Venga bajarnos botellas. La semana pasada morían un Higueruela (2010), un Gotin de Risc, verdaderamente templado, blanco pero con unos huevos como bisontes, L’AME Malbec para acompañar el sólido, un Juan Gil por la gloria de mi madre, un dulce de Castaño y un Möet Chandon. Ayer bajó mi esposa al contenedor un Castaño tempranillo (2010), el Bruja Avería que me recomendaron en Barolo y un Otto Bestué Somontano que es la única D.O que bebe mi cuñado. Es que mi cuñado es muy de ideas fijas, qué le vamos hacer.

Aseguran que un vaso de vino al día es una herramienta contra la oxidación de nuestro cuerpo y que rejuvenece. Pero es que, en algunas familias, todo es ultrafondo. Convertimos una estúpida salida dominical a un gimnasio en un 2k cal + 150m natación + circuito gym (bici-cinta-quads-bici-remo-cinta) + 100m natación + 2k trote y más sed. Otra copa de Castaño para cenar. Si es que… no se puede.

Ante ustedes, pelotón de ejecución del otro día.

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