La cosa fue en frío, en corto, y a los diez minutos notaba una tirantez rara, mezcla de contactura y dolor ácido. En diez más ya estaba mirando dónde dar la vuelta. Finalmente habrá pasado, según me molesta, de contactura a rotura.

La cosa es más o menos por aquí. Un ‘rassss y un risshhhh’.

Innumerables reflexiones me vienen sobre a qué hora salir a correr, recién salido de la cama, sobre la conveniencia o no de usar medias de compresión, como las que usaba mi abuelo, hidratar mejor, quitarme 20 años de encima… En cualquiera de ellas hay un punto positivo: la situación es inmejorable, por fin podré dedicarme a hacer preparación física en casa para el tren superior. La pierna ya irá cicatrizando sola. Ayer la sometí a un suave tratamiento de tapeo por Alcalá de Henares.

Bueno. Suave…

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