Me envían una foto de la feria del maratón barcelonés. Con esas chicas. Las majorettes.

El mundo de las majorettes. Lo había olvidado. En Catalunya he visto, o ví, que los tiempos pasados simples parecen
más abandonados en el fondo de un trastero lleno de cajas viejas, ví algún desfile de majorettes. Majorette era también, creo recordar, una marca de cochecitos metálicos. Unas hileras laxas de majorettes en tres, con hembras derechísimas mezcladas con niñas mínimas, solían encabezar alguna cabalgata navideña, quizá también el desfile de la
Diada y puede que alguna celebración por el mantenimiento de la democracia.
De la que permite a las chicas hacer lo que les venga en gana y no ser floreros de los desfiles. Pero claro, cuando desfilan los chicos siempre son o para festejar las máquinas de guerra o las del amor homosexual.

Con el tiempo emigré un paso más acá, hacia Madrid. Con aquel movimiento dejé de verlas. En esta periferia no había gracia para ellas ni tradición. Debí perderme alguno, si lo había. Pero apenas tengo vago recuerdo de ¿alguna? ¿Desaparecieron con las décadas? Es más que posible que las madres de Toledo y de Avila y Badajoz no quisieran ver a sus hijas, nuevas madrileñitas urbanas, vestidas de muñecas paramilitarizadas. Con ese sentido común que tenían las madres esteparias, habían visto que las hechuras de hembra bajita y los culos anchos no estaban diseñadas para la faldita corta y el casco vertical. Las majorettes arrancan en los USA allá por los años 1920, encabezando desfiles y paradas militares. En aquella época creo recordar que España mantenía casi el uso del velo negro y de los golpes de estado a sablazos. Quizá Madrid, cuando me trasladé (o trasladaron) en un caluroso verano del 1978, estuviera bastante cerca de la mentalidad de los años 1920. Creo que dicen que ahí sigue.

Pero las madres cacereñas, toledanas, alguna segoviana, debió decir que hasta ahí habiamos llegado. Y desaparecieron de mi vida como había desaparecido la sardana y los castellers. Por lo que veo, Barcelona mantiene algún vínculo añoso con los USA. No lo ha perdido. Las muchachas siguen siendo arrojadas a la fila de tres en fondo. Los bastones girando en sus manos, perfectamente evitables porque el público nunca mira la habilidad del bastón sino a las piernas y el culo y la chaquetilla, qué muestra y qué esconde.

Lo mismo, los americanos del rocknroll maratón de Madrid las reincorporan y las tenemos desfilando en Abril. Aquí, donde los antiabortistas y las misas de abrigo y gafa grande de sol. Todo podría darse.

Si ven alguna foto o algún desfile con majorettes, ya tienen uno de quien acordarse. Servidor de ustedes.

Las majo’s.

Anuncios