Sobre la Thermomix, ese instrumento de los papis y mamis modernos, yo tengo un no se qué. Necesito desahogarme. Salvando esos intentos mesiánicos de que si la tortilla o la masa de croquetas o que si el arroz con leche a la thermo, ¿uds cuando van de viaje y paran a comer piden recetas a la thermomix o cocido de puchero? ¿Visitan Sanchinarro o pueblos con encanto? Pues eso.

Claro que si hubiera tenido thermomix, esta mañana por estar liado con dar de desayunar a mis hijos, no se me habría pegado un pisto a la cazuela. Así pues, hoy tuper de pisto con calabacín hiperreducido y tiras de chuletón de lomo alto sobrantes de anoche.

Sea.

Saquemos la artillería pesada. Y mira que no quiero pero mi psicóloga, que se llama Fernando, dice que lo suelte. Esto… vosotros ¿tenéis hijos? Bueno, pues a mí me vinieron de dos en dos mientras vivía en el puto culo del mundo. Y curraba a turnos y tenía que cocinar pureses y guisotes. Me decían desde España “chico, pues yo con la thermomix”, y yo pensaba “pues hijoputa, regálamela que para venir a ver Amsterdam sí que te apuntabas”. Y así uno y así otro.
Y mis ternascos comiendo pureses y guisotes.
(Esto ya lo he dicho, es una licencia retórica).
Y cuando me vine a la aldea resulta que los teóricos de la thermomix ya la habían metido en una caja y solo hacían platos puntuales. Y decían aquello de “huy yo con la thermomix hago un arroz con lecheee”, y te daban de postre pasteles de la panadería de su barrio.
Claro que por aquellos días aún no conocía mis amigos thermomixeros (ni a vosotros, lectores). Cuando les conocí y medio me pensé abandonar puntualmente la olla (dilemas: ¿dejarla para siempre?, ¿dejarla para algunos platos y duplicar el cacharrerío?, ¿joder 500 pavos en un robot de cocina?), mis ternascos ya comían usando armas mortíferas: sus caninos y premolares.

Hala, ya he hecho terapia.

Dicho lo cual, regalaré una receta que pienso zamparme esta noche. La hice ayer así que lleva macerando en la nevera un diíta. Luz y taquígrafos. Y zumbando que me quiero poner a hacer running, que es lo que nos mola.

POLLO EN DOCE (con orejones)

1. Consiga que le regalen un pollo de corral. O de thermomix.
2. Hágase con una olla y eche chorro aceite.
3. Rehogue una cebolla o similar – yo he puesto 4 chalotitas que tenia en casa.
4. Pele y corte en rodajas 3 zanahorias, añádalas al rehogado
5. Trocee el pollo a gusto y con estilo Jason, rehóguelo también
(inciso: rehogar, a fuego fuerte, dar un par de vueltas con la cuchara de palo hasta dorar un poco)
6. sazone bien pollo y verduras
7. añada vaso vino tinto, añada 3/4 litro caldo de ave de tetra-brik (el caldo, no el ave)
8. añada dos buenos puñados de orejones y cierre la olla.
9. 30 minutos a fuego bajo harán el pollo de sobra
10. saque pollo y pesque orejones, añada una cucharada de miel y al caldo y verduras me los convierte en crema con la turmix o la thermomix, si tiene cojones a venir a contármelo luego
11. Coloque todo en una bandeja tocha de cristal, vierta encima la crema y ralle un poco de cáscara de naranja
12. el público es el jugador número 12

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