Durante la semana pasada asomaron dolores musculares necesarios. Mitad contracturas, mitad microrroturas de fibras, el cuerpo me daba un aviso. Estás yendo demasiado deprisa.

El acumulado de dos fines de semana había sido un entrenamiento de 51km, una sesión de recuperación en el molinillo torturador de las bicicletas de spinning, unos 13km suaves pero con cambios de ritmo de tres minutos y otros 24k de ruta, por flojos que vinieran. Y todo esto a un mes todavía (tres semanas escasas ya) de la primera cita primaveral. Como no deseo llegar a la Transgrancanaria Sur-Norte deteriorado sino ávido de ganas, tanto de correr como de escribir (en mis manos estará la crónica para los amigos de Runners World), toca levantar el pie.

Sobre todo porque, posteriormente, tendré Marzo y escasamente Abril (con sus largos días y sus excusas) para recuperar y mejorar camino de los 10.000 del Soplao (que no son 10.000 metros sino otro concepto del que estoy investigando), que llegará en Mayo.

Por eso, prestad atención a los dolorcillos. Muchas veces no son ni lesiones. Son ajustes que solicita nuestro organismo. No estamos tan mal hechos.

250.000
¡Mañana habrá regalo! Seréis un cuarto de millón de visitas.

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