El blog de Sergio Fernandez hierve. Suele hacerlo. Es el blog de referencia del ultra trail y allí se junta lo mejor de cada casa. De vez en cuando me cuelo. Recientemente está en marcha el debate sobre unos productos Raidlight, marca que saca una mini línea ‘made in france’. Leer aquí.

Los franceses son unos genios en muchas cosas. Tienen cierto caché a la hora de lanzar sus propios productos. Pero … Cuidadín con mitificar sistemas de producción. Esto es capitalismo. Veamos, como todo en la vida, Francia es un ejemplo de curioso dogmatismo. A saber;

1. Sostienen un gran producto local a mi parecer hipersubvencionado, como parte de la ‘grandeur’ del país y arremolinan a su entorno una cultura de ‘produits made in Fr’. Citröen, Peugeot, GdF, su cocina, Renault, Total, crecidas en la postguerra dirigista de las Trente Glorieuses. Intervencionismo fuerte, alta productividad y crecimiento de salarios y beneficios sociales (como se puede comprobar, ninguno de estos items tiene que ver con la capacidad nacional, sino que son cuentas win-win de un periodo de crecimiento productivo del capitalismo).

2. De otro lado generan una élite directiva y política desde las ‘grandes ècoles’ que se dedicará exclusivamente a la política. El sistema de acceso a las GE es diferente de las universidades públicas, que se llevan la masa excepto un selecto ránking nacional de preparatorios (2 años extra), quien concurre a unos exigentes exámenes. Lo más francés de toda Francia se cría en exclusividad para retroalimentar el capital francés. O sea, saquear Fr y deslocalizar la producción.

3. De otro, la gauche divine defiende la distribución en masa y a bajo precio como acceso democrático del pueblo al consumo moderno. Ver decathlon, hipermercados, LeroyMerlin etc. Es un debate que ya sostuvimos hace semanas. Podéis tirar de pingback.

4. ‘Finalement‘, reinventan lo local desde una gauche mas a la gauche. Es un debate que surge a partir de los años 70, en plena recesión petrolífera, cuando se piensa en la salud del planeta… no de Francia. Así, se vuelve la vista hacia la artesanía y el pequeño comercio y la pequeña producción, regresando a los dominios de … la droite más proteccionista (ver ‘poujadisme’, en plena IV república francesa, y de paso recomendáis a vuestros amigos de derechas lo bien que les ha ido siempre bajo regímenes republicanos).

¿Se cierra un círculo en lo que todo aparenta y nada es?
¿Se han vuelto locos los galos?
¿Beben agua contaminada? ¿Perrier?
Peor todavía. ¿Es una doble moral?

Regresemos a la seriedad de la que nunca debísteis salir (aun así, lleváis demasiado tiempo leyendo este blog como para consideraros sensatos).
¿Compraríamos, pregunta s13, productos por el mero hecho de que fuera producción nacional?
Siendo serio por un rato, es posible pensar que esa necesidad de comprar barato se esté imponiendo a la de compra de calidad. Por un lado veo que hay segmentos derrochadores y hasta llenos de caprichos. Nosotros mismos convertimos la ropa funcional en un elemento de colección. O sea, que es una camiseta, no son unas fijaciones para ski o tecnología punta para nuestro automóvil.

Así que por un lado tenemos un marquismo, hermano de un consumo casi compulsivo. Pero, por el otro lado, nos gusta que nuestro sector y actores evolucionen. El que más y el que menos tenemos un amigote que tiene una tienda de running. Regalamos, nos ponemos, corremos probando materiales, deseamos que esto sea un mercad odinámico.

¿En qué lado nos quedamos? Es complejo.

Firmado, SPJ, haciendo tiempo mientras viene mi jefe y le planteo una revisión salarial que se va a cagar la perra. En plena crisis. Oh, sí.

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