Como de correr puedo contar más bien poco, pasemos a derivar una consonante al ‘comer’. Mejor dicho, a esos muñonazos del fogón que confiesan tener problemas más allá de entender los números del microondas.

¿Cómo que solo tienes cinco minutos para calentarte una lata de lentejas?

Estimado estudiante, solterón o manazas confeso. Aprende a emplear esos primeros cinco minutos en preparar sofritos y bases. Es tan fácil como identificar una cebolla bien tocha (quizá las tengas al lado del fairy, mejor, así tu sistema inmunitario mejorará y -sobre todo- tendrás pensamientos limpios). Trocearla luego con o sin regularidad, con o sin pulso, con o sin índice y corazón en la mano izquierda. La echas en una sartén o sobre una PS3 recalentada. Con un chorro de aceite y sal, la vas dorando y añades un diente de ajo. Si tienes hijos, añade un diente de leche. La vendimia del diente de leche es abundante durante algunos meses. Cuando esté todo así con pinta de que “ahora te lo comerías”, vuelva medio bote de tomate triturado.

Has empleado el mismo tiempo pero sobre esa base podrás arrojar:
– salchichas de paquete del Lidl
– cualquier engendro que te vendan cocinado o en bote
– trozos de pan duro (tope sanitario en Reserva de 1994)
– lonchas de cualquier embutido
– patatas fritas de bolsa
– podrás arrojar, sin más

Y habrás perdido en total unos 9 minutos. No hace falta que te quedes observando el quimicefa fogonero. El calor hará su trabajo. Mientras, podrás aprender a cocer macarrones. O cuscus.

GLOSARIO PARA TUERCEGUISOS.

TOMO 1.
PICAR Y TALADRAR, EL PREVIO.

Juliana: Cortar las verduras en trozos alargados. La reina Juliana de Holanda era una mujer alargada.
Dados: otra manera de cortar, en cuadraditos. Los más enfermos pueden estar hasta cuatro minutos masacrando en minúsculas piezas la verdura. El consejo general es que apetece ‘encontrarse’ verduras en el guiso.
Una gota de aceite: no es literal; se suele echar un chorrillo que impida que la verdura se queme. No cubras el fondo de la cazuela o sartén. Para hacer la base de la verdura, o bien para carnes.
Aceite para freir: Aquí, si. Si vas a freir pescado o cocletas o fritanga en general. Calcula un dedo o dos.
Cazuela: recipiente metálico con asas. Para guisos. Las hay con tapa de cristal, más anchas, donde puedes guisarlo casi todo.
Cazuela de barro: como eso que ves en las fotos de fabadas. Lo de fuera.
Paella: recipiente para hacer paellas. Si no tienes grandes fogones, no se te ocurra usarla o no repartirá el calor.
Sartén: lo del asa única, ya sabes.
Cuchara de palo: para ir moviendo el guiso o la base.
Espumadera o Paleta: La que parece un matamoscas. No uses la metálica en sartenes de esas de fondo negro porque lo rayarás y te caerá la del pulpo.

TOMO 2.
¡A ELLO, COPÓN!.

Fuego lento: en cocinas de gas, llamita baja. Logra que no se quemen las cosas. Ideal para arroz o guisos mientras estás estudiando o follando. En vitrocerámicas, el número más bajo.
Fuego fuerte: en cocinas de gas, la llama grande. Ideal para lograr sacar el sabor de los sofritos. Las verduras se pochan mejor así. En vitrocerámicas, el simbolito de peligro de muerte, alta tensión. Hay que estar pendiente de ello. O si follas en 30 segundos.
Pochar: grado 1 de tortura vegetal. A fuego medio, vas viendo como se hacen las verduras. Echar sal ayuda a que salga el agua de la planta, y sacará más sabor.
Dorar: grado 2 de tortura vegetal. Para la cebolla, específicamente, a fuego medio, va tomando un color dorado
Caramelizar: lograr que la cebolla suelte todo el dulzor, a fuego lento.
Confitar: no te metas en estos fregaos.

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