Todavía puedes salir de este blog. Avísote que mi posición sobre el mundo de las carreras sobre asfalto está distorsionada por años de aburrimiento y de ver tics que simplemente me hastían. Bueno.

Leo que, para un maratón estándar de estos que nos gusta tanto, de los que queremos que hagan en nuestra ciudad aunque sea con una etiqueta rocanrolera nueva, pero que no queremos que nos quiten el PO de popular (como si no fuéramos a tener popular para rato), o sea, que queremos nuestro mejor maratón y que además se nos haga caso, en los foros se reincide en la de siempre.

Corto y pego de elatleta.com, sobre el tema de los cajones separados de salida: ” después de tardar 2-3 minutos en salir (lo de menos, porque hay alfombra) y pasar el km1 en casi 6 min y el km2 en casi 5 min y a partir de ahí el resto en 4.15-4.20 […] Ah claro y encima oir protestas y gilipolleces de la gente a la que adelantas, sobre todo los de los “muretes” de colegas: que si qué te crees, que si no tienes derecho, que si corres mucho, que si no empujes, que si no me pidas paso…“. ¡Qué tensión, joder, que vas a correr en 3h08!.

En realidad, entiendo lo de las zonas de salida. Si vas a pasar la media en 1h21 – 22, los que van a 4.15 son un estorbo. ¿Estorban los de 3.56 el km a los de 3.35? ¿Y así hasta el infinito?.

No entiendo por qué se intenta ese imposible de mantener un maratón popular, orgullo de una ciudad con sus diez mil inscritos, con una prueba de calidad. Mucho me temo que los que exigen calidad requieren de unos requisitos específicos, demasiado específicos. No creo que se solucione con un “sí son compatibles las dos cosas, solo debe tener la organización un mínimo de interés por todos los que componemos la carrera etc”. Cuando manejas una prueba enfocada a atraer a miles de participantes ya hay muchas variables a manejar. Y los cálculos ‘especiales’ se hacen grosso modo en los típicos bloques: élite y tipos que salen en la tele, y masa, que es una prueba comercial. Está bien si se tiene en cuenta una parte de corredores que, realmente, bueno, componen el top 200, incluyendo las diez primeras mujeres, pero no es obligatorio entender que hay otros quinientos siguientes que exigen sitio preferente.

En 2011 solo los 200 primeros de ese maratón popular de Madrid (where else?) hicieron 2h57 o menos. Incluyendo los muchachos y muchachas que bajaron de 3h12, por ejemplo, apenas entraron otros 400 más. En las cuentas de una prueba de siete u ocho mil llegados, en serio, en las reuniones técnicas, hay tantas cosas a tratar del reglamento y la logística (incluídas la de salida) que no se diferencia entre elite sub1, elite sub2… porque, chicos, los que corremos en menos de 3h no somos elite. Corríamos. Sí, tenemos todos los derechos del mundo (o teníamos, que uno decidió bajarse fisiológicamente hace tiempo de su juventud) pero hay otras prioridades. Es suficiente con que la salida se de en una avenida gigantesca y que, como decíais arriba, en 3km ya estemos a ritmo de carrera. Bastante hay con que se nos hace un poco de caso.

Yo también he ‘sufrido’ estar rodeado de 26.000 participantes pretendiendo correr a 3h05, y ver en 5km que el maratón al que me había inscrito (París, 1997) era otra cosa muy diferente. Si quería hacer un sub3h tenía que volver a Donostia o Valencia o Sevilla. o sea, la insoportable tensión de … ¡atacar una media de 4h09 el kilómetro! ¡La media, la media, que se me va!, que parece que nos están reviviendo los artículos del puesto de la mercería.

¿Se va a extrapolar este comportamiento a la montaña, al ultra? ¿Se está haciendo ya? El peligroso trasvase de corredores de maratón al mundo del campo y los bosques así lo pronostica. Quizá los que no se ocupan de los malditos cajones de salida o de si está homologada, pasen de largo estos aspectos. Pero siempre está la subélite.

Que, por no saber, no sabemos si se pone tilde o no.

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