En batería, los casos de enajenación transitoria se cuentan esta semana por hileras. Un jugador de fútbol cualquiera de un equipo cualquiera confiesa ante el juez que fue incapaz de controlarse cuando vio a la mujer y la tiró al suelo a meterle mano. Tras confesar haber participado en tres incidentes parecidos en las últimas semanas, uno se pregunta si sólo las tira al suelo como ganado y las humilla, o es que pasa alguien por ahí y evita males mayores. Juan José Cortés, desquiciado padre de una niña asesinada, sin que esto lo justifique, declara que no sabe qué ha pasado, que su confusa cabeza le ha llevado a un tiroteo en un barrio de Huelva.

La cabeza sigue siendo algo inexplicable. Su misterio parece tener algo fantástico pero al mismo tiempo terrible. Cuanto más descubrimos, más pinta tiene todo que no hemos andado nada en su descubrimiento. T.S.Elliot escribió: “No cesaremos de explorar, y al final de nuestra exploración llegaremos a donde comenzamos. Y conoceremos el lugar por primera vez”. Lo chungo es que el bucle da vueltas sobre lo malo. Podemos tomárnoslo de pitorreo. Pero desconozco casos en que un loco pierde los estribos y el control y se dedica a hacer cosas maravillosas.

Coño. Si todavía las cosas normales fueran excelentes, bellas, serenas, todavía podríamos buscar una explicación a ese ‘otro lado’, una especie de espita de liberación de gas maligno. Al contrario, nos movemos en un si es no es de medianías (que escribía Delibes con esa gracia de Valladolid). Pasamos pasmados de los grises al negro violento. ¿Somos carne de cañón?

La próxima vez que oigamos una introducción del tipo “Como me toquéis mucho las…”, o un “yo es que me enciego”, tirémonos al suelo. Lo mismo encontramos el equilibrio. El mundo está lleno de cobardes vivos, recordadlo. Los valientes muertos no ayudan más que a glorificar su propio fracaso.

Yo iba a hablar de dos sesiones de rodaje este fin de semana. Coincide el Marathon Berlin whosever his bloody sponsor, una comida con un amigo parrillista, un aniversario de boda y un cumpleaños materno por celebrar. Pero es que me lío, me ciego al teclado…

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