Ahora que lo veo titulado, creo que debería corregirlo. Mi mujer se lleva el método Abel Antón a la cama. Ahora sí. Esta inquietante afirmación -uchos estaréis temblando de pavor por si os esperábais que todo estuviera inventado- es tan verdad como que, anoche, los parámetros del entrenamiento agónico aparecieron tirados en la almohada. Abiertos por una página que no supe determinar, me temí lo peor. Agonía, series, sesiones a muerte y pulsaciones, frío soriano.

El libro que escribieron en 2008 al alimón Alberto y Alex, amigotes ya de años que responden a la notación bibliográfica como A. Hernández y A. Calabuig, publicado por Libros Cúpula, Motorpress Ibérica, yace en el aparador al lado de mi cama, de mi territorio. Son más de doscientas páginas donde el tono matritense fluye y gira y vuelve entorno a la vida de Abel Antón. Es un libro similar a los que ya conocemos, de la vida de Antonio Serrano, de Martín Fiz, de otros grandes deportistas. Un poco de biografía, un poco de consejos, un poco de todo.

Pero sólo este había cruzado el pasillo desde el salón hasta mi cama. ¿Qué creéis que me espera?

Si alguno dais con las claves, dejadme un comentario, un tweet o una pedrada en la sien.

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