Reunión informal con un organizador de carrera minoritaria. La crisis, las cuentas, “chico, no puedo permitirme palmar dos años seguidos. Mil euros bueno, pero doce mil no”.

Las pruebas pequeñas tienen una dependencia de los apoyos comerciales y de los institucionales que no pueden compensar con mil dorsales vendidos. Las pruebas de doscientos dorsales a veinte pavos son deficitarias. Sí. Es un problema de planteamiento del organizador.

Pero al que le crecen los enanos. Grosso modo, los cánones y permanencias en los calendarios federativos le cuestan la friolera de tres mil euros. O sea, la RFEA se lleva el 100% de lo que ingresa por las inscripciones.

Yo me pregunto si le sigue interesando organizarla, o si le sigue interesando estar en la órbita de la federación. Hay un algo suicida en el mundo de los organizadores.

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