Digamos que lo mejor de 2011 es lo peor del año que viene. Por una sencilla razón, que ya no volverá. El pasado vuela y, desafortunadamente, queda metido en los cajones de esa cómoda vieja que es nuestra historia. No se discrimina entre reciente o lejano porque el tiempo sigue corriendo, como nosotros, aunque lo hace en dirección opuesta.

Nos quedamos con las imágenes, los días disfrutados y olores y palabras desgranadas durante 365 días.

Vosotros, ¿qué diríais que ha sido lo mejor del año?

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