Y su primera estación es Barcelona.

Se notaba tensión en el ambiente. Que si venían días de calor, decia la gente con la boca pequeña. Nada comparado con esa aprensión de la semana del 15 de Abril, justo cuando anuncian el primer calor de verdad, escasos días antes del maratón de Madrid.
Que si ahora bajan las temperaturas en veintiséis provincias, y claro, eso trastoca… qué va a trastocar. Hasta que no se inaugura la temporada de las grandes, el clima y las alergias son un sencillo y engorroso tema de conversación. Pero ¡ay cuando uno se ve parpadeando en la antesala de la pájara en pleno paseo marítimo de Barcelona! Entonces sí que importa si ha salido un día más o menos fresco, o si se para el viento y Roselló, Consell de Cent o Diagonal son hornos.

Barcelona anuncia con solemnidad los 19.000 inscritos que la meten en la crema pastelera de los maratones europeos. En apenas cinco años ya hay un grande. Arrasta a todo el movimiento de correr en la calle en España, donde ya es habitual ver más de 15.000 participantes en una ¡media de Madrid! (quién la ha visto y quién la ve), o los 22.000 de los Bombers o tantas y tantas.

La primavera, que borra los rastros de tristeza y a la que todo el mundo solicita ayuda. El siguiente grupo de solicitantes, los organizadores de la prueba de Madrid. La rocknroll o la bebapalula o la charlitangofoxtrot maratón de toda la puta vida de Madrid. Sí. Aquella que casi desaparece en los tristes ochenta.

Feliz fin de semana, tórtolos.

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