya muertos. Uno de los gemelos se fue a la cama ‘con un vacío en el estómago’. ¿Por qué perdemos la sensibilidad infantil?

Yo que sé.

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