Leo las cifras de llegados a meta en los eventos principales alrededor del TCS Amsterdam Marathon. En meta 9.600 corredores de los 42km, aparte de 12.000 en un medio maratón, a los que habría que añadir una complejísima estructura de pruebas para acoger a otros 14.000 participantes más. Los tiempos tiran de los pelos a los viejos promotores y algunos lentísimos cerebros que nos regalaban una participación rala en aquellos días en que yo andaba allí metido.

Mi Amsterdam Marathon fue allá por 2002. Creo que fuimos unos 4.000 implicados, esparcidos con otros cuantos corredores de 10 y 21 kilómetros. La ciudad cuidaba más de los visitantes al barrio rojo, para los que habían construido una primitiva pasarela de madera sobre el Singel. Al tiempo, gateábamos los participantes, viniendo de un desolado Indische Buurt, de un Oudekerk a/d Amstel donde habría 50 personas aplaudiendo, o de un surrealista Buitenveldert donde los chicos salían de las escuelas ortodoxas judías o del guetto japonés. Ya en 2006 la prueba dio casi 6.000 finishers.

¿Qué podemos aprender de todo esto?

¿Qué se encuentra una ciudad cuando le plantean un plan a cinco años? ¿Cómo responden sus gestores, elegidos para el beneficio de la ciudad? ¿Tienen idea de lo que supone apostar por que, un día, veinte mil o treinta mil visitantes acudan a tu ciudad a borrártela del mapa bajo un manto de zapatillas y culos botando en el asfalto?

¿Si se van los terroristas morales de la gestión de Madrid a un gobierno central, sus sucesores apostarán por un hipotético maratón o lo prohibirán en aras de la seguridad o porque ‘ya hay bastantes maratones al cabo del año en Madrid’?

Rock’n Roll Madridfucker Marathon 2011, come and see how we make what it takes to spoil it!

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